¿Bergoglio se olvida de que Bonafini tomó la Catedral y defecó en el altar?

Martes 03 de Mayo de 2022, 23:49

Bergoglio y Bonafini



Con motivo del aniversario número 45 de las Madres de Plaza de Mayo, el papa Francisco le envió una carta a Hebe de Bonafini, su presidenta. Desde el Vaticano, el Sumo Pontífice envió un mensaje de puño y letra donde indicó: “Rezo por ustedes y por favor no se olviden de rezar por mí”.

Con fecha del 30 de abril, Francisco decidió homenajear y recordar la primera marcha en reclamo por la aparición con vida de los desaparecidos durante la última dictadura militar y reivindicó la lucha y su “admirable trayectoria”.

“Querida Hebe, muchas gracias por tu mensaje y por el libro que me enviaste. Lo leí detenidamente y es admirable la trayectoria que las Madres de Plaza de Mayo, con permanencia, han llevado adelante durante estos 45 años”, se lee en las primeras líneas del texto.

“Ustedes son protagonistas de esta historia de dolor con la búsqueda de sus hijos desaparecidos”, escribió. Además, las llamó “Madres de la Memoria”, en la nota que fue compartida, desde Twitter, por la Asociación Madres de Plaza de Mayo

Para cerrar el escrito, el Papa compartió: “Rezo por ustedes y por favor no se olviden de rezar por mí. Que Jesús las bendiga y la Virgen Santa las cuide. Fraternalmente”.

El Papa parece olvidar algunos episodios que protagonizó Bonafini:

21 de Marzo de 2013

El día que Bonafini desafió a Bergoglio: tomó la Catedral y dijo que había usado el altar como baño

Desde siempre, Hebe de Bonafini ha tenido una relación beligerante hacia la Iglesia Católica. De hecho, en enero de 2008 llegó a conducir una protesta que tomó la Catedral porteña, templo a cargo del entonces arzobispo Jorge Bergoglio.

Hasta ahí, la situación no sorprende. Pero la polémica surgió luego, porque tras levantar la protesta, Hebe sostuvo: "Nos clausuraron los baños de la Catedral y tuvimos que improvisar uno, detrás del altar".

La Catedral era considerada por el kirchnerismo como un centro neurálgico de la oposición a cargo de Bergoglio, que fue acusado por las Madres de cerrar con llaves los baños del lugar para lograr que los manifestantes depusieran su actitud.

"Esos baños sólo se abren para las procesiones y para ocasiones especiales, pero no son públicos", fue la defensa de los voceros del Arzobispado.

Más allá de los hechos, la versión que trascendió es que las mujeres habían montado un baño propio con un balde y una lona a metros del altar. Eso produjo la indignación de los sectores eclesiásticos y católicos que hablaron de "profanación".

Hubo cadenas de mails y cartas de lectores contra las acciones de las Madres en el templo y la inacción policial.