Una mujer intentó evitar un robo y balearon a su nietita de 4 años

Sábado, 18 de Marzo de 2017 12:00

Bajaban de un colectivo en El Palomar, Buenos Aires, cuando vieron que asaltaban a dos chicas. La abuela gritó para ayudarlas y los ladrones respondieron a los tiros. La víctima está internada.



María Barrionuevo (57) seguía pegada a su nieta en la sala de Pediatría del Hospital Posadas. No quiere alejarse un segundo de ella. Allí, Mía Naomi (4) se recupera de un disparo que le atravesó un muslo, el miércoles a la tarde, cuando quedó en medio de un asalto en El Palomar, Morón. Todavía no encontraron a los responsables del hecho, pero creen que son del barrio Carlos Gardel y buscan testigos para identificarlos.

María había ido a buscar a su nieta al jardín como todos los días.
Viven en los monoblocks del barrio Gardel bajaron del colectivo de la línea 343 a dos cuadras de la entrada, un poco antes de las 17. En ese momento, la mujer vio que a unos metros de la parada dos ladrones armados asaltaban a dos chicas. Intentó ayudarlas y gritó, les pidió que pararan e intentó que se fueran. “Ehh, paren, déjenlas”, escucharon los vecinos. Después, la respuesta criminal: una ráfaga de tiros. Es que lejos de asustarse los asaltantes empezaron a disparar. Uno tenía un revólver y, mientras corría a refugiarse en el barrio Carlos Gardel, disparó a pesar de que estaba en plena tarde y sobre una avenida muy transitada de El Palomar.

Uno de esos disparos impactó en el muslo derecho de la nena que, asustada, cayó al piso y empezó a llorar.


En medio de la desesperación, y sin saber aún la gravedad de la herida, los vecinos de la cuadra corrieron para ayudar a la mujer y a su nieta. La subieron a un auto y la trasladaron de urgencia al Hospital Posadas, que está a unas 15 cuadras de allí.

La bala entró y salió por la parte baja del muslo pero, por milagro, no “hubo compromisos óseos, musculares ni infecciones”,
confirmaron en el hospital.

La familia de la nena de cuatro años vive en el barrio Carlos Gardel. Creen que los que dispararon también: testigos del hecho los vieron correr hasta esconderse allí y pusieron la mira en las bandas del barrio.

Todos quedaron conmocionados tras el hecho hasta que supieron que Mía estaba bien. Los rumores señalan a un grupo de jóvenes delincuentes que se dedica al robo a mano armada.

La investigación quedó a cargo de Carlos Oviedo, de la UFI N°5 de Morón, donde buscan testigos del hecho que puedan dar cualquier información sobre las personas que le dispararon a Mía. Saben que muchos tienen miedo de declarar, pero les piden que se acerquen a la fiscalía para ayudar a esclarecer el hecho.

A pesar de compartir barrio, los investigadores descartan que la familia de la víctima y los agresores estén vinculados. Confirman que la agresión fue circunstancial: dispararon al voleo mientras huían corriendo. Cualquiera de los que pasaba por ahí podría haber resultado herido. Pero la bala alcanzó a Mía.

Todavía esperaban el resultado de las pericias para contabilizar la cantidad de balas que dispararon durante la fuga, pero los peritos creen que descargaron entero el tambor de un revólver; al menos seis tiros.


En los tribunales de Morón las bandas de la Carlos Gardel son bien conocidas por sus reiteradas causas de robos a mano armada, secuestros exprés y el desguace de autos. Es habitual también que asalten a la gente del barrio, que por miedo se niega a denunciarlos. Los conocen, saben dónde paran, pero no declaran contra ellos. Algo similar ocurre con la familia de Mía. “Están muy asustados, tienen que volver a vivir ahí y no quieren que los señalen ni tomen represalias contra ellos”, contaron quienes los cruzaron en el pasillo del Posadas. Por ese temor, ninguno de ellos quiso hablar con Clarín.

Lo mismo pasó con las dos chicas que estaban siendo asaltadas cuando la abuela de Mía intervino, que no hicieron la denuncia en la comisaría 6° de El Palomar. Fueron los médicos del Hospital Posadas los que alertaron a la Policía.

Los vecinos de Murillo y Perdriel denuncian que este tipo de robos son frecuentes “a cualquier hora”, mientras la gente espera el colectivo o cuando están por entrar a sus casas. Apuntan siempre a la cercanía con la villa Carlos Gardel. “Siempre escuchás que vienen de ahí, estamos muy cerca. Pasa el patrullero cada tanto, pero cuando se dan vuelta ya salen a robar de nuevo”, dijo, resignada, Elena, de una remisería ubicada a metros del lugar del hecho.


Fuente: http://www.clarin.com/policiales/mujer-intento-evitar-robo-balearon-nieta-nena-anos_0_rJA7VW5ol.html