La droga tiene libre tránsito por el NOA ante la falta de herramientas de quienes deben frenarla

Jueves 25 de Julio de 2024, 07:32

VIA LIBRE. Todo apunta a que la droga que llegó a Paraguay escondida en un cargamento de azúcar, ingresó y pasó por el NOA, que en los últimos años perdió gran parte de la tecnología de que disponía para controlar las fronteras.



Las estadísticas criminales aplicadas al narcotráfico son contundentes. Salta es el origen de los cargamentos de cocaína que recorren las rutas del NOA hasta el principal destino, que para sorpresa de muchos resulta ser Córdoba.

En este complicado escenario, Tucumán se ubica en medio de una trama, como territorio de paso de la mercancía que,a demás de La Docta, termina abasteciendo la demanda de otras catorce provincias argentinas.

Todos estos datos se desprenden del análisis sobre los números que arrojan los operativos de Gendarmería Nacional, que se multiplicaron en el primer semestre de este año.

Del total de la cocaína decomisada en los primeros seis meses de este año, menos del 2 por ciento fue interceptado cuando ingresaba desde Bolivia, dato que cobra relevancia cuando se tiene en cuenta que el total asciende a más de 4 mil kilos.

Que el 98% restante fuera detectado cuando ya circulaba por nuestro país desnuda, según los especialistas, las debilidades que aquejan a los sistemas de control en la frontera norte.

La ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich, en su último paso por Salta, pudo constatar que los sistemas tecnológicos que había puesto en marcha cuando ocupaba ese cargo en la gestión del presidente Mauricio Macri están fuera de servicio.

Esto se debe a que no se le hizo el mantenimiento correcto durante el la gestión de Alberto Fernández. No se registraron inversiones para equipar a las fuerzas federales con las herramientas necesarias para hacer frente al avance narco de en todo el NOA.

Las cuatro toneladas de cocaína fueron decomisadas en las rutas nacionales y provinciales, sin rastros de los vuelos clandestinos que la traen, aunque se sabe con certeza que este es el sistema más utilizado para los grandes envíos.

Una aeronave puede transportar en cuestión de horas entre 350 y 400 kilos que, para ser detectados, se debe hacer una triangulación que demora varias horas en marcar el lugar de aterrizaje o donde se haya dejado caer una carga.

Los datos que se logran sólo aportan aproximaciones de lugares y horarios. “Lamentablemente los narcos andan en Ferrari y las autoridades en Fiat Uno a GNC que fueron utilizados como taxis”, ejemplificó en varias oportunidades el abogado Manuel Pedernera.

Para la detección terrestre, también hay limitaciones, como que la Policía de Tucumán sea la únca de la región equipada con cinco escáneres móviles para controlar las cargas, la misma cantidad de instrumentos que tiene Gendarmería Nacional para operar en Salta, Jujuy, Santiago del Estero y también en Tucumán.

Los límites interprovinciales no cuentan con escáneres fijos. La Policía de Seguridad Aeroportuaria dispone de uno, pero el inconveniente es para trasladarlo, y que por el mal estado de los caminos, un viaje puede desajustarlo e inutilizarlo, y conseguir fondos para repararlo no es sencillo.

A los uniformados sólo les queda apelar a la experiencia y al olfato de los canes para descubrir la cocaína en tráfico. La Policía Federal sólo dispone de un perro, pero está de “licencia” por una enfermedad que lo dejó al borde del retiro.

Del otro lado, los narcos son cuidadosos, no dejan nada librado al azar y permanentemente apelan a  alternativas para mover la cocaína que se está produciendo en cuatro países del continente: Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, y que llega al NOA para ser distribuida en el país o enviadas a los diferentes puertos para ser embarcadas a otros continentes.

Salta aparece como el principal lugar de origen de los envíos, ya que desde ahí salieron al menos 3.100 de los casi 4.019 incautados, número que triplica lo decomisado en los primeros seis meses del año pasado, que fue de 1.100 kilos.

En segundo lugar aparece Jujuy, con 811 embarques, y que el año pasado sefueron alrededor de 250 kilos.

En Tucumán no hay hallazgos de envíos de sustancias, mientras que en 2023 se descubrió un cargamento de 64 kilos. En Santiago del Estero sí hubo un pequeño crecimiento: pasó de 12 a 15 kilos.

Orán, a varios kilómetros de la frontera con Bolivia, fue el punto de partida de más de 2.000 kilos de cocaína, más del 50 por ciento del total secuestrado.

Los investigadores sostienen dos teorías: que esa localidad se haya transformado en un centro de acopio es la más creíble; la otra, que no tiene ningún antecedente por el momento, es que ya se la esté produciendo en esa zona.

La más importante modificación relevada fue que entre los destinos de los cargamentos de cocaína, aparece los registros dados a conocer por Gendarmería Nacional que más de 1.100 kilos eran trasladados a una provincia que no figuraba en la habitual ruta del tráfico de esta sustancia.

“En los últimos tiempos comenzó a observarse la presencia de cordobeses en las ‘grandes ligas’ del narcotráfico”, aseguró Juan Federico, periodista de Cadena 3 de Córdoba, autor del libro “Drogas, cocinas y fierro-Narcotráfico en Córdoba”. “En los últimos meses, personas que se dedicaban a distribuir la cocaína en los barrios, ahora aparecen vinculadas a cárteles peruanos y otras organizaciones mucho más importantes”, detalló.

A manera de ejemplo, contó que “Ileana Mariela Bolzán es una cordobesa que no estaba en el radar de los investigadores, pero fue detenida por ser la supuesta líder de la banda que se refugió en un exclusivo centro de invierno de Neuquén para trasladar 783 kilos de cocaína a Chile en el llamado ‘Infierno Blanco’”, explicó.

“Esta mujer también fue señalada como integrante de ‘La banda de los veleros’, una organización que durante varios años envió toneladas de esta droga a Europa en esas embarcaciones”, sostuvo.

Córdoba también quedó en la mira por otro suceso. Los familiares de Adolfo “Fito” Macías, uno de los narcos más peligrosos de Ecuador, eligieron una casa de un country de esa provincia para vivir. Las autoridades nacionales los expulsaron del país.

Entre tantos números surgen otras cuestiones. Por ejemplo, que Salta, San Salvador y San Pedro de Jujuy aparecen como centros de acopio de la droga que viene de las ciudades fronterizas. Tucumán y Santiago del Estero también cumplirían con el mismo propósito.

Otro dato no menor es que se triplicó el secuestro de cocaína en las rutas que terminan en las zonas cercanas a la hidrovía Paraguay-Paraná, el posible camino de los narcos que pretendieron transportar 4.000 kilos a Bélgica, en lo que se denominó Operativo Dulzura.

“La situación de Córdoba es la misma que Rosario. Pero la más complicada de todas es la del conurbano bonaerense”, explicó Juan Federico. “La situación es mucho más grave por la cuestión social y por la marginalidad porque ahí es todo más brutal. Hace tiempo atrás varios fallecieron por consumir cocaína en mal estado”, aseguró.

El especialista sostuvo que en Córdoba se está consumiendo lo que se conoce como “Pipazo”. “Es una mezcla de cocaína con bicarbonato que hace estragos. Una persona consume entre 20 y 30 dosis por día”, describió el investigador.