El perturbador posteo de la mujer asesinada de 24 puñaladas en Berazategui: “Duele decir que está...”

Lunes 12 de Febrero de 2024, 17:50

María Luisa Belén Muñoz fue asesinada de 24 puñaladas en Berazategui por Alejandro Albornoz.



Había terminado el secundario y esperaba, ansiosa, cada mañana para reunirse con sus compañeros del secundario de adultos de su barrio. Amanecía a las 5, antes de que sus hijos despertaran, para cocinar algún pan o budín que compartirían juntos.

María Luisa Belén Muñoz tenía 34 años y cuatro hijos, la mayor de 12 años que está a punto de empezar el secundario y, el más chiquito, de 3, que arrancaría el jardín.

"Este año iba a hacer tantas cosas, tenía tanto por vivir. Se había anotado en la universidad para ser martillera pública, estaba muy contenta porque iba a empezar a estudiar. Tenía un montón de cosas por hacer. Nosotros sabíamos que él era violento, pero sólo nos enteramos a través de los vecinos de que él le pegaba. A nosotros nos negaba todo", cuenta Celeste, la hermana de Luisa.

Luisa conoció a Alejandro Albornoz (34) cuando tenía 19 años. Tuvieron una relación adolescente hasta que "él le pegó". Fue ese golpe el que terminó por convencerla de alejarse y se separaron.

Ella siguió con su vida y formó una nueva pareja con la que tuvo tres hijos. La mayor, a los 22. Estuvo en pareja 11 años con aquel hombre pero, a pesar de que creyó haber escapado de la violencia, la volvió a encontrar: el padre de sus hijos la golpeaba y tuvo que emitir una restricción de acercamiento.

Poco después Luisa se fue a vivir a una casa ubicada en las calles 115 y 12, en Berazategui, al sur del Gran Buenos Aires. Para 2019 Albornoz y María Luisa se volvieron a encontrar y retomaron el vínculo. Durante la pandemia empezó la convivencia.

Durante 2020 y 2021 la familia notó que la joven se alejaba, que ya no tenían vínculo y no permitía que viera a los chicos. Ese alejamiento, contrarrestado por la insistencia de la familia de María Luisa, les permitió notar que algo pasaba en esa casa.

"Cada vez que uno llama para pedir ayuda, te dicen que la que tiene que denunciar es la víctima y por eso nunca pudimos hacer nada, ni con el anterior ni con este", lamentan en su entorno.

Luisa intentó echarlo de la casa, según se enteraron porque les contó a una vecina. Ella sentía que podía "controlarlo" y que "había tomado las riendas de la relación".

El sábado, doce horas antes del femicidio, María Luisa había publicado un extenso mensaje en Facebook con varias definiciones. Entre ellas, decía: "Todo esto que me pasa nadie sabe, nadie lo ve y a muy pocos se los cuento" y "duele decir que no, duele decir que está todo bien".

La casa en la que vivían compartía terreno con la de la mamá de María Luisa y su hermana Celeste. "Era tan grande que la dividimos en dos. La pared de la cocina las separaba. Del otro lado ella tenía el baño", describen. Fue a través de esa división que su hermana escuchó los gritos: "¡Ale, no!", gritaba. Celeste golpeaba la pared desesperaba y le pedía que parara.

Fue el domingo por la madrugada. "Habíamos ido (con María Luisa) a lo de mi prima, que vive a la vuelta, a jugar al bingo", cuenta Celeste y sonríe apenas por la inocencia de la salida, todavía incrédula de lo que pasaría después. "Estábamos las tres con mi hijo. A eso de las 3 de la mañana él tenía sueño y decidí volver, ella se ofreció a acompañarnos. Volvimos juntas", recuerda en diálogo con Clarín.

El plan de Luisa era "bañarse y dormir". En la casa dormían los cuatro hijos de la mujer que fue atacada en el baño: Albornoz le dio 24 puñaladas. "Entró al baño y no salió más", lamenta uno de los investigadores.

"Salí de bañarme y me fui a acostar. Empecé a escuchar los gritos y me acerqué a la cocina. Se escuchaba que le decía que no, como si tuviera la boca tapada. Me desesperé y empecé a golpear la pared. Pensé que había dejado de pegarle cuando ya no se escuchaba nada. La llamaba y no atendía, le mandaba mensajes, nada. Entonces llamé a mi sobrina que me dijo que su mamá estaba en el baño y me rogó que fuera", reconstruye Celeste que este lunes por la noche despedirá a su hermana en una casa velatoria de Berazategui.

Celeste llamó a sus primos, a su mamá, a su papá y todos golpearon la puerta exigiendo a Albornoz que saliera. Sospechan que por miedo a las represalias, él mismo llamó a la policía y se entregó: "Hice lo que no tenía que hacer", les habría dicho.

Dos horas tardaron en constatar la muerte y en informar a la familia lo que había pasado dentro de la casa. "En un momento vino una ambulancia y se fue, entonces empezamos a darnos cuenta de que eran más que golpes. Pero nadie nos informaba nada ni nos dejaban pasar. Mi mamá entró a la fuerza, la tiraron al piso para evitar que ingresara. Y ella gritó: ’Me la mató el hijo de puta’. Así nos enteramos", cuenta Celeste.

"Volvimos juntas. Fue horrible haber entrado a casa con mi hermana y que tres horas después se la llevaran en una bolsa negra", cerró.


La investigación

Albornoz quedó detenido y fue indagado por el fiscal Daniel Ichazo, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) descentralizada 1 de Berazategui pero se negó a declarar.

Según confirmaron a Clarín tenía una causa en el fuero de Familia por haber ejercido violencia contra su madre y su hermana.

Está acusado de “homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género”, lo que prevé una pena de prisión perpetua.
Maria Luisa Belén Muñoz (34) fue asesinada de 24 puñaladas por su pareja en Berazategui.Maria Luisa Belén Muñoz (34) fue asesinada de 24 puñaladas por su pareja en Berazategui.

El acusado permanecerá detenido y el fiscal cuenta con un plazo de 15 días, prorrogables por otros 15, para solicitar su prisión preventiva al Juzgado de Garantías.

Se presume que Albornoz intentó escapar porque, antes de verse acorralado por la familia de la víctima, se cambió la ropa ensangrentada y la escondió, junto con un cuchillo, en un cuarto del fondo de la propiedad.

Cuando la Policía asistió a la casa tras el llamado del femicida, se encontró con la familia de María Luisa en la puerta. Le contaron lo que había pasado y el imputado les abrió la puerta.

Según consta en la declaración de los agentes que participaron del operativo, "no ofreció resistencia". Dejó pasar a los policías y les confesó: "Está en la bañera". Cuando se acercaron al baño se encontraron con la mujer herida y los chicos de 12, 8, 6 y 3 años en el living, dentro de la casa.

Con el de Muñoz ya suman 32 los femicidios cometidos en lo que va de 2024 en todo el país, de acuerdo a la información suministrada a Télam por fuentes judiciales y policiales que intervinieron en cada causa, lo que arroja un asesinato de estas características cada menos de 30 horas.

Según datos de La Casa del Encuentro, 67 de las 334 víctimas registradas en 2023 por crímenes motivados por el género habían denunciado al femicida previamente y 20 de ellos tenían dictada una medida cautelar de prevención en su contra. /Clarín