"Sofía de Caballito", la viuda negra de Tinder que drogó y asaltó a un chef

Viernes 17 de Mayo de 2024, 07:18

"Sofía de Caballito", la viuda negra que sedujo y desvalijó el departamento de un chef en La Plata.



La conoció por Tinder hace tres meses. Se vieron cuatro veces en su departamento de la ciudad de La Plata, pero en el último encuentro no pasó lo que para él tenía que pasar: "Sofía de Caballito" -como se hacía llamar en la red social- le puso un somnífero en el vaso de Fernet con cola y lo durmió hasta la mañana siguiente. Cuando despertó ya le habían vaciado el departamento. Le robaron la ropa, casi todos los calzados y hasta el paraguas.

La víctima es Gastón, un chef de 46 años que vive en un edificio ubicado en las calles 46 entre 5 y 6, en pleno centro de la capital provincial. 

Según contó, hace varias semanas conoció a una joven de 22 años por la app de citas más popular.

Hicieron match y hablaron varias veces hasta que finalmente arreglaron el primer encuentro. Se vieron siempre en La Plata. 

Ella le contó que vivía con sus padres en el barrio porteño de Caballito.

"Era simpática, divertida, una chica copada", la describió el chef en una entrevista con el canal de cable local. 

Nunca sospechó que las citas previas no eran para conocerse mejor, sino para que ella hiciera inteligencia.

En el cuarto encuentro la supuesta Sofía se convirtió en "viuda negra". Llegó a las 21.40 a su departamento. 

Lo esperó unos minutos en la vereda hasta que finalmente Gastón bajó, le abrió la puerta y le dio un caluroso abrazo.

El primer video de las cámaras de seguridad no muestra nada sospechoso. Sofía permanece de espalda al palier, mientras revisa su teléfono celular esperando que llegue su cita.

En la segunda secuencia se los ve a los dos en el pasillo del ascensor. 

Ella no oculta su rostro como si lo harán más adelante sus cómplices. 

Lleva el pelo recogido, ropa oscura, sandalias doradas, cartera y una bufanda azul.  

Gastón recuerda que comieron una picada, que le cocinó y hablaron bastante hasta que se sentó en el sillón del living con un Fernet con cola en la mano. 

Poco después perdió el conocimiento. Eran cerca de la 1 de la madrugada del lunes 13.

Cuando el reloj de las cámaras marcaba 1.53 AM llegaron los primeros "refuerzos". 

“Sofía de Caballito” aparece de nuevo en imagen, pero algo distinta: pelo suelto, otro pantalón y unas sandalias Crocs que le quedaban un poco grandes.

Ya en el rol de "viuda negra" le abre la puerta a dos mujeres que claramente saben lo que están por hacer. Apenas ingresan al edificio cubren sus rostros con capuchas y bufandas.

A las 2.07 AM Sofía y sus dos amigas abandonan el edificio y caminan en dirección a calle 6, donde se encuentra la casa matriz del Banco Provincia. Una de ellas sale con un sobre y un paraguas en la mano.

Mientras Gastón lleva más de cuatro horas dormido, tres hombres y una joven de pelo rubio regresan a su departamento. Son las 5.25 AM. 

Media hora después dejan el edificio con dos valijas y una mochila cargadas de ropa, calzados y objetos de valor.   

"Dormí diez horas seguidas", confiesa Gastón, que no puede salir de su asombro y reconoce que decidió contar lo que le pasó para que otros hombres no caigan en la misma trampa. "Hay muchos hombres que no se animan a contarlo, pero como yo soy soltero no hice nada malo. La policía me dijo que hay muchos casos", explicó.

“Sofía de Caballito” dejó en claro que no es una improvisada. Ni ella ni los seis secuaces (tres hombres y tres mujeres) que la acompañaron en el golpe.
Más casos

La modalidad se disparó con la aparición de las aplicaciones de citas y cada vez hay más ataques. En febrero pasado, otra viuda negra sedujo a un turista japonés de 37 años en el barrio de Palermo.

Fueron a cenar a un restaurante y compraron bebidas alcohólicas para tomar en el departamento. Al igual que "Sofía de Caballito", esta mujer le puso algo en el Fernet y lo durmió varias horas. Luego le abrió la puerta a un cómplice y juntos se llevaron dinero y todo lo que encontraron de valor.

Un mes antes, un joven que había regresado de Israel por el conflicto con Hamas, conoció a una chica por Tinder. Le pasó su número de WhatsApp y la invitó a su casa del barrio de Almagro.  

Rocío -como se hacía llamar- le contó que vivía en Parque Patricios y que tenía 21 años. "Estábamos tomando un vino y me pidió hielo. Para mí estaba bien, pero qué iba a pensar. Traje chocolate, hielo y seguimos ahí conversando. De pronto, no me acuerdo de nada", recordó el hombre en su momento.

La joven se fue con sus tres celulares, una computadora portátil, dinero y relojes, entre otras cosas. Varias horas después la víctima se despertó y vomitó. "Estaba muy drogado", señaló. Había zafado de la guerra, pero no de una viuda negra en Buenos Aires.  /Perfil