Lo balearon, se armó hasta los dientes y ahora es la garantía de sus vecinos

Miércoles, 26 de Septiembre de 2018 05:14

FUERTE CUSTODIA. Un empleado de la distribuidora vigila la entrada del comercio empuñando una escopeta. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI.



Rodolfo Monetti lleva una pistola a la altura de la cintura y cuenta que en un cajón de su escritorio guarda otra. En la entrada del depósito, su custodio empuña una escopeta.

Monetti es el propietario de una distribuidora de bebidas de Camino del Perú al 1.800. Explica que optó por armarse desde que, en 2013, sufrió un violento robo en el que resultó gravemente herido. “Me dieron 11 tiros en la pierna izquierda y los médicos tuvieron que reconstruirla”, recuerda.

“Antes, los vecinos me decían que estaba loco porque andaba armado; pero ahora me agradecen que sus hijos puedan esperar el colectivo sin miedo frente a mi negocio. Hay que andar con los ojos bien abiertos porque roban todo el tiempo”, argumentó.

El comerciante sostiene que los robos se intensificaron desde hace dos años. “Son los mismos siempre. Todos los conocemos. A mis empleados los asaltan en la puerta y en la parada”, indicó. “Tienen muchas vías de escape, huyen hacia el norte, hacia Los Pocitos o Villa Carmela”, detalló.

“Más que en vender o en disfrutar de nuestras familias, tenemos que pensar en prevenirnos para que no nos asalten. Claro que no nos gusta andar armados. No nos hace felices tener que colocar cada vez más rejas, candados y alarmas, pero no nos queda otra. Desde que me levanto pienso en la inseguridad; tengo temor por mi familia”, explicó.

“Decididos a todo”

“El que viene a robar está decidido a todo. Lo que intentamos hacer es prevenir. Si los ladrones ven que el local tiene seguridad, entonces no te asaltan”, relata Roberto Antonio Palacio mientras apoya en el piso la culata de la escopeta que sostiene con su mano derecha.

Luego cuenta que desde hace ocho años trabaja como empleado de seguridad en la distribuidora de Camino del Perú al 1.800. Asegura que los robos son moneda corriente en la zona y que desde la mañana hasta la noche custodia el depósito para evitar que lo asalten.

“Sobre todo vienen de otros lugares a comprar drogas a la zona de La Cartujana. Van y vienen; se los ve todo el tiempo pasar en las motos buscando alguna víctima. Aprovechan que la Policía pasa muy poco y se cansan de asaltar a la gente”, explicó.
 

Fuente: http://www.lagaceta.com.ar/nota/784765/actualidad/vecinos-me-decian-estaba-loco-porque-me-habia-armado-ahora-me-lo-agradecen.html