Condenado por ejecutar a tiros a un menor, Marcos Batore Caro pasó de su casa a una celda en Villa Urquiza

Lunes 27 de Mayo de 2024, 07:55

CONDENADO. Batore Caro junto a Vikunga, el día en que ambos fueron condenados por asesinar a Samir Domínguez.



Marcos “Batore” Caro volvió a prisión luego de que un juez ordenara su aprehensión y remisión al penal de Villa Urquiza donde deberá purgar la pena a 29 años por un homicidio, por la que la Justicia le había concedido el benefico de prisión domiciliaria a la espera de que el fallo quedara firme.

El 3 de octubre de 2018, Samir Domínguez (16 años) fue ultimado a tiros, crimen que fue elevado a juicio en 2023 y en el que el auxiliar fiscal Osvaldo Martínez Terán fue contundente a la hora de acusar a los imputados.

VICTIMA. Samir Domínguez fue asesinado por Batore Caro


El funcionario judicial sostuvo que un rodado guiado por “Batore” se detuvo ante la puerta de una vivienda ubicada en la calle Magallanes al 1.300, para que Francisco “Vikunga” Caro descendiera, mientras su hermano Cristian “Bichi” Caro, lo arengaba para que ejecutara al joven, a la vez que amenazaban a su hermana Mariel, que intentó ayudarlo sin éxito.

La teoría del asesinato expuesta en el juicio, sostuvo que “Vikunga” se había burlado en varias ocasiones del adolescente a través de mensajes de texto, por lo que la víctima, cansada de esa situación, se presentó en su domicilio y disparó contra la fachada.

Ese fue para la justicia el disparador de la cruenta venganza del clan Caro contra el menor de 16 años, pero para muchos investigadores hubo otra cuestión que nunca pudo probarse: una cuestión tan grave que generó la casi ejecución de un joven desarmado y por la espalda.

El tribunal, integrado por Dante Ibáñez, Rafael Macoritto y Diego Lammoglia, condenó a “Vikunga” Caro a 32 años por los delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y abuso de arma de fuego contra la hermana de la víctima.

“Batore” fue castigado con una pena de 29 años con la misma carátula, en tanto que “Bichi” y a Guillermo Córdoba, el cuarto imputado en la causa, resultaron absueltos, alcanzados por el beneficio de la duda.

Augusto Avellaneda y Cergio Morfil, defensores de “Batore”, impugnaron la sentencia y consiguieron que un tribunal dispusiera el arresto domiciliario hasta tanto la Corte Suprema de Justicia de la provincia confirmara la condena.

Al vencer el plazo, el juez Gonzalo Ortega aplicó un criterio distinto al de sus pares de impugnación y eliminó el beneficio que Caro había recibido, ordenando que fuera detenido por el personal de la división de Búsqueda y Captura de Prófugos, al mando de los comisarios Daniel Brito, Diego Bernachi y Miguel Carabajal.

“La condena aún no está firme, y vamos a trabajar para volver al mismo estado que venía transitando nuestro defendido. Me parece arbitraria la orden de detención, ya que agrava su situación”, argumentó Avellaneda.

Los miembros del clan Caro acumularon varias condenas en los últimos años, además de este caso. Los hermanos fueron sentenciados por haber conformado la banda que ejecutó varios robos en una investigación que fue bautizda como “La industria del escruche”.