Sábado 28 de Octubre de 2023, 09:35
El primer partido del Reducido se jugó a mil. Se jugó es un decir, ya que el fútbol no estuvo presente, pero la furia de La Ciudadela derivó en un escándalo tremendo. La mecha la encendió una muy mala noche de Diego Ceballos, aunque no tuvo incidencia en el gol. El mayor error fue haber designado a un juez polémico para un partido tan picante. Y por eso la noche de Tucumán fue una batalla.
Pablo Frontini y el cuerpo técnico se lo ha querido comer más de una vez al árbitro sobre quien los hinchas ya habían encendido las alarmas: "Nos va a cagar".
Ricardo Caruso Lombardi había anunciado: "Lo van a dormir a San Martín contra Riestra, ojo". Pero había que esperar a la noche y la noche llegó con divididas siempre a favor del visitante, pocas amarillas contra faltas muy violentas, un córner que no cobró a favor del Santo y, lo peor de todo, una patada de Celiz en la cabeza de Dening sobre el final del primer tiempo.
Patadas, poco juego, polémicas, enojos y objetos arrojados desde la tribuna hacia el campo de juego marcan lo que fue el desarrollo del encuentro. San Martín, siempre manejó las riendas del partido. Riestra hizo su laburo. Se tiró atrás, y sin complicarse, buscaba avanzar en la cancha mediante los pelotazos a los delanteros.
Tras mantener una forma de juego, la cual incomodaba al local, el cual no le podía entrar al Malevo, la ventaja llegó. Luego de una jugada un poco sucia, donde todos trabaron, la pelota le quedó a Lázaro Romero, quien se fue mano a mano y de gran manera abrió el pie para poner el primer tanto del partido. A esa altura, la verdad que merecido. Riestra estaba haciendo su juego, con su táctica, un poco mezquina quizá, se llevaba la victoria, lo único que les servía a los de Bajo Flores.