“No quiero dejarla en banda”: el audio de WhatsApp que definió una herencia y cambió un fallo

Viernes 02 de Enero de 2026, 17:17





Un mensaje de voz, enviado en un momento límite, terminó siendo decisivo para resolver una disputa judicial que parecía encaminada a otro final. La historia ocurrió en Corrientes y tuvo como protagonistas a un matrimonio atravesado por una separación, una enfermedad terminal y una herencia en disputa. En el centro de todo, un audio de WhatsApp que terminó pesando más que cualquier trámite formal.

La pareja había iniciado un proceso de divorcio tras una relación de casi 25 años. Estaban separados de hecho y el vínculo parecía definitivamente roto. Sin embargo, la situación cambió cuando el hombre fue diagnosticado con cáncer de páncreas. En ese contexto, decidió frenar el proceso judicial y dejar constancia de su voluntad de reconciliarse con su esposa.

Lo hizo de la manera más directa: a través de un mensaje de voz enviado a su abogada. En ese audio, que luego sería incorporado al expediente, expresó sin rodeos su decisión. Dijo que no quería seguir adelante con el divorcio, que había comprendido que no podía perderla y que, si algo le ocurría, no quería “dejarla en banda”. Incluso manifestó su intención de retomar la vida en común si su estado de salud se lo permitía.

Días después, esa voluntad fue formalizada mediante una escritura pública en la que ambos desistieron del divorcio. Sin embargo, tras la muerte del hombre, su hermano reclamó la herencia argumentando que la pareja estaba separada y que la reconciliación no se había concretado legalmente. En primera instancia y en la Cámara de Apelaciones, el planteo fue aceptado y la esposa quedó excluida de la sucesión.

El caso llegó entonces al Superior Tribunal de Justicia de Corrientes, que dio un giro decisivo. Los jueces pusieron el foco en el contenido del audio y en el contexto emocional y personal en el que había sido enviado. Para el tribunal, la voluntad del fallecido había sido clara, sincera y jurídicamente válida, más allá de que el proceso de divorcio no hubiera sido cerrado en audiencia.

En su fallo, el tribunal sostuvo que las relaciones de pareja no siguen trayectorias lineales y que las crisis, separaciones y reconciliaciones forman parte de muchos vínculos de larga data. También remarcó que el derecho sucesorio no puede analizarse únicamente desde una perspectiva formal, sino que debe atender a la realidad afectiva y a la intención real de las personas.

El juez Guillermo Semhan, cuyo voto fue clave, señaló que el mensaje de WhatsApp no fue una simple expresión emocional, sino una manifestación concreta de voluntad, luego ratificada con un acto notarial. Para el magistrado, el audio demostraba de manera inequívoca el deseo de recomponer el vínculo y de proteger a su esposa frente a cualquier desenlace.

El tribunal concluyó que no podía hablarse de una separación definitiva y que la exclusión hereditaria solo procede cuando está acreditada de forma indiscutible la ruptura del proyecto de vida en común. En este caso, ocurrió exactamente lo contrario.

Así, el audio que decía “no quiero dejarla en banda” terminó siendo mucho más que un mensaje íntimo: se convirtió en la prueba central para definir una herencia y en un precedente que refuerza el valor legal de la voluntad expresada, incluso en un simple WhatsApp, cuando refleja con claridad una decisión profunda y auténtica.