Pasan los días y no hay avances en el centro para adictos de La Costanera

Domingo, 05 de Junio de 2016 06:15

DETENIDA. Por la falta de envíos de fondos nacionales, en diciembre se paralizaron las obras en La Costanera.



Liliana Silva se refregaba sus manos heladas al lado del portón de la Casa Parroquial, en La Costanera Norte, mientras miraba los perfiles de hierro del centro de asistencia y prevención de adicciones a medio hacer. “Lleva seis meses paralizado, cuando en teoría se construía en cuatro meses. Tenemos miedo de que sea cierto lo que dicen: que están saqueando el centro y no se lo va a construir”, lamentó una de las Madres del Pañuelo Negro.

Referentes barriales y adictos en tratamiento manifestaron su preocupación por el retraso en la construcción de la Casa Educativa Terapéutica (CET).

En marzo se aprobó una extensión en el plazo de finalización de 145 días, hasta el 31 de julio. “Ya pasaron casi 100 días de la prórroga y no vemos movimiento, necesitamos que ese centro esté inaugurado cuanto antes”, sostuvo Silva.

Según el titular de la Dirección de Arquitectura y Urbanismo, Alfredo Quinteros, la obra se detuvo debido a que se congeló el envío de fondos desde la Nación, luego de la reestructuración por el cambio de gestión. El funcionario explicó que aguardaba el giro de los recursos para destrabar la situación.

M., L., J. y P. (se preserva su identidad porque son menores) se burlaban entre sí en una esquina. Estaban en cuclillas. Una cumbia estridente le daba ritmo a las bromas. Las mujeres entraban a sus casas con sus hijos. Se terminó el mate cocido, que para muchos era la cena. E. y D. buscaban cajones de verdura y basura para encender fuego. A las 21 comenzó a brotar un tenue vapor de los charcos: nadie quiere tener los pies en el barro helado.

Ezequiel Pérez salió de la Casa Parroquial, donde funciona un comedor nocturno para adictos, gritando que quedaban pocas porciones. Los seis chicos que estaban en la esquina fueron a comer polenta con pollo. Dos veces por semana, Pérez y otros jóvenes en recuperación (reciben tratamiento de un equipo territorial de la Secretaría de Adicciones de la Provincia) llevan adelante el comedor, como estrategia terapéutica.

“Sería muy útil que esté terminado el edificio, porque así los psicólogos de la Secretaría de Adicciones no tendrían que trabajar con los chicos en la calle. Además, el comedor podría funcionar ahí para no pedir prestado el lugar a la Parroquia”, anheló Silva, preocupada.

La construcción del CET fue anunciada en 2013 por el sacerdote Carlos Molina, entonces titular de la Sedronar. En un principio el proyecto se denominó Centro de Prevención Local en Adicciones (Cepla), pero luego cambió de nombre. Los psicólogos y médicos que conforman el equipo profesional del CET se desempeñan desde hace tres años en el barrio, pese a que aún no cuentan con una dependencia propia. Las obras comenzaron a mediados de 2015, pero se detuvieron en diciembre. En marzo, la Dirección de Arquitectura y Urbanismo (DAU) concedió a la empresa ByM SRL, a cargo de la obra, una ampliación del plazo de finalización hasta el 31 de julio.

“El retraso en la obra se debe al corte en el envío de fondos desde la Nación. Me reuní en Buenos Aires con funcionarios de la Secretaría de Obras Públicas de la Nación y me dijeron que estaban tramitando los pagos”, explicó Quinteros. Según el titular de la DAU, la obra estaba bajo la órbita del Ministerio de Planificación Federal, que fue eliminado, y sus secretarías pasaron a formar parte del Ministerio de Interior, a cargo de Rogelio Frigerio.

“A causa del cambio de gestión hubo un reordenamiento de fondos. Las tareas se detuvieron porque la constructora tenía cinco certificados de obra sin cobrar, por una suma aproximada a los $ 4 millones. En breve se destrabarán los fondos y seguro que se podrá cumplir con el plazo”, completó Quinteros.

Ángel Villagrán, vecino y dirigente barrial, se sumó a las voces de preocupación. “¿Cuándo se termina la obra? Es una burla a la gente que ha diagramado el proyecto, a los vecinos que necesitamos que esto se inaugure. Es una burla a los mismos políticos, que aseguraron que se inauguraría en la gestión anterior”, reclamó. Villagrán, que elaboró los pedidos para la construcción de las escuelas primaria y secundaria en el barrio, aseguró que el consumo de drogas no deja de aumentar. “Espero que nunca más estemos penando por una obra, porque la esperanza no se acaba, pero la paciencia se está terminando”, protestó.

Blanca Ledesma, una de las tres fundadoras de Madres del Pañuelo Negro, lamentó que la obra siga detenida. “En enero me preguntaron por el CET y mi respuesta es la misma: queremos que la obra termine de inmediato. La crisis es ahora; nuestros hijos y nietos caen en la droga y se arruinan la vida”, finalizó la vecina.