Impulsan la producción de leche que suplanta a la de vaca para ayudar a quienes son alérgicos

Martes 11 de Junio de 2024, 08:25

LECHE DE BURRA. El mundo la considera un súper alimento, mucho más similar que la de vaca a la leche materna.



En Villa María, en la zona centro de Córdoba, está el primer tambo y la primera planta pasteurizadora de leche de burra del país. Se trata de pilotos puestos en marcha hace un año y medio por inversores privados con la colaboración de varias universidades estatales que generaron un ecosistema de producción e investigación sobre las propiedades del producto, una alternativa para los alérgicos a la proteína de la leche de vaca (APLV).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente en entre el 2% y el 8% de los niños la APLV es responsable de más del 13% de las alergias fatales inducidas por los alimentos en humanos. En la Argentina hay entre 25.000 y 30.000 niños con APLV.

El origen del proyecto surgió hace casi una década cuando Luis Lossino, investigador de la Universidad Nacional de Río Cuarto, en un viaje a China conoció un tambo de leche de burra que se usaba para la producción de cosméticos y para alimento de alérgicos a la proteína de leche de vaca. Después, en Italia, reconfirmó el sistema de producción.

Lossino sigue estudiando los beneficios de la leche de burra, adquiere los primeros animales y arma un esquema de investigación al que se fueron sumando actores. En esa instancia se incorporaron Pablo Talano y Jorge Murac; los tres integran de Equslac, la responsable del emprendimiento.

La clave de la leche de burra reside en que es la más similar a la leche materna ya que las hembras son monogástricas como los humanos, por lo que su proceso de digestión y absorción de nutrientes es muy similar al de las personas. Además, contiene menos grasas y más nutrientes que la de vaca.

Talano plantea que a la leche de burra puede incluírsela entre los que se denominan “superalimentos” por su perfil nutricional, que incluye una alta concentración de minerales como calcio y magnesio y vitaminas, particularmente del grupo B y probióticos.

Además, contiene inmunoglobulinas que ayudan a fortalecer el sistema inmune. “Estos beneficios hacen que la leche de burra no solo sea una alternativa segura para alérgicos, sino también una opción potencialmente beneficiosa para la nutrición infantil y para personas con ciertas condiciones de salud”, explica.

Equslac cuenta con un rodeo de entre 280 y 300 burras, de las que hay en ordeñe un tercio: “Estamos sincronizando el rodeo. El objetivo es generar el marco necesario para poder lograr una cuenca de unas 5000 burras para que tenga impacto en la oferta”. Por el momento producen, pasteurizan y congelan unos 1000 litros de leche por mes.

Las burras dan, en promedio, medio litro de leche por mes. A medida que avanzan las investigaciones, precisa Talano, se logró incluso congelar embriones y semen para desarrollar genética que permita expandir la producción y, de esa manera, bajar costos.

El litro de leche de burra cuesta entre US$10 y US$15 en el mundo -US$10 a nivel local-, un valor “competitivo” con los hidrolizados que se utilizan para alimentar a niños con APVL. En esa línea, Talano subraya que están trabajando “intensamente” para que la Anmat desregule las normas que obligan a las obras sociales solo a cubrir los hidrolizados. “Es importante que lo logremos; estamos aprobados como alimento, necesitamos poder competir libremente con los hidrolizados”, añade.

Además de la Universidad Nacional de Río Cuarto, trabajan en conjunto con las nacionales de Córdoba, Villa María, La Pampa y la Tecnológica de La Plata. Unos 40 investigadores están involucrados. Un paso adelante fue desarrollar una técnica para enriquecer la leche con ácidos grasos de manera de que sea una alternativa para bebés de 0 a 12 meses.

“En el tambo hemos certificado todos los procesos de inocuidad y bienestar animal -describe- Son animales alimentados a pastos naturales, sin agroquímicos. En el país hay unas 250.000 burras que, en general, viven en muy malas condiciones, en la precordillera compiten por el pasto con la cabra y por eso las suelen matar. En este proyecto no solo generamos en el campo una solución a quienes padecen APLV, sino que también protegemos a un animal que históricamente fue bastante maltratado”.
/La Nación