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Confesó el joven asesinó del diácono: “quiso obligarme a tener relaciones”

Martes, 11 de Junio de 2019 13:48

Detalla que se conocía con Guillermo Luquin desde los 15 años y que el religioso lo acosaba. Lo grabó antes de entregarse.



Roberto Javier Céspedes tiene 18 años y se entregó junto a su novio, Leonel Iván Martínez (20), por el crimen del diácono Guillermo Luquin (52), cometido en la medianoche del sábado en su casa de Temperley (Lomas de Zamora).

Antes de ponerse a disposición de la Justicia, Céspedes grabó un video con un celular en el que da detalles del homicidio. "Quiso obligarme a tener relaciones", denuncia.

"Hola, me llamo Roberto Javier Céspedes, hablo por el caso de Luquin, Guillermo... Empezó esto cuando yo tenía unos 15 años...", comienza el relato, con un audio de mala calidad.

El material dura 7 minutos y 38 segundos. Sobre el final, Céspedes cuenta que habló con su familia y que decidió entregarse para contarle todo a la Justicia. Muestra sus manos. "Estas son mordeduras, signos de lucha... Acá me quiso clavar con el cuchillo (muestra una de sus muñecas) y no pudo. Y bueno, eso...", describe.

El contenido completo es el siguiente:


"Hola, me llamo Roberto Javier Céspedes, hablo por el caso Luquin, de Guillermo, el diácono asesinado en Bombero Ariño 829".

"Empezó esto más o menos cuando yo tenía 15 años. Cuando me iba para el colegio, el diácono se acercaba cada vez que yo salía de mi casa, acosándome, preguntándome si necesitaba algo, si quería ir a tomar un café, si quería que me saque del colegio... yo siempre le decía que no, pensando que me quería preguntar una dirección porque no suelo acercarme a coches que no conozco".

"El chabón seguía insistiendo en que quería tener algo conmigo, me pasó su número. Me dijo que se llamaba Guillermo, que trabajaba en el Banco Provincia, que si tenía alguna dudita o un trámite, que recurra a él. Me dijo que anote su número, a lo que yo le dije que no, que no necesitaba anotar su número, que realmente no me interesaba".

"Esto lo hablo más que nada por si me quieren hundir, pero yo me estoy entregando voluntariamente a declarar, como corresponde, como toda persona que se tiene que hacer cargo de lo que hizo"

"La noche del sábado el chabón me contactó por Telegram, nos invitó a que tuviéramos una charla con él, que tomemos una Coca, que comamos algo porque se sentía muy solo".

"Yo estaba con mi pareja, le conté a él que tenía novio, que tenía una pareja, que si en todo caso le molestaba que yo acudiera a la reunión, a la charla con él, a lo que me dijo que no, que no había ningún tipo de problema".

"Llegamos a eso de las 11.57 (de la noche), nos recibió Guillermo, abrió la puerta, entramos al living, nos ofreció una Coca, una gaseosa, tomamos, más que nada yo, mi pareja no tomó. Bueno, entré hablando, me preguntó cómo estábamos, cómo nos fue en la semana, ’estamos bien’, le preguntamos a él como le fue y nos dijo que estaba bien".

"Nos dijo que tenía unos cuadros en la habitación de él, que si los queríamos ver, le dijimos que sí, que no había ningún tipo de problema, mi novio va al baño y yo voy con él hacia la habitación, donde me muestra los cuadros".

"Bueno, mientras tanto la gaseosa quedó en la mesa, yo tomé, cuando mi novio se va al baño le digo ’Guille, esperá acá, que voy a tomar más Coca’, me dice ’bueno, dale’".

"Cuando termino de tomar la Coca, me llevo la copa y la recuesto en la punta del mueble. Cuando estoy entrando a la habitación lo encuentro a Guillermo que se estaba masturbando en la cama, con todo el cuerpo desnudo, a lo cual le digo que lo que estaba haciendo era una falta de respeto, que no era lo acordado, porque nosotros habíamos acordado comer una pizza, tomar un café o una Coca y charlar".

"Él más que nada nos quería meter en su religión, de diácono o no sé qué, nos quería llevar por esa parte... le dijimos que nos interesaba el tema, que nos interesaba saber de Dios, después de que le digo que lo que había hecho era una falta de respeto, que esto, que lo otro, se sintió ofendido y empezó a forcejear conmigo, como para obligarme a tener relaciones con él, me empuja contra la cama, me baja el pantalón y me mete el dedo en la cola".

"Cuando me mete lo que es el dedo en la cola, sale mi novio del baño, porque escucha ruidos, estaba forcejeando conmigo Guillermo, él me quiso defender, empujándolo como para sacarlo de encima, no pudimos, a todo esto Guillermo tenía un cuchillo en la mano, él estaba posado encima mío, cuando voy a querer sacarle la cabeza, porque me quería chupar el cuello, el chabón me muerde (muestra el dedo índice de la mano derecha lastimado) lo ve mi novio, lo empujó, lo quiso sacar de encima mío, no pudimos".

"Obviamente entre los dos lo tuvimos que sacar, él me quiso clavar un cuchillo, cuando se da vuelta para ver qué era lo que había pasado, que mi novio lo había empujado, para sacarlo de encima, ahí fue cuando forcejeamos con el cuchillo que tenía él".

"Él me lo quería clavar a mí, entonces yo lo tomé por la muñeca y con la misma mano de él, y mi mano sobre su puño, se lo llevé hacia el lado de la carótida".

"Obviamente hubo indicios de forcejeo y de lucha en la habitación, él obviamente para tratar de salvar su vida, obviamente que yo y mi novio para hacer lo mismo".

"El chabón siempre sacando el tema de la religión, nos hacía preguntas sexuales como por ejemplo si nos gustaría un trío, si nos gustaría estar con una persona mayor de edad, mayor que nosotros, a lo que nosotros siempre contestábamos que no y evadíamos el tema con otro tema, como por ejemplo, qué sé yo, ’cómo te va en tu trabajo’, que él nos había contado que trabajaba en el banco".

"Pasó eso, nos retiramos, obviamente ensangrentados, yo me dirijo para el lado de mi casa, salí, la puerta con la llave del lado de adentro salimos por Bombero Ariño hacia Allemandri, de Allemandri a Zeballos, y de Cevallos a 14 de Julio para el lado de mi casa".

"Nos fuimos para mi casa, estábamos con miedo, no le queríamos contar a mi mamá, tuve que saltar el techo de mi casa, nos bañamos en mi casa, pasaron una hora o dos horas hasta que le contamos a mi mamá, mediante mi hermana nos ayudaron para hacer lo correcto que es esto, lo que estoy haciendo ahora".

"Me voy a entregar a la Justicia, como corresponde, y a hacerme cargo de lo que sea, así que eso es todo".

Luego muestra sus lesiones en las manos y dice: "Estas son mis heridas, los signos de lucha, estas son mordeduras, raspaduras con el cuchillo, acá me mordió con los dientes, acá me quiso clavar el cuchillo también, no pudo, y bueno, eso".


Los detenidos quedaron alojados en la comisaría 8° de Villa Galicia. Se espera que sean indagados en las próximas horas.

La clave para identificar a los sospechosos fue una huella digital que los peritos de la Delegación Lomas de Zamora y Casos Especiales de la Superintendencia de Policía Científica levantaron de una de las dos copas de vidrio que fueron halladas en la mesa de la cocina junto a una gaseosa.

Todas las improntas dactilares recolectadas en la escena fueron enviadas a analizar y fue el Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad (Sibios), quien le puso a esa huella el nombre de Céspedes.

La investigación policial determinó que Céspedes conocía al diácono desde hacía algunos años y que la noche del pasado sábado fue con su pareja, Martínez, a visitarlo a su casa de Temperley.

Los investigadores, que desde el inicio sospechaban que el o los autores eran conocidos de la víctima, dijeron que se aguarda que presten declaración indagatoria ante el fiscal de Lomas de Zamora Gerardo Mohoraz.

Tras la autopsia de rigor, se determinó que Luquin (52) murió degollado y que previamente fue golpeado en la cabeza con un objeto contundente que podría ser un velador roto que fue hallado sobre su cama.

Además presentaba otras heridas cortantes en distintas partes del cuerpo y signos de defensa.

Su cuerpo desnudo y envuelto en una sábana fue encontrado a un costado de su cama, donde se halló una gran mancha de sangre a la altura del cabezal y el velador roto.

Luquin era diácono de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, de la Diócesis de Lomas de Zamora y, por lo que pudieron reconstruir los investigadores, la tarde del sábado estuvo en la misa de las 18 y se retiró a las 19 de la iglesia.

Como el domingo para la misa de las 11 no había llegado a la parroquia ni contestaba llamados, su sobrino fue hasta su casa, en Bombero Ariño 829, de Temperley, y lo halló asesinado cerca de las 12.30.

A raíz del crimen, se decretó un día de duelo en el Instituto Nuestra Señora del Carmen de Lomas de Zamora, al que pertenecía Luquin, por lo que ayer no se dictaron clases.

Fuente: https://www.clarin.com/policiales/confesion-crimen-diacono-video-quiso-obligarme-tener-relaciones_0_6hAUaHPee.html