Jueves 01 de Enero de 2026, 08:25

INTERVENCION. La Policía requisa el camión en el que se cargaban los limones que eran sustraídos de la finca propiedad de la citrícola San Miguel. El dueño del rodado ensayó un descargo.
Un procedimiento policial realizado en la zona rural de Famaillá terminó con dos hombres demorados y el secuestro de un camión cargado con limones sustraídos de una finca de la empresa citrícola San Miguel, en una causa que quedó encuadrada como hurto y que es investigada por la Justicia del Centro Judicial Monteros.
El operativo se concretó cuando efectivos de la Comisaría de Famaillá, junto a personal de la Patrulla Motorizada, detectaron un camión detenido al costado de un camino vecinal sin nombre, en el sector Luján–Monte Grande. En el lugar, los uniformados observaron a dos individuos que cargaban cajones y bolsas con cítricos desde el interior de una finca. Al notar la presencia policial, ambos intentaron escapar, pero fueron alcanzados a pocos metros y demorados.
Durante el procedimiento se secuestró un camión Ford F-4000, junto con su documentación, y se constató que transportaba una importante cantidad de limones. Posteriormente, empleados de la firma San Miguel radicaron la denuncia correspondiente, lo que dio inicio a la causa judicial por el robo de la mercadería.
Desde la Unidad Fiscal de Delitos contra la Propiedad del Centro Judicial Monteros se dispuso la devolución inmediata de los cítricos a la empresa damnificada, la notificación de derechos a los demorados, la verificación de antecedentes —que arrojó resultado negativo— y la constatación de sus domicilios, sin ordenar medidas privativas de la libertad.
El procedimiento fue llevado adelante por personal de la Comisaría de Famaillá, bajo la conducción del comisario principal Ale Bernabé y el subcomisario Daniel Tejeda, con supervisión del comisario inspector Marcos Puebla, jefe de Zona II, y del comisario general Marcos Goane, jefe de la Unidad Regional Oeste, junto al comisario mayor Juan Domingo Carrizo, segundo jefe de esa regional.
En el marco de la investigación, el propietario del camión secuestrado realizó una aclaración pública en la que aseguró no tener ninguna vinculación con el hecho delictivo. Explicó que su intervención se limitó a un trabajo de flete y que fue contratado sin conocer el origen irregular de la carga, afirmando que en ningún momento tuvo indicios de que la mercadería provenía de un robo.
El transportista señaló además que el secuestro del vehículo, su principal herramienta de trabajo, le ocasionó un perjuicio económico directo, ya que debía cumplir con otros viajes programados.
Finalmente, expresó su preocupación por haber quedado involucrado en una causa policial y judicial mientras cumplía con su labor habitual y solicitó que se esclarezca su situación para preservar su nombre y poder retomar su actividad con normalidad.
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