Viernes 16 de Enero de 2026, 22:36

Lucas Machín Ferrer y Agustín Almaraz impulsaron el proyecto.
Lo que comenzó como una simple anécdota entre amigos terminó convirtiéndose en un emprendimiento innovador con sello tucumano. Cuando Lucas Machín Ferrer (32) regresó de un viaje y compartió con Agustín Almaraz (25) unas gomitas funcionales que había conocido en el exterior, ninguno imaginó que ese pequeño gesto sería el disparador de un proyecto que hoy busca transformar la forma de consumir suplementos en la provincia.Ambos son ingenieros químicos, formados en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), docentes de la Facultad de Ciencias Exactas y, en el caso de Lucas, también investigador del Conicet. Ese respaldo académico fue clave para advertir una limitación importante: las gomitas que habían probado estaban pensadas para el bienestar general y no para la suplementación deportiva, con dosis muy por debajo de lo necesario.
“Eran interesantes como formato, pero no cumplían con lo que buscábamos desde el punto de vista funcional”, explicó Agustín. A partir de esa observación, comenzaron a trabajar en una alternativa propia.
El resultado fue CREATUC, un producto lanzado oficialmente el 10 de diciembre de 2025. Su aparición generó rápidamente interés, ya que no existían propuestas similares en el mercado argentino y las opciones importadas carecían de controles locales claros.La idea central fue desarrollar un suplemento accesible, con respaldo científico y producción local. “La creatina es uno de los suplementos más estudiados, con beneficios comprobados incluso fuera del ámbito deportivo”, señaló Lucas, al explicar por qué decidieron empezar por ahí.
Cada gomita de CREATUC aporta un gramo de creatina monohidrato, una concentración significativamente mayor a la de productos similares del exterior, que apenas alcanzan los 0,25 gramos por unidad.La fórmula se completa con ingredientes simples: gelificantes, azúcar, polisacáridos y reguladores de pH. El mayor desafío técnico fue lograr que la creatina permaneciera estable en la mezcla, ya que no se disuelve fácilmente en líquidos. Tras meses de ensayos, alcanzaron una textura firme y una matriz que conserva la funcionalidad del suplemento.
Durante el desarrollo y la difusión del producto, los creadores se encontraron con varios mitos asociados a la creatina. Entre los más frecuentes mencionaron la supuesta retención de líquidos, los riesgos renales y la caída del cabello.
Según explicaron, la creatina hidrata el músculo pero no provoca retención generalizada, el aumento de creatinina no implica daño renal y la relación con la caída del cabello no cuenta con evidencia científica sólida. También remarcaron que no es necesario realizar “cargas” intensas: con cinco gomitas diarias se alcanzan los beneficios sin efectos adversos.
Facilitar la constanciaUno de los objetivos principales fue mejorar la adherencia al consumo diario. Muchos usuarios abandonan la creatina en polvo por incomodidad, sabor o falta de constancia. Las gomitas buscan resolver ese problema al ofrecer un formato práctico, agradable y fácil de transportar.
“La clave es que la gente pueda sostener el consumo sin que se vuelva una molestia”, resumió Agustín.
Un crecimiento que sorprendióAunque el lanzamiento fue discreto y sin una gran campaña previa, la respuesta del público superó las expectativas. En poco tiempo, el producto comenzó a circular con fuerza entre deportistas y consumidores tucumanos.
De cara al futuro, los creadores planean ampliar la producción, sumar puntos de venta físicos y desarrollar nuevas líneas orientadas tanto al rendimiento como al bienestar general, sin perder el control de calidad que marcó el inicio del proyecto.
Así, desde un intercambio casual hasta un desarrollo con base científica, Lucas Machín Ferrer y Agustín Almaraz consolidan un ejemplo del emprendedurismo joven en Tucumán, demostrando que la innovación también puede surgir desde la universidad y proyectarse al mercado con identidad local.
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