
Domingo 25 de Enero de 2026, 22:03
La historia de Maia Gramajo, una joven madre de 19 años de Tucumán, dio un giro radical en pocas semanas luego de que un encuentro casual con el influencer Jorgito Díaz se volviera viral en redes sociales. Este domingo, la emoción se multiplicó cuando se conoció el video en el que Maia recibe oficialmente su casa propia, que incluye un kiosco con salida directa a la calle, pensado para que pueda vender sus productos y trabajar mientras cuida a su hijo.
El caso tomó estado público cuando Díaz la encontró vendiendo encendedores y maquinitas de afeitar en el barrio San Miguel, en pleno centro de la capital tucumana. En el video que grabó con su celular, Maia relató su dura realidad: trabaja desde los 14 años, es madre de un bebé de un año, debió abandonar la escuela y sale a vender a la calle incluso sin mercadería, muchas veces sin lograr una sola venta y enfrentando la indiferencia de quienes pasan.
En ese primer encuentro, el influencer le entregó una suma de medio millón de pesos más otros $80.000 para que pudiera reponer productos. La reacción de Maia, quebrada en llanto, conmovió a miles de personas y el video fue replicado por numerosos medios, generando una ola de solidaridad que trascendió las fronteras de Tucumán.
La repercusión derivó en múltiples donaciones y en la intervención del Estado provincial. La joven fue recibida por el ministro de Desarrollo Social, Federico Masso, quien la incorporó a programas de capacitación laboral y la acompañó en el inicio de un emprendimiento de pastelería.
Con el correr de los días también se conocieron más detalles de su vida: la precaria casilla en la que vivía, un baño sin techo y los reiterados robos que había sufrido. Sin embargo, la exposición trajo respuestas concretas. A través de la fundación Somos la gente, Maia recibió electrodomésticos, canjes publicitarios y, finalmente, una vivienda propia.
La nueva casa cuenta además con un kiosco montado hacia la calle, lo que le permitirá a la joven madre contar con un trabajo estable sin necesidad de salir de su hogar, tal como había expresado en su pedido inicial. El emotivo video de la entrega volvió a viralizarse y marcó el cierre de una historia que empezó en la calle y terminó con una nueva oportunidad de vida para Maia y su hijo.