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El Guachín de la TV: "Me hicieron creer que mi historia era triste"

Miércoles, 11 de Octubre de 2017 08:33

Abel Ayala, "El Guachín" de la televisión.



"Me fui de mi casa de muy chico y pasé por la calle. Pero eso fue una circunstancia: no me hace un marginal. Hay una tendencia de hacerle creer a los pibes o a la gente que atraviesa situaciones difíciles en la vida que ya está, que sos eso. Y yo no soy eso. Siempre fui un chico muy feliz. Nunca fui un pibe triste. Pero a mí me han hecho creer que mi historia era triste. Y no está bueno eso, ni para mí ni para nadie".

Abel Ayala (28) debutó en los medios con un rol protagónico en El Polaquito, la película en la que un niño se ganaba la vida cantando tangos de El Polaco Goyeneche en los trenes y entabla una relación con una prostituta. "Juan Carlos Desanzo (el director) quería trabajar con pibes de la calle, por eso se acercó hasta el hogar en donde estaba yo. Surgió la posibilidad de hacer el casting y quedé", cuenta el actor sobre el largometraje, estrenado en 2003, que se filmó cuando él tenía 12 años.

Así como él mismo lo relata, el paso de Abel por la calle fue circunstancial. Y hoy tiene una emocionante historia de superación para contar. El padre de Paloma (cuatro años) y Amanda (dos) saltó a la popularidad por César, su personaje en El Marginal –unitario de Underground que tendrá su segunda temporada-, y Brian, en El Maestro, miniserie protagonizada por Julio Chávez en la que interpreta a un boxeador, novio de Luisa (Carla Quevedo).

"Me gusta destacar los logros de las cosas que hice. Como ahora, que soy parte de una serie que se emite en toda Latinoamérica. Gran parte del material con el que trabaja el actor es su propia historia, su presente y su futuro. No se puede escapar de eso, es imposible", asegura.

"Soy un pibe que labura desde los 12 años, hice muchas cosas, muy variadas. Casualmente, los productores me llaman para hacer papeles donde los contextos son muy parecidos, pero lógicamente los personajes son distintos porque uno es según las circunstancias que te tocan vivir. César era un pibe humilde, preso, con un contexto carcelario y un nivel de agresividad tremendo. Eso hace que el pibe sea de una manera", analiza Ayala sobre el personaje que interpretó en El Marginal, en el que era parte de la Sub 21.

"Lo de Brian es otra cosa. Es un pibe que tiene una historia de amor pero que es totalmente rechazado. No es amado y padece un montón de frustraciones", compara sobre el boxeador de El Maestro. "Ese entorno hace que sea de determinada manera, pero en el fondo hay una misma persona, que hace el papel".

Oriundo de La Plata, Ayala abandonó su casa a los nueve años y vivió en la estación de trenes de Constitución hasta que a los 10, y a través de un asistente social, llegó a un hogar de menores en Moreno. Dos años después le llegó la oportunidad de ingresar al mundo artístico con El Polaquito, personaje que le abrió una puerta en la pantalla grande.

Entre las trece películas de las que formó parte, trabajó con Ricardo Darín en El baile de la victoria, interpretó a Diego Maradona en Maradona, la mano de Dios. En televisión debutó en 2005 en Criminal como El guacho, pero el gran salto lo hizo como Diego Armando El Guachín Carrasco en Sos mi hombre, ficción de El Trece. Llegó a ShowMatch, e incluso tiene relación con varios futbolistas.

"Por sus características me remite a mis orígenes. Revivirlo me sirve para mantener los pies sobre la tierra, seguir conectado con mi niño interior. Y también para no necesitar ser políticamente correcto en algunas ocasiones", explica Abel. "’El Guachín’ es ese personaje que dice lo que la gente no se anima a decir, porque dice lo que siente, lo que le pasa. Y a mí me conecta con la tierra y hace que no me olvide de dónde vengo".

"Más allá de que sea un emprendimiento propio, que comenzamos a producirlo con un amigo y socio Heber Marchioni, la finalidad es rescatar valores y actitudes que, con la velocidad de la vida actual, se van perdiendo. La simplicidad, el amor por la Selección Argentina, el entusiasmo, la nobleza, el humor y la autenticidad de un chico con pocos recursos intelectuales", asegura.

"Mi historia no es triste, es hermosa", retoma Abel quien, además, da charlas junto a un psicólogo experto en motivación y resiliencia. "Enseñamos a la gente a que las situaciones difíciles de la vida son, en realidad, una gran oportunidad", dice, mientras El Guachín sigue sumando fanáticos que lo siguen a través de las redes sociales.

"En la medida de lo posible trato de perseguir el deseo, que es hacer eso que me representa y expresarlo del modo que me es más apropiado. Siempre me interesa superarme y llegar a un lugar que no conozco. Me gusta explorar nuevos personajes. ¡Me encantaría hacer de superhéroe!", confiesa Ayala como uno de sus mayores desafíos.

"¿Quién es Abel Ayala? Una persona con espíritu de superación, noble, autentico y profesional, que no quiere que sus hijas pasen necesidades, sabe escuchar a los demás, con muchas ganas de seguir aprendiendo a ser mejor persona, padre, actor…", se define quien disfruta cuando alguien lo reconoce por uno de los personajes que hizo a lo largo de su carrera.

"Soy una persona sencilla y, la verdad, no nos conocemos muy bien todavía con mi pequeña fama. Recibo más elogios a través de las redes sociales que en persona. Me gusta cuando la gente me reconoce, pero en el sentido profundo de la palabra: reconocer a alguien es saber por qué camino anda y cuáles son sus valores. Entonces, cuando la gente me reconoce y se alegra de verme, o recuerda algún trabajo que la conmovió, me pone muy feliz".


A sus 28 años Ayala compara su historia de vida con la de algunos reconocidos futbolistas que se superaron a través de un deseo y objetivo personal. "Yo me siento muy identificado con los futbolistas Carlos Tevez, Mario Balotelli, Franck Ribery, Rodrigo Mora, Ricardo Centurión y hasta Lionel Messi. Porque todos tuvieron una historia dura de chicos y lograron salir adelante con trabajo y sacrificio, aprovechando las oportunidades que se les presentaron".

"Entrenan, concentran, forman parte de un equipo, se adaptan a cada nuevo lugar de trabajo… ¡La única diferencia que existe entre nosotros es la cuenta bancaria!", bromea. Y aclara: "Ojo, por lo menos por ahora".

Fuente: https://www.infobae.com/teleshow/infoshow/2017/10/11/abel-ayala-el-guachin-de-la-television-me-hicieron-creer-que-mi-historia-era-triste-pero-tuve-una-vida-hermosa/