Un femicidio desnudó el infierno que viven los jóvenes adictos en Tucumán

Martes, 17 de Abril de 2018 08:18

DETRAS DE LA SONRISA. A Gissell, según la autopsia, la golpearon salvajemente y luego la ahorcaron.



El de Gissell Tatiana Barrionuevo Núñez no fue un femicidio más. Es un caso que dejó al descubierto el comercio de drogas, la marginalidad y la vulnerabilidad de los jóvenes con problemas de adicción en Monteros. Por el hecho, la Justicia dictó la prisión preventiva a dos hombres y a una joven.

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La adolescente, de 17 años, salió de su casa el viernes 9 de marzo después del mediodía. Le dijo a su madre que saldría a andar en bicicleta. Su cuerpo fue encontrado el 14 de marzo en un cañaveral cercano a la localidad de Soldado Maldonado. La autopsia reveló que la habrían ahorcado manualmente, pero que antes de matarla le habrían propinado una feroz golpiza. Los peritos, en tanto, sospecharon que le habían quitado la vida en otro lugar y que terminaron arrojando el cuerpo allí. Por último, estimaron que la joven había fallecido entre tres y cuatro días antes de que un baqueano la encontrara cuando regresaba a su vivienda.

Los familiares de la víctima fueron los primeros en aportar datos para esclarecer el caso
. Señalaron a un supuesto transa y a su entorno. Luego de sumar algunos indicios, el fiscal Jorge Carrasco pidió la detención de Luis Cristian “Pony” Danún (40 años), su pareja Teresita del Milagro “Tere” Raso (21) y Américo Fabián “Lulo” Sánchez (37). Cuando se presentaron en tribunales, todos negaron su participación en el hecho, pero la sumatoria de las pruebas fue categórica en su contra.

Los imputados (hubo un cuarto que terminó siendo liberado por falta de pruebas) admitieron de alguna manera conocer a Gissell, pero los cuatro desmintieron haber estado con ella los días en los que supuestamente se produjo el crimen. La mujer, por ejemplo, dijo que tenía una mala relación puesto que la menor mantenía una relación con su pareja.

“Pony” responsabilizó a los otros acusados y fue el único que señaló abiertamente que consumía drogas. “Cuando consumo me siento súper bien, se me abre la mente, no tomo alcohol, no comparto en bares, yo consumo cuando tengo ganas”, declaró. Los sospechosos también negaron formar una red de narcomenudeo que funcionaba en el barrio San Carlos de Monteros, a pesar de que con el correr de la investigación se habrían sumado indicios de que sí se habrían dedicado a ese negocio.

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El lugar donde hallaron el cuerpo


Más precisiones

El tiempo corría y los investigadores trataban de sumar pruebas en contra de los imputados
. Por la fiscalía de Carrasco comenzaron a desfilar personas que, a pesar del miedo, aportaban indicios. Uno de ellos fue F.E.B., ex pareja de la víctima. Él, según consta en el expediente, confirmó la versión de “Lulo”, “Pony” y un tal “Chancho” consumían drogas con Gissell durante varios días.

“’Pony’, que vende drogas, le pegaba y varias veces le dejó marcado el rostro. La obligaba a tener relaciones sexuales a cambio de droga y a vender ‘merca’ y porros. Gissell se quedaba en la casa de ‘Pony’ porque le debía plata y la tenía agarrada con esa deuda”, testificó.

En la causa también aparece la versión de un tal “Junior” que fue clave para saber qué hizo la joven antes de que fuera asesinada. “El domingo a la madrugada estaba parada en la puerta de la casa de ‘Pony’ pidiendo que la dejaran entrar. Ella lloraba y tenía varias marcas de golpes en distintas partes del cuerpo”, declaró.

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Arrepentidos

Fueron los “soldaditos” de Danún lo que terminaron de aportar datos para que el fiscal Carrasco pudiera elaborar una hipótesis del caso. Un tal “Rana”, por ejemplo, confirmó que la víctima, a la que la conocía como “La Porteña”, estuvo los últimos días con los acusados consumiendo sustancias. También contó que él y la víctima vendían drogas para “Pony” y que este último era “un abuso con las chicas que llegaban hasta su domicilio a comprar drogas”.

“El domingo a la madrugada llegó ‘Pony’ a la casa de ‘Lulo’ y le pegó una piña en la cara a ella. Lo hizo porque la acusó de haberle robado plata. La dejó tirada en la cama del golpe. Luego la agarró del cuello y parece que se le pasó la mano”, dijo “Rana” ante el fiscal Carrasco.

“Carlitos”, otro joven que trabajaba para el principal sospechoso, no sólo confirmó los dichos de su compañero, sino que además relató que Danún y su pareja le pidieron que limpiaran la casa, ocultaran la droga que vendían y todos los elementos que tenían para su fraccionamiento. También contó otros hechos que fueron de importancia para la causa. Dijo que el lunes 12, el principal acusado le dijo: “vení ‘Carlitos’, lavá todo porque me he mandado una cagada. Seguro que la ‘cana’ viene por acá porque sabrán que ‘La Porteña’ llegaba siempre”. Otra revelación del mismo testigo: “cuando les conté que habían encontrado muerta a Gissell, no se mostraron sorprendidos. Eso también me llamó la atención”.

Con esos testimonios, los secuestros realizados e informes parciales de comunicaciones telefónica y por el chat de Facebook, Carrasco elaboró la siguiente teoría: los tres acusados, por razones que aún no están del todo claros, en la pieza del fondo de la vivienda de Danún, golpearon a la víctima y uno de ellos la terminó asfixiando manualmente. Luego, siempre según la teoría, habrían cargado el cuerpo de la joven en el Fiat Uno de “Pony” y lo habrían arrojado al cañaveral. Por ese motivo, solicitó que se le dictara la prisión preventiva, planteo que fue aceptado por el juez Velázquez.


Fuente: http://www.lagaceta.com.ar/nota/767755/actualidad/gissell-vivio-infierno-antes-ser-asesinada-monteros.html