Tras 100 días de angustia una joven recuperó su perro y emocionó a todos

Viernes, 16 de Abril de 2021 21:17

La chica oriunda de la ciudad bonaerense de Bahía Blanca estuvo más de tres meses sin Congo. Finalmente lo encontró y su historia se hizo viral. Conocé todos los detalles.



Sol Salum protagonizó una de esas historias que tienen final feliz. La joven oriunda de Bahía Blanca, Buenos Aires, vivió angustiada durante los últimos 100 días por la perdida de su perro, hasta que finalmente ¡apareció!

El relato de la joven se viralizó a través de redes sociales. Su pesadilla comenzó el pasado 8 de octubre de 2020. Sol llegó un día a su casa de Bahía Blanca y entró en pánico cuando vio que Congo no se encontraba por ningún lado.

Según precisó, unos albañiles se encontraban en obra dentro de su vivienda. Ellos dejaron el portón de la entrada abierto y le dijeron que el perro aprovechó una distracción para salir corriendo a toda velocidad.

Congo, el perro que pudo volver a casa.

La joven contó que el can “es muy rápido, así que no pudieron agarrarlo”. Salió por las calles de su ciudad con fotocopias de la foto de su mascota y las pegó en cada cuadra.

“Básicamente estuvo todo Bahía compartiendo y compartiendo la foto. Me llamaban de todos lados, algunos ayudando, otros haciendo jodas. También me tocó cruzarme con dos llamadas de unos tipos que querían información mía”, recordó angustiada Salum.

Como Congo tenía una chapita con datos de contacto, Sol esperaba que el perro apareciera rápido. Fue a ver cerca de 50 perros, pero ninguno era el suyo. Tras las Fiestas, el verano y varias tormentas, la angustia iba en aumento: ya casi no había esperanza.

Pero el 20 de enero, más de tres meses después de aquella tarde en la que Congo escapó, Sol obtuvo finalmente una respuesta: “Me levanté y subí la foto en uno de los grupos de siempre y me pusieron una foto de un perro que estaba desde hacía una semana en un forraje -”Don Paco 5?, Rincón 3870- a unos 10 kilómetros de mi casa”.

Sol Sulum y Congo, una historia que tuvo final feliz.

“Cuando llegué frené al costado de la ruta, a mano derecha y crucé porque el forraje estaba en frente. No lo vi de entrada a Congo así que ya me estaba desilusionando pero de repente salió de adentro un perro marrón que iba a ‘recibir’ a una señora que llegaba", continuó.

Sol aseguró entre lagrimas: "Le grité: ‘¡Congo!’. Y se dio vuelta enseguida... Ahí nomás vino corriendo, se hacía pis encima y me mordía la cara”.

“¡Ahora es un señor! Cuando salimos a caminar y vamos a alguna zona donde lo pueda soltar, él me espera. Si ve bolsas de basura va corriendo, le quedó el instinto, se emociona. Con los autos lo mismo: no cruza sin mirar y si escucha el ruido de la llanta sobre el asfalto se sube a la vereda. Fue una locura hermosa y él se convirtió en una leyenda. Ese mismo fin de semana lo llevé a Monte Hermoso a la playa y no hubo persona que no lo reconociera”, concluyó. /Crónica