Doble crimen de Montañita: el brutal asesinato de las amigas mendocinas que estaban de vacaciones en Ecuador

Sábado 03 de Febrero de 2024, 12:05

Los femicidios de María José Coni y Marina Menegazzo conmocionaron al país en febrero de 2016. Hubo dos juicios y tres condenas, pero no se pudo identificar a todos los responsables. A ocho años, el recuerdo de las familias de las víctimas.



Eran cerca de las 3 de la tarde del 22 de febrero de 2016 cuando María José Coni y Marina Menegazzo se comunicaron por última vez con sus familias. Estaban de vacaciones en Ecuador, después de 40 días de un viaje soñado y planeado durante meses, y casi a punto de subirse al avión que las llevaría de regreso a su casa en Mendoza, pero quedaron atrapadas en un destino trágico.

Las chicas no volvieron a contactarse y ese silencio se fue cargando de angustia e incertidumbre durante los tres días que siguieron, hasta que encontraron el cuerpo de Marina envuelto en una bolsa de plástico negra cerca de la playa en Montañita. Cuarenta y ocho horas más tarde, la encontraron a María José. Las dos amigas habían sido abusadas y asesinadas brutalmente.

Sólo siete meses después del doble femicidio, la justicia ecuatoriana condenó a Alberto Segundo Mina Ponce y Aurelio Eduardo “El Rojo” Rodríguez a la pena de 40 años de prisión, la máxima prevista por el Código Penal de ese país. La misma suerte corrió en septiembre de 2017, José Luis Pérez Castro, cuyo perfil genético se encontró en la casa donde asesinaron a las víctimas. Sin embargo, durante ese proceso, se detectaron también otros perfiles de ADN, que todavía no se sabe a quiénes pertenecen.

“Las condenas ‘justas’ no existen con tanta injusticia, no hay condena que alcance para tanta atrocidad”,
dijo a TN Juan Coni, uno de los hermanos de Majo, aunque admitió que sí les “trajo un poco de tranquilidad” los 40 años que recibieron los responsables. No obstante, el daño que le causaron a su familia es irreparable. “Han sido ocho años de reinventarse, de acostumbrarse al dolor y hacerse amigo, sino es difícil llevar adelante el día a día”, señaló.

Paula Menegazzo, hermana de Marina, expresó: “Dios nos regala momentos de calma, pero es como un tatuaje que llevás toda la vida, con la diferencia que el tatuaje duele en el momento y después no duele más”. Y afirmó: “Son tragedias que te quedan en la retina para siempre y pasan de generación en generación”.


El doble crimen de Montañita

Las dos jóvenes habían salido de Mendoza el 10 de enero acompañadas por otras dos amigas con destino a Perú, Ecuador y Chile, y un mes después de su partida siguieron viaje solas rumbo a Montañita, un pueblo de unos 5000 habitantes ubicado en la península de Santa Elena, a 200 kilómetros de Guayaquil, y se alojaron en Olón Hostería NJ.

“La vida nos regaló un último atardecer soñado”, escribió Marina en su Instagram, junto a una foto en la que se la puede ver con María José en la playa, cuando las luces del día empezaban a desaparecer. La imagen, la última que posteó la joven, la compartió apenas unas horas antes de aquel último contacto con sus familias.

El último posteo de una de las víctimas del doble crimen de Montañita. (Foto: Instagram).
El último posteo de una de las víctimas del doble crimen de Montañita.

Ese fue el llamado en el que las chicas anunciaron que emprendían el regreso a casa, pero también avisaron que, como les habían robado, se iban a ir de Montañita a Lima, para quedarse en la casa de una amiga hasta que fuera el momento de abordar el vuelo.

Pero nunca llegaron a lo de su amiga, ni tomaron el avión ni volvieron a contactarse con nadie. Fue entonces cuando se encendió la alarma y empezó la búsqueda, que horas después interrumpió el peor final.


“La peor película”

De acuerdo a la investigación, las dos habían sido drogadas con benzodiacepina y golpeadas en una casa alejada de la zona turística, y “no tuvieron oportunidad de realizar movimientos de defensa”. El horror al que fueron sometidas las víctimas terminó de ventilarse en el primer juicio, con la declaración como testigo de Lidia Médano, una de las médicas forenses que había participado de la autopsia a los cuerpos.

A Coni la mataron de un golpe en el cráneo y tenía lesiones en la zona paragenital por un abuso sexual al que ella se resistió. También tenía fracturas en el fémur. En el caso de Marina, presentaba seis lesiones punzocortantes en el cuello desde la mandíbula hasta el sector cervical.

Una de esas heridas fue la que le causó la muerte, debido a que perforó su columna vertebral y su médula. Sin embargo, no murió en el acto. “Quedó paralizada por un tiempo. No se podía mover pero sí podía ver y escuchar lo que pasaba”, detalló la forense, según replicó Diario Uno de Mendoza, que estuvo presente en el debate. Además, sostuvo que las jóvenes sufrieron “estrés agudo y depresión ansiosa, porque se trató de un acto de violencia de género extrema”.

Paula Menegazzo recuerda como si hubiera sucedido ayer el momento en el que tuvo que entrar a la morgue para reconocer a su hermana. “Cómo iba a reconocerla si no tenía ojos, no tenía nariz, no tenía dientes, no tenía pelo...era la peor película que te pudieras imaginar”, evocó ahora, en diálogo con TN.

Y lamentó: “Todo eso quedó impregnado en nosotros. Todo eso se mama, se aspira, dicen los especialistas que este tipo de tragedias tiene un cimbronazo en cinco generaciones, como un efecto dominó”.


Dos juicios, tres condenados y los cabos sueltos

En agosto de 2016, Mina Ponce y Rodríguez fueron condenados luego de darse por acreditado que primero drogaron a ambas jóvenes para hacerles perder su voluntad y luego “El Rojo” las mantuvo secuestradas. Un año después, condenaron a Pérez Castro dado que su perfil genético estaba en la escena del crimen. En los tres casos, las condenas fueron a 40 años de prisión y los fallos quedaron firmes. Sin embargo, no fueron los únicos responsables. “Hay más personas, quedaron ADN sin cotejar, pruebas inconclusas, remarcó a este medio Juan Coni, hermano de María José.

"El Rojo" Rodríguez y Mina Ponce, los dos primeros condenados por los femicidios de Montañita. (Foto: captura TN).
"El Rojo" Rodríguez y Mina Ponce, los dos primeros condenados por los femicidios de Montañita.

“Era una banda de trata de personas. Se sospecha que eran ocho, de los cuales tres ya están condenados”, apuntó por su parte Paula Menegazzo. De acuerdo a su testimonio, el modus operandi de esta gente era siempre el mismo, pero con las chicas “algo salió mal” y los obligó a improvisar: “Ellas se despertaron antes del efecto de las drogas que les dieron y las tuvieron que matar”.

“Que hayamos tenido un juicio el mismo año y un segundo juicio en 2017 donde hubo tres condenados deja un mensaje. Es como decirles: ojo, no es que nunca se los descubre o que siempre salen por la puerta giratoria”, resaltó por un lado, y también destacó: “Gracias a ellas se salvaron muchas otras chicas, fueron mártires”.


El recuerdo de Majo

Pasaron ocho años desde el doble crimen de las amigas mendocinas, pero para las familias la herida sigue intacta. “Dar vuelta la página es algo un poco difícil”, manifestó Juan Coni sobre el cierre de la entrevista con TN.

Y explicó: “A diario la recordamos, todos los días hay nuevos casos de femicidios y te hacen retroceder y revolver el pasado”.

En medio de ese dolor con el que, como él mismo afirmó, aprendió a amigarse con el tiempo, no esquiva la posibilidad de hablar de su hermana y la recuerda “divertida, ordenada, compañera de quien estuviera a su lado, graciosa”.

“Jose/Chuchi/Majo - como la llamaban - era increíble”, subrayó su hermano, que guarda como tesoros la ropa de ella, sus libros, su agenda y hasta las frases que dejó pegadas en una pizarra en su habitación.

“Vivía bailando o leyendo algún que otro libro, le gustaba sacar fotos, andar en bici...”, los recuerdos siguen apareciendo para darle pelea a esa ausencia que no deja de doler. “Podría escribir mil cosas más y no terminaría nunca!”, cerró.

Gladys Steffani, la madre de Majo y de Juan, encabezó los reclamos de justicia por las chicas y murió el 12 de mayo de 2018, dos años después del crimen de su hija.


El recuerdo de Marina

Paula Menegazzo también se refirió a la relación entre lo ocurrido y el paso el del tiempo, y expresó: “Cada uno va viviendo sus procesos, tiene su propia experiencia que no se puede transferir, ni con palabras ni de ninguna otra forma. No se puede explicar el dolor”.

“Son ocho años, uno piensa que la herida tendría que ir cicatrizando pero a veces no es así”, agregó la hermana de Marina. En este sentido, usó una frase de su mamá para explicarse: “Es como si uno fuese viviendo la vida apoyada en el piso y por debajo pasara todo un río de sangre”. “Es imposible olvidarse”, aseveró.

Sin embargo, también resaltó la decisión que tomaron como familia de “volver a aprender a ser felices a pesar de lo que pasó”. “Son instantes, donde volvemos a tener como familia fiestas de Año Nuevo, cumpleaños, donde volvemos a reir a carcajadas, pero la nombramos siempre y eso nos ayuda un montón a que esté con nosotros”, detalló.

Además de ser la hermana mayor, Paula era la madrina de Marina y compartía con ella “una relación muy profunda”. “Yo le hablo permanentemente, no puedo olvidarme de su risa, se descostillaba de la risa, tenía una risa muy contagiosa...era pícara, transparente, muy sensible, ayudaba a los demás todo el tiempo”, enumeró.

“Eso es lo que me queda, su presencia tan marcada, tan libre, tan liviana”, dijo Paula. Y aseguró: “Ellas están vivas pero no tienen cuerpo. Eso es lo que creemos. Por la fe, porque no vemos nada pero sentimos, y también por cosas concretas. Ella se va manifestando y está con nosotros”. /TN