Lunes 26 de Enero de 2026, 23:13
La escalada de Alex Honnold al rascacielos Taipei 101, en Taiwán, captó la atención del mundo entero no solo por el riesgo extremo que implicó, sino también por la inesperada cifra que recibió por protagonizar el evento, transmitido en vivo a escala global por Netflix.El reconocido escalador estadounidense ascendió en solitario los 508 metros del edificio sin cuerdas ni ningún tipo de protección, estableciendo un nuevo récord mundial de escalada urbana. La hazaña fue seguida por millones de personas y se convirtió en uno de los eventos más impactantes del año en materia de deportes extremos.
Sin embargo, más allá del despliegue técnico y del peligro asumido,
el propio Honnold sorprendió al calificar como “embarazosamente pequeña” la suma que cobró por su participación. Según explicó, el pago no fue por escalar el edificio en sí, sino por formar parte de un espectáculo masivo.
“No estoy recibiendo dinero por escalar el edificio. Me pagan por el show. El edificio lo escalo gratis”, aseguró el deportista, reconocido mundialmente por el documental Free Solo.
Ante la consulta sobre si había recibido millones de dólares, fue contundente:
“No. Es menos de lo que mi agente esperaba”. De acuerdo a fuentes cercanas a la organización, el monto habría estado en el rango de los “seis dígitos medios”, es decir, entre 400.000 y 600.000 dólares.
Aunque la cifra puede parecer elevada, resulta baja si se la compara con los contratos multimillonarios de atletas de deportes tradicionales en Estados Unidos. El propio Honnold señaló que existen jugadores de béisbol poco conocidos que firman acuerdos por más de 170 millones de dólares, una diferencia que reavivó el debate sobre la valoración económica de los deportes extremos.
A lo largo de su carrera, Honnold dejó en claro que el dinero nunca fue su principal motivación. Durante más de una década vivió en una furgoneta adaptada para poder desplazarse cerca de zonas naturales, y recién en 2020 compró su primera vivienda en Las Vegas. Además, desde 2012 dona un tercio de sus ingresos a proyectos de energía solar a través de la Honnold Foundation.
Para la transmisión, Netflix implementó estrictos protocolos de seguridad, entre ellos un retraso de señal de 10 segundos para evitar la emisión de imágenes sensibles ante cualquier eventualidad. Desde la producción explicaron que, ante un incidente, la transmisión se habría interrumpido de inmediato.
Finalizada la escalada, Honnold destacó que lo más valioso de la experiencia no fue el dinero, sino la vivencia en sí. “Estar sentado en la cima de la aguja es una locura. Es la mejor forma de ver Taipéi”, expresó.
La repercusión en redes sociales fue inmediata. Muchos usuarios manifestaron su sorpresa por la cifra cobrada y cuestionaron que quienes asumen desafíos de altísimo riesgo reciban menos dinero que figuras del espectáculo o deportistas de disciplinas mucho menos peligrosas.
Fuera del ámbito deportivo, Honnold está casado desde 2020 con Sanni McCandless. La pareja tiene dos hijas, nacidas en 2022 y 2024, y mantiene un perfil bajo, coherente con la filosofía de vida que el escalador sostiene desde hace años.