Brote mortal en las cárceles de mujeres de Turkmenistán, el país que prohibió el coronavirus

Sábado, 17 de Octubre de 2020 09:29

Un brote mortal en prisión contradice la afirmación de Turkmenistán de "libre de coronavirus".



Turkmenistán es uno de los países menos democráticos del mundo. Los dos presidentes que ha tenido desde 1991 han impuesto cultos a su personalidad y decisiones tan excéntricas como prohibir la palabra “coronavirus”. Además, han declarado la neutralidad perpetua del país, reconocida por la ONU desde 1995. Aunque Turkmenistán cuenta con una de las mayores reservas de gas natural del mundo, su población sufre escasez de productos de primera necesidad y vive aislada del exterior.

Más allá de los mitos, la historia de Turkmenistán estuvo condicionada por dos factores: la expansión de los imperios circundantes y el agua. En el siglo XVIII el lago Sarikamish, en cuya orilla vivía el pueblo turkmeno, empezó a evaporarse porque el cauce del río que lo nutría, el Amu Daria, se desvió hacia el mar de Aral. Esto forzó a la población a trasladarse al sur, expandiendo su territorio y asentándose finalmente en el actual Turkmenistán.

El ganador de las elecciones en 2009 fue Gurbanguly Berdimuhamedow, el antiguo dentista y más tarde colaborador político de Niyázov. Berdimuhamedow había sido ministro de Sanidad y vicepresidente en el Gobierno de Niyázov y, a falta de un sucesor claro, fue elegido para ejercer de presidente en funciones tras la muerte del Türkmenbay. La primera victoria electoral de Berdimuhamedow se saldó con el 89% de los votos, aunque mejoró este resultado en los comicios de 2012 y 2017 con un 97%, un porcentaje más cercano a los que en su momento conseguía Niyázov. 

El gobierno de Turkmenistán vetó la palabra
Gurbanguly Berdimuhamedow

Berdimuhamedow se enfrentó al culto a la personalidad del líder anterior: derribó estatuas, revocó la reforma del calendario, levantó la obligación de aprender el Ruhnama de memoria y eliminó la cara de Niyázov de los billetes. Pero no lo hizo movido por un afán democratizador, sino por el deseo de eclipsar a su predecesor: volvió a erigir estatuas doradas, pero esta vez a su propia imagen.

President’s rap: Turkmen strongman & grandson drop some beats (VIDEO) — RT  World News
El presidente Berdimuhamedow rapeando

El nuevo presidente prohibió cambiar el nombre a un caballo o circular en coches de color oscuro, porque podría traer mala suerte. También se ha dedicado a la escritura, pero, a diferencia de Niyázov, ha apostado por la cantidad: hasta la fecha, Berdimuhamedow ha publicado 53 libros, principalmente de temática histórica o autobiográfica. Otra afición del líder turkmeno es la música: una de sus canciones fue incluida en el libro Guinness por ser interpretada simultáneamente por más de 4.000 personas. Cuando no gobierna, canta o escribe, el excéntrico Berdimuhamedow participa en carreras de coches y de caballos.

Este jueves, fuentes no oficiales dijeron que un brote "muy grande" que se cree que era de COVID-19 ha afectado a una prisión de mujeres en el norte de Turkmenistán. Fuentes cercanas a la prisión que no estaban autorizadas a hablar públicamente sobre el brote dijeron que el número de pacientes sospechosos de COVID-19 era "muy grande". Las autoridades de la prisión DZ-K / 8 no estuvieron disponibles para comentarios. /rferl.org