Impresion de prueba

Llantos y consejos: la despedida de un narco a sus hijos antes de ir preso

Sábado, 15 de Diciembre de 2018 11:45





El hombre está en cueros, parado, como protegiéndose debajo del marco de la puerta de su rancho. En la imagen no se nota, pero dentro de la habitación que está a su espalda, al alcance de su mano, hay un arma. El hombre sólo quiere despedirse de sus hijos y darles algunas instrucciones antes de que los gendarmes se lo lleven. Sabe que, seguramente, terminará en la cárcel por varios años.

Todo se maneja con mucho cuidado. Ese hombre es Federico "Morenita" Marín (29), señalado como uno de los capos narco más importantes de Corrientes, por quien el ministerio de Seguridad ofrecía un millón y medio de pesos.



"Morenita" cayó finalmente el 12 de octubre pasado y terminó procesado por el juez federal de Capital Sergio Torres, a cargo de una mega causa por tráfico de marihuana en Itatí.

Antes de entregarse a los gendarmes que lo habían acorralado en su casa, Marín negoció su rendición vía Skype con el juez federal de Corrientes Carlos Soto Dávila (70) y el fiscal Flavio Ferrini. Ellos son los que hablan desde un celular tratando de que nadie salga herido. Semanas después el juez Torres pediría la detención de su colega Soto Dávila, precisamente por cobrar coimas para favorecer a narcos. Marín era uno de ellos.



"Escúchenme mis negritos lindos, a mi me va a llevar la Policía. Pórtense bien", les dice Marín a su hijos (dos nenas y tres nenes) que lo ven triste y comienzan a llorar. Alrededor del grupo familiar sólo hay gendarmes y de fondo se escuchan los festejos por la detención: "¡Es un golazo! ¡Es un golazo!". La escena es seguida desde un celular por el juez y el fiscal.

Entonces comienza una escena de película. Marín se seca las lágrimas de los ojos y ante la mirada de Lourdes, su esposa, les va diciendo a los chicos: "Vos jugá al fútbol... un capo el negro. Maicol, portate bien en el jardín; Sebastián vos sos el mayor; Agustina, estudiá". A cada uno lo señala y le da instrucciones mirándolos a los ojos.

Como los nenes lloran, Marín trata de tranquilizarlos. "Voy a estar bien, voy a estar un tiempo preso pero voy a estar bien. Van a venir a verme. Háganle caso a mamá". 


Las negociaciones

La despedida e instrucciones a sus hijos no fueron el único momento tenso de las negociaciones. Varias veces en la charla con los gendarmes y con los funcionario judiciales (vía Skype) Marín pide que liberen a su esposa, Lourdes, quien está presa, acusada de ser parte de su banda.

"Ella es una buena mujer, cría bien a los hijos. Acá el único delincuente soy yo", explica a los gendarmes, que tratan de calmarlo: "Tranquilo Fede, todo se va a solucionar"; "Fede vos sos un hombre de bien, pensá en tus hijos".



"Doctor, disculpe. Libérela a Lourdes que es inocente", le dice Marín a Soto Dávila, a quien se le escucha contestar: "Te doy mi palabra que sí. Acá estamos trabajando para eso con el fiscal eso que vos pedís. ¿Entendés lo que te quiero decir?", le contesta el juez federal de Corrientes. En la conversación intenta meterse el fiscal Ferrini, pero Marín lo corta: "Creo más en la palabra de Soto Dávila".

Ya con su mujer en el rancho, como parte del operativo para que se entregue, Marín toma el teléfono celular que lo comunicaba con el juzgado, le habla directamente a Soto Dávila y le vuelve a insistir con la libertad de Lourdes. "Tiene que ir a una comunión" , le comenta, explicando por qué debe salir en libertad. Lourdes agrega: "Y sin custodia porque si no parezco vaya a saber que cosa".

Luego de las lágrimas, los consejos a los hijos y el abrazo familiar, Marín deja que los gendarmes entren, se le acerquen y lo esposen. Su mujer no quiere separarse de él porque tiene miedo de que lo golpeen. "Tranquila, les di mi palabra", le dice "Morenita". 


Fuente: https://www.clarin.com/policiales/negociaciones-llantos-consejos-hijos-minuto-minuto-caida-narco_0_JS0VYa7vx.html