“Este es un juicio armado y orquestado”: la defensa de José Alperovich en la audiencia

Lunes 03 de Junio de 2024, 14:03

El ex gobernador y ex senador tucumano José Alperovich, en el juicio en su contra por abuso sexual. (Clarín / Luciano Thieberger)



José Alperovich (69) aprieta un amuleto mientras habla. Dirá una y otra vez que está "muerto en vida” y que no puede "creer”. Está acusado de haber cometido tres hechos de abuso sexual -dos de ellos en grado de tentativa- y seis de violencia sexual agravada contra una ex colaboradora de su equipo de campaña entre diciembre de 2017 y diciembre de 2018.

En el noveno aniversario de Ni Una Menos, el gobernador y ex senador tucumano: “Nunca abusé de ella”, sentenció.

"Me cambió la vida. Quizá a nadie le interesa esto, pero hechos de estas características le cambian la vida a uno. Soy un muerto en vida, gracias a Dios tengo a mi familia. Vengo a que se saquen todas las dudas, vengo a dar la cara", empezó.

Lo que sostiene en su mano es una medalla con un texto en hebreo. Se lo regaló el rabino Menachem Mendel Schneerson, más conocido como Rebe de Lubavitch, cuya tumba visitó el presidente Javier Milei en su primer viaje oficial. Alperovich es judío, aclara, y dice que sostenerla le “da paz”.

“Soy inocente", dijo ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 29, a cargo de Juan María Ramos Padilla, en la Ciudad de Buenos Aires. Es la segunda vez que pisa esta sala de audiencias desde el 5 de febrero, cuando empezó el juicio. Hasta ahora sólo se había conectado por videollamada.

"Yo vine hoy ante usted porque quiero de alguna manera que usted se despeje las dudas, a disposición del señor fiscal, de las querellas. Hubo un móvil económico y un móvil político, la idea es que pueda dar la cara, y que esto se pueda esclarecer", expresó Alperovich ante el juez. Y agregó: "Yo no abusé de ella, eso es una mentira. Yo soy un hombre de 70 años".

La denunciante es hija de un primo hermano de Alperovich que, a su turno, dijo “eran como hermanos” y que se “habían criado juntos”.

Este lunes, el acusado negó completamente ese vínculo y señaló que conoció a la joven cuando se presentó buscando incorporarse en el equipo de campaña.

“Son títulos que se ponen, dicen que es mi sobrina pero ella nunca me dijo tío y yo nunca le dije sobrina. No la conocía”, aseguró.

Durante su declaración, Alperovich explicó cómo conoció a la denunciante y cuál era su rol dentro del equipo de campaña que -a días de incorporarse- ya coordinaba, según publica Clarín. Entre las tareas de la joven que el imputado se ocupó de repetir en varias oportunidades “recién conocía”, estaba atender su teléfono, coordinar las agendas, participar de reuniones de la “mesa chica” y realizar salidas de campaña con el candidato, que intentaba volver a ser elegido como gobernador.

Luego manejaba “presupuestos, agencias de comunicación, dirigentes y, además de la agenda diaria, la agenda política”, manifestó Alperovich.

Uno por uno dio su versión de los hechos en cada una de las fechas y los lugares que detalló la denunciante durante una declaración a puertas cerradas.

La joven, que llegó al juicio con un embarazo avanzado, relató minuciosamente cada uno de los hechos denunciados.

“Ella empezó a trabajar muy bien, le puso ganas, era una chica que fue creciendo mucho en el espacio. La primera función que le di fue que me manejara la agenda, la hacía participar de las reuniones con la mesa chica, porque era la que ordenaba, y de a poco empezó a pertenecer. Se convirtió en un cuadro político importante, pasó a manejar el dinero de la campaña. No es una tarea fácil, necesitaba una mujer de carácter, empoderada”, la describió Alperovich.

Luego, contó, le dio para manejar “la agenda política”. “Era el contacto con todos los dirigentes, ella también iba y coordinaba a las agencias de publicidad y equipo técnico. Se transformó en una persona de mi mayor confianza, me gustaba que tenía carácter (...). Fue creciendo tanto que empezó a manejar el dinero de los dirigentes”, insistió.

Respecto de los supuesto abusos, puntualmente, en el primer hecho, que habría ocurrido en uno de los departamentos de Puerto Madero del ex mandatario, también habló.

“¿Esa noche hubo algún incidente de índole sexual?”, le preguntó su abogado, Augusto Garrido, del estudio jurídico del actual ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona.

“No, absolutamente no. Le vuelvo a decir lo que pasó: no pasó absolutamente nada", respondió el ex gobernador.

"Era una chica de 27 años, hacía 10 días que nos habíamos conocido. No dijo nada. Los testigos la vieron feliz, la vieron bien. La verdad que no lo entiendo, como tampoco entiendo cuando veo en el juicio en su declaración que ella dice que intenté abalanzarme sobre ella la primera noche y ella me dijo que no. Y al otro día, con el supuesto abusador, no pasa nada”, respondió.

Y siguió: “Yo creo que esto está armado, igual como cuando la escuché a la amiga de la Marieta (por la abogada María Tránsito “Marieta” Urueña Russo, ex senadora suplente), que contó que le dijo ‘vos trabajás en el Senado, te conviene presentar el juicio en Buenos Aires’, creo que esto está hecho para que tenga la trascendencia que ha tenido”.

La acusación por la que el fiscal Sandro Abraldes llevó a juicio al imputado es por tres intentos de abuso sexual y seis de violencia sexual agravada por acceso carnal.

Las agresiones denunciadas habrían ocurrido entre el 14 de diciembre de 2017 y el 26 de marzo de 2018 en San Miguel de Tucumán y Yerba Buena, y en un departamento de Alperovich en Puerto Madero.

Para desacreditar la denuncia de la joven y para justificar el resultado de las pericias que confirman su relato, la defensa apostó a la hipótesis de una "operación política" impulsada por su enemistad con el actual diputado nacional Carlos Cisneros, de la Asociación Bancaria en Tucumán y adversario político de Alperovich.

Los mensajes de texto fueron punto de debate para la defensa durante el juicio porque los peritos no han podido recuperar el contenido del celular de la víctima que –de acuerdo al relato de la denunciante– habría sido hackeado o intervenido antes de la pericia sin que quedara registro de respaldo más que capturas de pantalla que había conservado ella. Casualmente en el celular de Alperovich tampoco se pudo encontrar registro de las conversaciones.