Martes 23 de Septiembre de 2025, 21:20
El
entrenamiento híbrido se está consolidando como una de las
tendencias más populares en el
mundo del fitness. El reciente renacer del running ha motivado a miles de personas a explorar más allá del simple ejercicio aeróbico y adentrarse en distintas disciplinas que buscan un mismo objetivo:
mejorar la fuerza, la resistencia, el cardio y la movilidad dentro de una rutina semanal variada y completa.
Aunque la combinación más común es la de
running y gimnasio, la
diversidad crece cada vez más con la incorporación de
natación,
ciclismo,
entrenamientos funcionales e incluso
CrossFit. A este fenómeno se suma el auge de las
competiciones híbridas, como el
evento internacional HYROX, que ha ganado una
enorme popularidad en los últimos años.
El papel de la alimentación en el rendimiento híbridoPese a los beneficios de esta modalidad, muchos deportistas cometen un error frecuente: no adaptar la dieta al nivel de exigencia física. El cuerpo, sometido a un estado de estrés constante por la variedad e intensidad de los entrenamientos, necesita un plan nutricional que permita recuperarse y mantener un rendimiento sostenido.
El atleta y coach Nathan French, quien combina levantamiento de pesas y carrera, señala que la proteína debe ser el macronutriente prioritario, ya que favorece la recuperación muscular. Recomienda una distribución aproximada del 40% de proteínas, 40% de carbohidratos y 20% de grasas. Sin embargo, algunos pueden obtener mejores resultados con un 50% de carbohidratos y entre un 30 y 35% de proteínas, ajustando los porcentajes según los objetivos individuales.
El desafío de las caloríasUno de los problemas más comunes en quienes se inician en este tipo de entrenamiento es no consumir suficientes calorías. La exigencia de combinar disciplinas incrementa el gasto energético, y a menudo es necesario sumar unas 300 calorías más al día respecto a la dieta previa.
Calcular las calorías de mantenimiento y decidir si mantenerse, entrar en déficit o superávit se vuelve esencial. La clave está en escuchar al cuerpo: la fatiga persistente o la sensación de bajo rendimiento son señales de que se necesita más energía.
Estrategias para organizar las comidasLa planificación de la alimentación es fundamental. Los especialistas recomiendan estructurar las comidas en función de los entrenamientos:
- Antes del entrenamiento: ingerir una comida equilibrada dos o tres horas antes. Un snack ligero como dátiles o un batido puede ser útil justo antes de comenzar.
- Durante el entrenamiento: si la sesión supera los 90 minutos, es necesario reponer energía con fruta o geles.
- Después del entrenamiento: dentro de los 30 a 60 minutos posteriores, conviene consumir alimentos que repongan glucógeno y favorezcan la reparación muscular.
Suplementos: ¿un aliado necesario?
Aunque lo ideal es cubrir las necesidades nutricionales con la alimentación, los suplementos pueden ser un recurso útil para quienes entrenan con alta frecuencia e intensidad. Entre los más recomendados se encuentran:
- Proteína en polvo, para quienes tienen dificultades en alcanzar los requerimientos diarios.
- Creatina, que ayuda a mejorar la fuerza y el rendimiento.
- Beta-Alanina, eficaz para reducir la fatiga en entrenamientos prolongados.
- Electrolitos, especialmente en verano, para prevenir la deshidratación.
ConclusiónEl entrenamiento híbrido no solo redefine la manera de mantenerse en forma, sino que también plantea un reto nutricional que requiere planificación y atención. Adaptar la dieta a la intensidad de estas rutinas es clave para progresar, prevenir lesiones y mantener la motivación.
En definitiva, se trata de encontrar el equilibrio perfecto entre entrenamiento y alimentación, donde cada comida y cada disciplina se convierten en piezas esenciales de un mismo rompecabezas: la búsqueda de un cuerpo más fuerte, resistente y saludable.