Viernes 02 de Enero de 2026, 07:26
El comienzo del ciclo lectivo 2026 encuentra a las instituciones educativas de gestión privada de Tucumán atravesando un escenario económico delicado, con niveles de matriculación muy por debajo de lo necesario para sostener su funcionamiento. De acuerdo con los informes relevados por el Ministerio de Educación provincial, diciembre cerró con un promedio de apenas el 65% de alumnos matriculados, un porcentaje que los directivos consideran crítico para afrontar los gastos básicos de los establecimientos.
La situación genera especial preocupación porque los ingresos por matrículas suelen destinarse, en gran parte, al pago de los salarios docentes durante los meses de enero y febrero, además de otros costos operativos. En ese contexto, el Delegado Episcopal de Educación Privada,
Daniel Nacusse, precisó que en la mayoría de las escuelas primarias la matriculación no superó el 70%, mientras que en el nivel secundario los registros fueron aún más bajos, ubicándose entre el 40 y el 50%.
Según explicó, esta tendencia no es nueva y viene profundizándose desde hace algunos años, aunque en este ciclo se agravó por dos factores centrales. Por un lado, el creciente endeudamiento de las familias llevó a que muchos padres optaran en diciembre por saldar deudas previas y postergar el pago de la matrícula, lo que provocó una caída cercana al 15% respecto de los niveles históricos. Por otro, en el nivel secundario incide una cuestión pedagógica: el aumento de materias pendientes entre los alumnos impide que muchos promocionen en diciembre, demorando así la confirmación de la matrícula.
La falta de ingresos genuinos obligó a numerosos colegios a recurrir a financiamiento externo para poder cumplir con sus compromisos laborales, una situación que en años anteriores no era habitual. Ariel Torres, presidente de la Asociación de Instituciones Privadas Educativas de Tucumán (Asipet), advirtió que este problema se ve agravado por una morosidad en el pago de las cuotas mensuales que promedió el 40% durante todo el año pasado.
Torres señaló que las prioridades de las familias cambiaron de manera significativa: la cuota escolar dejó de ocupar un lugar central entre los gastos del hogar. Esta realidad, indicaron desde el sector, empujó a las instituciones a asumir un rol que no les corresponde, ya que terminan financiando la educación de las familias a lo largo de todo el año, sin margen para realizar inversiones en infraestructura o mejoras en la calidad del servicio educativo.
Pese al complejo panorama, los referentes del sector mantienen la expectativa de que el nivel de matriculación pueda incrementarse hacia el mes de marzo y confían en que, a largo plazo, el 2026 permita completar los cupos disponibles. Desde el ámbito educativo privado sostienen que, aun en un contexto adverso, este sistema continúa siendo clave para dar respuestas ágiles y eficaces a las demandas de la sociedad actual.
“Más allá de las dificultades coyunturales, seguimos convencidos de que la educación privada es hoy uno de los pocos ámbitos capaces de adaptarse con rapidez a los desafíos que imponen estos tiempos complejos”, concluyó Torres.