En corpiño y bombacha y entre las ratas: exempleadas denuncian cómo trabajaban en el laboratorio del fentanilo trucho (video)
Jueves 28 de Agosto de 2025, 23:02
Capturas de video
En medio de la investigación por la distribución de fentanilo contaminado que tiene como principal acusado a Ariel García Furfaro, dueño de HLB Pharma, los exempleados del laboratorio rompieron el silencio en una entrevista exclusiva con Telenoche y revelaron detalles de cómo eran las condiciones de trabajo en el lugar.
“Eran pocas las veces que nos daban guantes: solo teníamos el ambo. Una vez manipulé una ampolla de fentanilo y me broté todo el cuerpo”, contó una de las extrabajadoras, que decidió preservar su identidad.
“Trabajábamos a altísimas temperaturas, los chicos se descomponían. A veces tenían que dejar de producir porque no se podía. De arriba nos exigían determinados litros (de producción) y se tenía que hacer de alguna manera”, afirmó otra de las testigos que decidió hablar.
La mujer también contó que los empleados compartían los trajes de protección y que, en muchas ocasiones, debían trabajar en ropa interior para soportar el calor. “En la parte de las máquinas no había aire y hacían 42 grados. El calor era insoportable, los chicos se desmayaban”, sumó otra de las mujeres.
Con respecto a la higiene del Laboratorio Ramallo, una de las exempleadas contó que era habitual encontrar los sueros y las cajas de ampollas en el piso. “Una vez con mi compañera vimos un ratón y cucarachas”, dijo una de ellas. “Pasaban ratones por el laboratorio donde se producían las ampollas de fentanilo, porque no cerraban las puertas de los depósitos”, sumó otra.
Un hombre que también trabajó allí contó que algunas maquinarias se rompían debido al uso excesivo que se les daba. “El mantenimiento no era el que tenía que ser, los filtros de aire no se cambiaban”, sostuvo.
Además, indicó que, a partir de noviembre del año pasado, se comenzó a producir los medicamentos con un tipo de agua que no estaba preparada tal proceso químico. “Esa agua no se puede tomar, se usa para bañarse. Ellos tenían una bomba propia, pero no daba abasto. Así que mezclaban las dos juntas y fabricaban. Les pedían a los chicos que producieran lo que más pudieran”, expresó.
En las imágenes a las que pudo acceder Telenoche se pueden observar los pisos sin limpiar, sueros y ampollas acumuladas en cajones, y una falta absoluta de higiene y orden en general.
“Ellos nos negaban todo. En un momento tuvieron que hacer determinados lotes de medicamentos para seguir a la venta mientras estaban clausurados”, dijo una testigo sobre las indicaciones de los García Furfaro. “Si nosotros nos quejábamos mucho, nos echaban”, sumó.
Otra de ellas contó que durante los controles de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), los obligaban a esconder cajas y a limpiar las instalaciones. “Cuando empecé a escuchar sobre las muertes por el fentanilo contaminado, sabía que en algún momento iba a pasar. No solo con el fentanilo, sino con otras cosas”, concluyó.
La Justicia ya reunió en el expediente de la causa los chats de los exempleados en donde se hablaba sobre las condiciones deficientes de trabajo y sumó las fotos que exponen las irregularidades en la producción. Próximamente, llamará a declarar a estos testigos para que aporten sus testimonio a la investigación.
En una investigación realizada por TN, se pudo acceder a las imágenes del predio por dentro. El Laboratorio Ramallo, perteneciente a los hermanos García Furfaro, está ubicado en el Parque Industrial de Ramallo y tiene varias hectáreas. Antiguamente, era de una empresa alemana y hace algunos años se vendió y se instaló el laboratorio.
Actualmente está conformado por dos galpones enormes: el más grande es el azul, que se divide en dos sectores donde se producían mayormente suero y ampollas de fentanilo, así como de otras drogas.
El laboratorio se completa con otro galpón, blanco y un poco más chico que el principal, ubicado a solo unos metros de allí.
Pero en medio de los edificios, dentro del predio se encontró un espacio con un contenido particular: una montaña de ampollas rotas o abiertas de fentanilo, ranitidina, diclofenac y otras drogas, al aire libre, sin ningún tipo de precaución ni resguardo.
Según pudo saber TN, son las que se descartaban en el proceso de producción, sin ningún tratamiento y generando contaminación en napas y en el propio predio. Entre los motivos del deshecho estaban: la ruptura del recipiente, la mala calidad del producto o la contaminación.
Otra de las situaciones que generó preocupación está ubicada en la parte trasera del predio: una pared completamente caída que permite el libre ingreso de cualquiera que circule por la zona.
A futuro, los García Furfaro planeaban trasladar HLB Pharma, ubicado en San Isidro, y llevarlo a las instalaciones de Ramallo.
Actualmente, el lugar se encuentra inhabilitado, con una clausura municipal y consigna policial de Prefectura y la Policía Federal. /TN