Sábado 29 de Noviembre de 2025, 10:23

En una entrevista con TN, David Cairns confirmó que Londres inició consultas internas para avanzar en un entendimiento económico.
Con una amplia trayectoria diplomática y experiencia en el sector privado, David Cairns se muestra optimista al hablar sobre el futuro de la relación entre el Reino Unido y la Argentina. Sentado en uno de los imponentes salones de la residencia británica, el nuevo embajador admite que Londres está analizando iniciar negociaciones comerciales con Buenos Aires y con el Mercosur.
En la primera entrevista que concede a un medio argentino desde su llegada al país,
Cairns reconoce que aún existen barreras que dificultan avanzar, pero entiende que las elecciones legislativas de octubre le dieron al Gobierno margen para profundizar las reformas económicas que impulsa Javier Milei.– Llegó a la Argentina en pleno proceso electoral en septiembre, ¿con qué se encontró?– Así es. Al llegar me alegró haber podido reunirme, aun en período electoral, con todos los ministros con los que me reuní. Vine con las prioridades que me fijó mi primer ministro, centradas en la economía y el crecimiento. Sé que esa también es la prioridad del presidente Milei. Hay mucho que estamos haciendo y podemos hacer juntos en materia económica. Veo mucha cooperación en distintas áreas.
- ¿Cree que la estabilidad económica que vimos desde las elecciones de octubre es suficiente para esperar nuevas inversiones?- Ya hay inversiones llegando. El lunes estuve con la empresa Rio Tinto en su mina de Catamarca, a 4.000 metros de altura. Es una empresa británico–australiana que ha invertido más de 7.000 millones de dólares en la Argentina y quiere convertir al país en la fuente global de su producción de litio. Hicieron una apuesta estratégica en que este es un buen lugar para hacer negocios.
- ¿Hay otras avanzando o esperando a los próximos meses?- Sé, por conversaciones con el sector privado, que hay empresas que han estado esperando para ver si esta vez será diferente y si habrá estabilidad para invertir. La elección de octubre, bastante decisiva a favor de las reformas del Gobierno, marca un camino claro hasta 2027. Las empresas dirán: “Esto parece que se va a sostener; las reformas van a avanzar y los instrumentos de promoción a la inversión van a continuar”. Estoy seguro de que habrá compañías que invertirán más.
- Las reformas estructurales que tanto menciona Milei entiendo que siguen siendo necesarias...- Todavía hay barreras comerciales. En mi primera semana vino al país el ministro Chris Bryant, responsable de Comercio del Reino Unido, para explorar si existía interés en un acuerdo comercial más formal entre ambos países. Creo que la respuesta del Gobierno argentino fue: “Sí, podría estar bien”. Estamos evaluando si es posible, cómo hacerlo y en qué enfocarnos. Hay oportunidades para relajar restricciones comerciales en ambas direcciones.
- Entonces, ¿el Reino Unido está dispuesto a avanzar hacia un acuerdo comercial con el Mercosur o con la Argentina?- Por el momento lo estamos considerando. El ministro lo ha dicho públicamente: le gustaría que ocurriera. Pero necesitamos la autorización de todo el gobierno. Estamos evaluándolo. Queremos, sin dudas, aumentar el comercio y la inversión entre ambos países. Si un acuerdo entre el Reino Unido y el Mercosur ayuda a impulsar eso, él querría intentarlo.
- ¿Qué necesitan para poder avanzar?Primero, que el Gobierno del Reino Unido lo apruebe. Y luego, que el Mercosur acuerde formalmente avanzar o no.
- ¿Le preocupa que la cooperación entre la Argentina y Estados Unidos presione contra la presencia británica en la región?- No. El sistema comercial mundial está cambiando, y todos analizan cómo maximizar oportunidades para su desarrollo económico. Con Estados Unidos, por ejemplo, tanto el Reino Unido como la Argentina tienen acuerdos comerciales beneficiosos. También exploramos oportunidades con otros países. El comercio mundial no es estático. Cambia, y debemos trabajar para mejorar nuestras relaciones comerciales en beneficio mutuo.
- En este nuevo contexto regional, ¿es posible imaginar una alianza entre Argentina, Estados Unidos y el Reino Unido para contrarrestar la influencia de China en la región?- En cooperación militar, un buen ejemplo es Ucrania, donde la Argentina ha apoyado nuestras posiciones —y las de Occidente— contra la invasión rusa. Lo apreciamos mucho y esperamos que continúe.
- Y sobre China...- Ambos países buscan una relación equilibrada. China es la segunda economía del mundo, un gran inversor y un socio comercial importante. Nuestro enfoque es cooperar donde se pueda, plantear desafíos cuando corresponde y protegerse cuando sea necesario. La Argentina está en una posición similar: su relación económica con China es importante, pero no quiere depender demasiado de un solo socio. Creo que compartimos ese enfoque equilibrado.
El reclamo por Malvinas, siempre presente en la relación bilateral
La soberanía de las Islas Malvinas es un reclamo que la Argentina sostiene y lo seguirá haciendo en el ámbito bilateral y en cada encuentro en privado con las contrapartes británicas. Pese a que no hubo novedades o cambios en los últimos años, meses atrás había tomado fuerza la versión de encuentros secretos en Londres para comenzar a dialogar para encontrar una salida al conflicto.
- Embajador, en julio The Economist publicó un informe sobre un supuesto diálogo militar secreto entre ambos países, ¿qué nos puede decir al respecto?- El conflicto de 1982 fue un momento breve pero decisivo en la historia de nuestros países, que proyectó una sombra sobre la relación durante mucho tiempo. Rompimos relaciones y recién las restablecimos años después. Ha habido momentos de cooperación y otros más difíciles. Siempre esperamos cooperar más en el Atlántico Sur, donde hay temas de interés mutuo: pesca, protección del entorno y cuestiones humanas. Como sabe, muchos soldados argentinos fueron enterrados allí sin identificación y trabajamos juntos para ponerles nombre. Ese proyecto no terminó: aún hay jóvenes sin identificar.
El embajador británico David Cairns presentó sus cartas credenciales ante Javier Milei semanas atrás.
- Pero ¿esas conversaciones que mencionó The Economist existieron?- La realidad es que los gobiernos conversan todo el tiempo. Sobre el Atlántico Sur hay temas prácticos que se discuten regularmente. A veces, algunos medios ven conspiraciones donde no las hay. Por ejemplo, ejercicios militares rutinarios son presentados como algo especial sin base real. Muchas de estas conversaciones son normales y regulares.
- ¿Se incluyen en esas conversaciones temas como las licencias petroleras o actividades pesqueras autorizadas por Londres alrededor de las islas? Temas que el gobierno argentino viene rechazando en los últimos años.- Sí. Las licencias de pesca se otorgan desde hace muchos años y son parte importante de la economía local. La pregunta es cómo gestionar las reservas pesqueras de todo el Atlántico Sur. En cuanto al petróleo y gas, las licencias de exploración se discuten desde hace 20 o 25 años. Como en cualquier país, las empresas evalúan si es posible invertir y luego deciden. Los isleños tienen derecho a desarrollar su economía como consideren adecuado. El Gobierno del Reino Unido no les dice qué hacer: ellos deciden sobre sus licencias.
- Con la cuestión Malvinas de fondo, si tuviera que describir en qué estado se encuentra la relación bilateral hoy, ¿qué diría?- Diría que es buena, pero que podríamos hacer mucho más. Me interesa especialmente cómo relacionarnos con las próximas generaciones. Hoy tuvimos aquí a cuatro jóvenes estudiantes que fueron “embajadoras por un día”. Cuanto más podamos fomentar que las futuras generaciones sean admiradoras del otro país, mejor será la relación. Tenemos una historia larguísima que muestra lo profunda que es la relación.
El Reino Unido se mantiene en alerta por Rusia y en máximo apoyo a Ucrania
El gobierno británico ha sido uno de los principales aliados de Volodimir Zelenski desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el primer ministro Keir Starmer buscó mostrarse como uno de los referentes europeos para defender la posición del viejo continente en las negociaciones y presionar para que se respeten las líneas rojas que plantea Kiev.
- ¿El Reino Unido está dispuesto a desplegar tropas en territorio ucraniano?- Empecemos con una mirada histórica. La primera parte de la invasión fue en 2014, con la anexión de Crimea. Probablemente la comunidad internacional no reaccionó con suficiente firmeza. El Reino Unido identificó una amenaza para Europa e incrementamos nuestra presencia militar con aliados. Desplegamos mil soldados en Estonia y realizamos vuelos regulares de patrulla aérea en el Báltico. Países como Estonia o Lituania temían ser los próximos. En el caso de Ucrania, no es un aliado de la OTAN, por lo que no tenemos obligación de defensa por tratado. De todos modos hemos sido de los países que más lo apoyamos militar y financieramente. No combatimos nosotros: apoyamos a Ucrania para que se defienda.
El Reino Unido presiona y pide respetar los pedidos de Ucrania en las negociaciones de paz.
- Pero si fuera necesario...- Si hubiera un acuerdo de paz y el gobierno ucraniano pidiera apoyo para una misión de preservación de la paz, no puedo decidirlo yo, pero me sorprendería que el Reino Unido dijera que no. Tenemos tradición de apoyar misiones de paz.
- Macron anunció un nuevo servicio militar no obligatorio para fortalecer las fuerzas militares. ¿Puede ocurrir algo similar en el Reino Unido?- No lo sé, pero no lo creo. No tenemos tradición de servicio militar obligatorio. Históricamente fuimos una potencia naval, no terrestre. Francia sí es una potencia militar continental. Nuestras fuerzas han sido, salvo excepciones históricas, profesionales y de menor escala. Me sorprendería mucho que adoptáramos un esquema obligatorio.
- ¿Le preocupan las condiciones en que se están dando las negociaciones de paz entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania? Con una Europa que parece estar fuera de la mesa de conversación.- Estados Unidos es la mayor potencia militar de Occidente. Nuestro trabajo es ayudar a todas las partes a llegar a un final razonable. Los últimos tres años fueron extremadamente volátiles. Rusia creyó que ganaría en días; casi cuatro años después, el conflicto es esencialmente estático. Nuestro trabajo es apoyar a Ucrania para que resista hasta alcanzar el acuerdo que busca.
- Mirando hacia adelante, ¿qué debe hacer Europa -he incluyo al Reino Unido- para no seguir perdiendo influencia y volver a ser un actor central global?- Soy diplomático desde hace casi 30 años. Y lo que está claro es que uno tiene influencia cuando es económicamente exitoso. Un buen ejemplo fue el gobierno laborista de Tony Blair, con unos 15 años de fuerte crecimiento. El Reino Unido fue un actor importante en el escenario mundial. Desde la crisis financiera, tanto el Reino Unido como otros países europeos han tenido dificultades. La economía va primero: si somos exitosos, somos influyentes. /
TN
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