Martes 06 de Enero de 2026, 20:25

Doña Irma, feliz en la línea de llegada.
Anoche, durante la Maratón de Reyes Magos de Aguilares, entre pasos apurados y respiraciones agitadas, hubo una presencia que se robó toda la atención. Doña Irma, con 87 años, no salió a competir contra otros corredores, salió a ganarle al miedo, al cansancio y a la idea de que los años ponen límites.
Cada metro recorrido fue una lección silenciosa, una caricia al alma de quienes la vieron avanzar con firmeza y dignidad.
En la competencia su andar no fue solo un gesto deportivo, fue un mensaje profundo: vivir es moverse, es animarse, es no rendirse.
Doña Irma sembró esperanza. Y con un bailecito, al llegar a la meta, recordó a toda la ciudad que el corazón no envejece cuando hay ganas de seguir adelante.
Más leídas hoy
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
Más leídas en la semana
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10