Miércoles 27 de Agosto de 2025, 06:56
La nuez pecán se convirtió en uno de los cultivos más dinámicos de la agricultura argentina: más del 70% de su producción se exporta a la Unión Europea, Estados Unidos, Rusia, Medio Oriente y, más recientemente, China. El país ya supera las 4000 toneladas anuales, y el sector espera crecer gracias a la apertura de nuevos mercados y al desarrollo de viveros especializados.
El auge responde a la versatilidad del cultivo, capaz de adaptarse a diferentes climas y suelos, con presencia en al menos 13 provincias argentinas. Además, el fruto ofrece buena rentabilidad: comienza a producir entre el tercer y quinto año y alcanza su máximo rendimiento hacia los 15-20 años, con plantas que pueden vivir más de un siglo.
El Vivero Santa María, en Entre Ríos, es uno de los protagonistas de esta expansión. Fundado en la década de 1940, en 2004 reorientó su producción hacia el pecán con apoyo tecnológico del INTA y hoy produce unas 80.000 plantas al año. Su alianza con el campo escuela La Matera, impulsado por Abel Pintos en Mercedes (Buenos Aires), le dio al cultivo visibilidad cultural y educativa, convirtiendo al cantante en “embajador de la nuez pecán”.
El mercado interno crece de manera gradual, con la aparición de productos elaborados por pymes y emprendedores, en un proceso similar al del pistacho. Al mismo tiempo, las empresas exportadoras enfrentan desafíos logísticos y de volumen para sostener el ritmo de envíos, sobre todo hacia China, considerado un mercado “desabastecido”.
El origen del pecán en Argentina
La historia comenzó en el siglo XIX, cuando Domingo Faustino Sarmiento trajo las primeras semillas desde la cuenca del Mississippi, en Estados Unidos. El suelo argentino resultó propicio y, con el tiempo, los productores incorporaron genética adaptada y tecnología para perfeccionar la calidad.
Hoy el pecán argentino combina tradición, innovación y alianzas estratégicas. Con viveros familiares, proyectos de modernización, vínculos con instituciones técnicas y nuevos mercados internacionales, este fruto pasó de ser una curiosidad introducida por Sarmiento a consolidarse como un cultivo con fuerte proyección agroindustrial.