“Volví con la certeza total de que la muerte no existe como final”: la historia de Víctor Sueiro y el minuto que le cambió la vida

Jueves 01 de Enero de 2026, 17:53

Víctor Sueyro



El 20 de junio de 1990, Víctor Sueiro tenía 47 años, una carrera consolidada en el periodismo argentino y un presente profesional exitoso. Nada hacía prever que ese día, durante un estudio médico de rutina, viviría una experiencia que cambiaría su vida para siempre y que lo convertiría en uno de los protagonistas más conocidos del país en torno al misterio de la muerte.

Ese mediodía, en el Sanatorio Güemes de la Ciudad de Buenos Aires, Sueiro ingresó a una sala de hemodinamia para realizarse un cateterismo. El procedimiento era habitual. Sin embargo, algo salió mal: su corazón entró en fibrilación, dejó de latir y su respiración se detuvo. Durante menos de un minuto, estuvo clínicamente muerto.

Los médicos lograron reanimarlo mediante un desfibrilador. Pero cuando volvió en sí, Sueiro ya no era el mismo.

“No me desmayé: estuve muerto”

Horas después del episodio, el propio médico que lo atendió fue quien le explicó la gravedad de lo ocurrido. No había sido un simple desmayo. Su corazón había dejado de funcionar y su cuerpo había entrado en un estado crítico.

Según relató luego el propio periodista, el diálogo fue claro:

—Fibrilaste. Tu corazón dejó de latir —le dijeron.
—Entonces estuve muerto —respondió él.

Desde ese momento comenzó a reconstruir lo que vivió durante esos segundos en los que, según su relato, su conciencia siguió activa.

El relato de la experiencia: oscuridad, luz y una paz absoluta

En su libro Más allá de la vida, publicado pocos meses después y convertido en un fenómeno editorial, Sueiro describió con precisión lo que sintió.

Primero, una oscuridad total. Luego, una sensación de desprendimiento del cuerpo. Y enseguida, la aparición de una luz intensa, envolvente, que no encandilaba, pero transmitía una paz imposible de describir con palabras.

“La luz no lastimaba, no quemaba. Era una presencia viva, cargada de amor”, escribió.

A diferencia de otros relatos cargados de imágenes religiosas, Sueiro insistió en que no vio ángeles ni figuras definidas. Lo que sintió fue algo más profundo: una conciencia plena, sin miedo, sin dolor y sin tiempo.

Describió ese momento como un estado de felicidad absoluta, donde todo parecía tener sentido.

“Era el principio, no el final”

Uno de los puntos más impactantes de su testimonio fue la certeza que experimentó durante esos segundos: la convicción de que la muerte no era el final de nada.

“Jamás tuve la sensación de que eso fuera el final. Todo lo contrario. Sentí que era el comienzo de algo”, escribió.

Relató también haber escuchado voces, como murmullos lejanos, e incluso haber reconocido apodos familiares. En un momento, aseguró haber oído claramente: “Viniste, gallego”, como lo llamaban sus amigos.

A pesar de la paz que sentía, percibió que debía regresar. Y lo hizo, aunque —según contó— no quería volver.

Un libro que conmovió a miles

Lo que comenzó como una crónica para la revista Gente terminó transformándose en un libro. Más allá de la vida fue publicado en agosto de 1990 y se convirtió en un éxito inmediato.

Vendió más de 300.000 ejemplares, tuvo múltiples reediciones y dio origen a una saga de libros donde Sueiro abordó temas vinculados a la fe, los milagros y las experiencias límite.

Lejos de buscar un rol religioso, el periodista siempre aclaró que no pretendía convencer a nadie:

“No quiero que me crean. Solo cuento lo que viví”.

Su testimonio generó adhesiones, críticas y debates científicos. Para algunos, fue una experiencia mística genuina. Para otros, una reacción del cerebro ante la falta de oxígeno. Pero incluso los más escépticos coincidieron en algo: Sueiro nunca cambió su relato.

De la televisión al debate público

Tras el éxito de su libro, Sueiro se convirtió en una figura habitual en programas de televisión, donde hablaba de su experiencia con serenidad. Incluso condujo su propio ciclo, Misterios y milagros, y participó en debates con científicos, médicos y religiosos.

Su caso se volvió parte del imaginario popular argentino, al punto de ser mencionado en campañas publicitarias y programas humorísticos, sin que él se ofendiera: siempre sostuvo que su historia debía ser tomada con respeto, pero sin solemnidad.

El final de su vida

Víctor Sueiro falleció el 9 de diciembre de 2007, a los 64 años, durante una intervención quirúrgica en el Sanatorio Otamendi. Había sido sometido a numerosas angioplastias y procedimientos cardíacos a lo largo de su vida.

Poco antes de su muerte, mantuvo una conversación telefónica con Jorge Bergoglio —entonces arzobispo de Buenos Aires— y le dijo, con humor:

“Si viene el ángel a buscarme, que espere un momento, que busco el cepillo de dientes”.

Murió como había vivido desde aquel 20 de junio de 1990: sin miedo.

Un testimonio que sigue vigente

A más de tres décadas de aquel episodio, el relato de Víctor Sueiro continúa siendo uno de los testimonios más citados en la Argentina sobre experiencias cercanas a la muerte.

Para algunos, es una prueba de que existe algo más. Para otros, una manifestación extrema de la mente humana. Pero incluso hoy, su frase sigue resonando con fuerza:

“Volví con la certeza absoluta de que la muerte no existe como final”.