Sábado 29 de Noviembre de 2025, 06:47
El abogado santiagueño Edgardo Taboada ha presentado una denuncia penal en la que acusa al dirigente de fútbol Pablo Toviggino de liderar una red dedicada al robo y usurpación de tierras en Santiago del Estero. Taboada —quien se describe a sí mismo como un “cazador de ladrones de campo”— sostiene que Toviggino, junto a otros cómplices, se habría apropiado ilegítimamente de un campo de su familia, entre otras propiedades, mediante maniobras de falsificación de documentos públicos. A continuación, repasamos los detalles de esta grave denuncia y los perfiles de ambos protagonistas.
Taboada denunció a Toviggino y otras personas por diversos delitos: asociación ilícita, falsedad ideológica de instrumentos públicos, falsificación de instrumentos públicos, defraudación y estafa. El conflicto gira en torno al campo “Vinal Sestiana”, una finca ubicada en el departamento Pellegrini, Santiago del Estero, que el abogado reclama como herencia ancestral de su familia. Según Taboada, esas tierras pertenecieron a sus antepasados desde el siglo XIX –su bisabuelo
Silverio Taboada las poseía y las transmitió a través de generaciones– por lo que le corresponden “por derecho propio”.
La génesis del problema se remonta al año 2008, cuando Edgardo Taboada vendió una parte de este campo familiar. De unas 2.000 hectáreas totales, entregó alrededor de 1.300 hectáreas; sin embargo, sobre 500 de esas hectáreas el contrato de venta fue rescindido, volviendo “a foja cero” la operación. Taboada devolvió el dinero al comprador ante escribano público, se firmó la revocación de la escritura y el abogado recuperó la posesión de esas tierras. Poco después, descubrió indicios de un fraude: un escribano habría falsificado escrituras correspondientes a 1.200 hectáreas de su propiedad, maniobra de la cual Taboada tomó conocimiento tiempo más tarde y por la que también inició acciones penales.
De acuerdo al relato de Taboada, fue el propio Pablo Toviggino quien proporcionó datos falsos al escribano para facilitar la falsificación de las escrituras de su campo. El abogado descubrió que el terreno Vinal Sestiana estaba siendo ofrecido en venta por internet a través de inmobiliarias de distintas provincias. Por ejemplo, encontró un anuncio en una inmobiliaria de Bahía Blanca (Buenos Aires) y, al contactarlos, estos le brindaron el número de teléfono del vendedor: resultó ser el número personal de Toviggino, que aún hoy utiliza. Según Taboada, durante años Toviggino atendió con ese teléfono a supuestos interesados de Buenos Aires sin sospechar que la verdadera propiedad seguía perteneciendo a la familia Taboada.
Al reunir estas pruebas (incluidas capturas de pantalla de los avisos online donde se ofrecía ilegalmente su campo), Taboada presentó su primera denuncia penal contra Toviggino. A raíz de ello –siempre según la denuncia– Toviggino habría contratado peritos informáticos para borrar todo rastro de dichos anuncios en Internet; sin embargo, la evidencia ya estaba resguardada por el denunciante. Esta serie de eventos marcó el inicio de la batalla legal que Taboada emprendió para recuperar sus tierras, una batalla en la que insiste en no verse como víctima pasiva: “Lo he salido a cazar. Ahora soy cazador de ladrones de campo”, afirma el abogado, quien desde entonces asesora a otras personas con problemas similares de despojo de campos en la región.
Taboada señala las sospechosas señales de riqueza que Pablo Toviggino acumuló en un corto período. “Toviggino hace seis o siete años tenía un cibercafé frente a la UNSE (Universidad de Santiago del Estero) con 6 o 7 máquinas; hoy en día es un megamillonario”, declaró el letrado. En aproximadamente una década, Toviggino habría pasado de una posición de clase media-baja a ostentar un patrimonio de clase alta, “sin escalones” intermedios. Como ejemplos, menciona que el dirigente ahora es dueño de un cementerio privado, una estación de servicio en las afueras (cerca de San Marcos) y un haras de caballos de equitación, entre otros emprendimientos.
Este vertiginoso ascenso económico despierta suspicacias en Santiago del Estero: “Esa es la realidad, todos lo saben en Santiago, solo que nadie se anima a denunciar”, sostuvo Taboada. Según él, muchos conocían o sospechaban de las actividades ilícitas detrás de esa fortuna, pero nadie se atrevió a acusar públicamente a Toviggino hasta que él decidió hacerlo al ver afectadas las tierras de sus ancestros. Taboada también acusa a un abogado cómplice de Toviggino de ser el arquitecto legal de las maniobras, llegando a afirmar que dicho asesor “es más delincuente que Toviggino” por su rol en planificar los delitos intentando evadir la ley.
Para Edgardo Taboada, el caso de Vinal Sestiana no es un hecho aislado, sino parte de una organización delictiva mayor. Afirma que existe una red ilícita dedicada a identificar campos cuyos dueños legítimos no estén ocupándolos momentáneamente –ya sea porque fallecieron, los herederos no se hicieron cargo o incluso terrenos fiscales sin aparente dueño– y apoderarse de ellos mediante documentación falsificada. “Falsifican escrituras públicas, falsifican matrículas folio real. El jefe es Toviggino”, sentenció Taboada sobre el modus operandi de esta supuesta banda.
Según la denuncia, la maniobra estaría minuciosamente estructurada en varios eslabones:
* Escribanos que adulteran documentos y forjan escrituras públicas falsas con los datos de las propiedades apuntadas.
* Empleados de organismos públicos (archivos provinciales, registro de la propiedad inmueble, catastro) que eliminan o alteran registros legítimos e insertan documentos apócrifos en las bases de datos oficiales.
* Personas que usurpan físicamente los campos vacantes, recurriendo a la fuerza o engaño para tomar posesión material de los terrenos.
* Un grupo de empresarios compradores que finalmente “blanquea” el inmueble —es decir, lo revende como si tuviera título válido— logrando monetizar la operación ilegal.
Taboada advierte que esta organización delictiva cuenta con altas conexiones en la provincia, lo que le permite interferir en el accionar de la Justicia. De hecho, denuncia que algunos funcionarios judiciales habrían obstruido sus reclamos: habla de fiscales y jueces que habrían actuado como cómplices pasivos, demorando o frenando las investigaciones sobre sus denuncias para “no destapar el ardid delictivo” que involucra a personas influyentes. Esta acusación de encubrimiento institucional agrava aún más el cuadro que describe, configurando —siempre según Taboada— una “mafia de tierras” operando impunemente en Santiago del Estero.
Pablo Ariel Toviggino no es un desconocido en el mundo del fútbol argentino; de hecho, es un dirigente de alto perfil en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Nacido en Rosario en 1979 pero criado en Santiago del Estero, Toviggino ha escalado posiciones hasta convertirse en Secretario Ejecutivo de AFA y, más recientemente, tesorero de la institución. Es conocido por ser la mano derecha del presidente de AFA Claudio “Chiqui” Tapia, quien lo incorporó al Comité Ejecutivo ubicándolo como vicepresidente del club Barracas Central para poder integrarlo formalmente en la cúpula dirigencial. Tapia confió en Toviggino como su operador político clave: de hecho, el cargo de Secretario Ejecutivo de AFA –único puesto rentado de la asociación– se lo entregó a Toviggino, equiparándolo a ser su jefe de Gabinete deportivo.
De perfil relativamente bajo (no le gusta aparecer en fotos) y poco futbolero en lo personal, Toviggino ha forjado sin embargo un poder considerable puertas adentro de la AFA. En las elecciones de 2017 que llevaron a Tapia a la presidencia, se ganó el apodo de “El Jinete” por recorrer todo el país buscando votos de las ligas del interior. Como presidente del Consejo Federal (organismo que rige el fútbol del interior con 223 ligas y 3500 clubes desde Ushuaia hasta La Quiaca), Toviggino tenía bajo su órbita a un vasto electorado futbolero, lo que le dio un peso propio más allá de Tapia. Observadores del ambiente señalan que es uno de los dirigentes con mayor poder de decisión en la AFA actual, pese a no ser una figura mediática.
El nombre de Toviggino también ha estado vinculado a polémicas en el pasado. En 2015, durante la crisis institucional de la AFA que resultó en el famoso empate “38-38”, fue denunciado por supuesta compra de votos para favorecer al entonces candidato Luis Segura (hecho que él negó con ironía, afirmando “desconocer la denuncia” y haciendo “fuerzas para no reírse” del asunto). Más grave aún, en 2017 el programa periodístico ADN (C5N) lo acusó de la usurpación de 1.700 hectáreas en Santiago del Estero que supuestamente se utilizaban como pistas clandestinas para el narcotráfico aéreo; sin embargo, esa causa no prosperó en la Justicia. Es decir, antes de la denuncia actual de Taboada, ya existían señalamientos que vinculaban a Toviggino con maniobras irregulares en materia de tierras, aunque ninguna derivó en sanciones legales firmes.
En resumen, la denuncia de Edgardo Taboada arroja un manto de sospecha sobre Pablo Toviggino, un poderoso dirigente deportivo al que acusa de encabezar una organización mafiosa dedicada al robo de campos. Mientras la Justicia de Santiago del Estero analiza estas acusaciones y su abundante documentación, la opinión pública observa con atención un caso que mezcla intereses agrarios y futbolísticos, y que podría destapar una red de corrupción de insospechada profundidad en la provincia.
La frase de Taboada resuena contundente: “Toviggino es el jefe de una organización que roba campos”, una acusación grave que, de comprobarse, implicaría responsabilidades penales y explicaría el meteórico ascenso patrimonial de uno de los hombres fuertes de la AFA. Por ahora, el caso abre un nuevo capítulo en la extensa lucha por la tierra en Santiago del Estero, con ambos perfiles –el denunciante y el denunciado– bajo la luz pública. /
El Liberador