Absolvieron a todos los acusados y el crimen del policía Víctor Emanuel Lazarte queda impune

Sábado 29 de Noviembre de 2025, 05:49

LIBRES. Los cuatro acusados, en segundo plano detrás de sus abogados, quedaron en libertad tras el fallo del Tribunal, que recomendó la investigación de otras pistas que la fiscalía nunca tuvo en cuenta.



El juicio por el asesinato del policía Víctor Emanuel Lazarte, ocurrido en julio de 2023 en el barrio Juan Pablo I, concluyó con la absolución de los cuatro jóvenes imputados. El tribunal —integrado por las juezas Isolina Apás Pérez de Nucci, Isabel Méndez y Soledad Hernández— resolvió que la Fiscalía no logró acreditar con pruebas sólidas la coautoría de Rodrigo Villafañe (20), Agustín “Zapín” Tapia (20), José “Pinky” Vallejo (20) y Nahuel Suárez (22). La decisión, tomada bajo el principio del beneficio de la duda, ordena profundizar otras líneas de investigación que surgieron durante el debate oral.

El homicidio que conmocionó a la fuerza policial se produjo el 10 de julio de 2023, alrededor de las 21.30. Lazarte regresaba a su domicilio cuando fue sorprendido por varios ladrones que circulaban en motos. Tras apuntarlo con un arma, le robaron su motocicleta Honda CG 150 Titán y uno de ellos le disparó en el pecho antes de huir. El joven de 22 años murió pocas horas después.

Esa noche y la madrugada siguiente, la policía detuvo a 11 sospechosos. Sin embargo, el fiscal de feria de entonces, Carlos Picón, imputó solo a cuatro: Villafañe, Tapia, Vallejo y Suárez. La causa pasó luego por las manos de Ignacio López Bustos y quedó finalmente bajo la órbita del fiscal Pedro Gallo, quien en septiembre de 2025 pidió la elevación a juicio.

El debate oral comenzó el 27 de octubre. Durante el proceso, el Ministerio Público Fiscal —junto al querellante Gustavo Carlino— sostuvo que los acusados sorprendieron al policía para cometer el robo y que, al descubrir su condición de agente, decidieron matarlo. En su alegato final, solicitaron prisión perpetua por robo doblemente agravado en grado de tentativa en concurso real con homicidio triplemente agravado.

Las defensas, representadas por Romina Campero, Javier Lobo Aragón y Gustavo Morales, pidieron la absolución argumentando falta de prueba directa y fallas en la investigación.

El viernes, en sus últimas palabras, los imputados insistieron en su inocencia y pidieron que “se encuentre a los verdaderos responsables para que el alma de Emanuel Lazarte descanse en paz”.

Los padres del policía también se expresaron ante el tribunal, reclamando justicia y describiendo el profundo dolor que dejó la pérdida. “Mi hijo tenía toda una vida por delante”, dijo su padre; mientras que Beatriz, su madre, afirmó: “El 10 de julio mataron a Emanuel y una parte de mí se fue con él”.

Tras cinco horas de deliberación, las juezas adelantaron los fundamentos de la sentencia. Méndez abrió la lectura con una advertencia clave: la condena solo puede basarse en pruebas de cargo firmes, más allá de cualquier falencia de la defensa. Luego repasó los principales elementos del caso.

Uno de los puntos más controvertidos fue el testimonio de Gonzalo Yapur, primo de la víctima y testigo señalado como clave por el MPF. Para el tribunal, sus declaraciones no fueron suficientes para identificar a los acusados. No pudo precisar quién dijo cada frase durante el asalto, aseguró no haber visto rostros y describió físicamente a los acusados con detalles considerados vagos. Tampoco se realizaron pericias de reconocimiento de voz que permitieran reforzar su relato.

Además, las juezas cuestionaron que la Fiscalía no investigara publicaciones en redes sociales que, apenas ocurrido el crimen, señalaban a presuntos autores. También remarcaron la ausencia en el juicio de dos testigos presenciales que dieron versiones distintas ante la policía.

Las pericias de geolocalización tampoco resultaron determinantes: los análisis telefónicos no ubicaron con certeza a Suárez y Vallejo en la escena. A ello se sumó que las pruebas químicas no detectaron partículas características de disparo en ninguno de los imputados.

Ante ese cuadro, el tribunal concluyó que no había evidencia suficiente para responsabilizar a los jóvenes como coautores del asesinato. “No puedo afirmar que ustedes no hayan sido los autores, pero tampoco puedo afirmar que lo hayan sido —dijo Méndez—. No existe prueba que permita sostener la coautoría”.

Antes de finalizar, se dirigió a la familia del policía: “No dejen de creer en la Justicia. Hay otras líneas de investigación que se mencionaron durante el debate y ahora deberán profundizarse. Quizás por allí se llegue a los verdaderos responsables”.
La sentencia subraya que la absolución no implica una declaración de inocencia moral, sino el reconocimiento de que la acusación no logró sostenerse con pruebas.

Ahora, con el fallo firme, la causa vuelve a la etapa de investigación. Las nuevas pistas señaladas durante el juicio, que apuntarían a otros posibles involucrados, deberán ser desarrolladas para intentar esclarecer un crimen que aún no tiene responsables judicialmente determinados.