Vendía limones en la calle, su historia se hizo viral y cumplió el sueño de todos sus compañeros

Sábado, 07 de Diciembre de 2019 21:24

La foto de Daiana Mendoza pidiendo ayuda para juntar 700 pesos conmovió a Misiones. Y desencadenó un aluvión solidario que posibilitó que los alumnos de la escuela 887 tuvieran su viaje de egresados. Clarín los acompañó en ese día.



Ríe con ganas, disfruta de cada chapuzón en la enorme pileta con tobogán. Para Daiana Mendoza los días de angustia quedaron atrás -al menos por un rato- y en su rostro sólo hay lugar para la felicidad. Daiana es la nena de los limones que se volvió viral cuando un automovilista la fotografió en un semáforo con un simpático cartel que hizo para tratar de juntar los 700 pesos que necesitaba para el viaje de egresados a fin de noviembre a un complejo turístico que está a sólo cien kilómetros de la capital de Misiones.

La nena de tez morena y sonrisa enorme no llega a dimensionar lo que generó esa imagen tomada desde la ventanilla de un auto en una esquina de Posadas. Sabe que mucha gente llamó para ayudarlos a concretar el viaje que tanto querían hacer. No hubo hoteles ni restaurantes, tampoco shoppings ni tiendas de regalos, pero ese grupo por un rato sintió tocar el cielo con las manos.

El enorme y moderno colectivo contrasta con la pobreza del barrio El Porvenir II, en la zona sur de Posadas. El ronroneo del motor parece llamar a los que viven más lejos y dependen del ómnibus urbano para llegar. La maestra Carmen chequea en la planilla quiénes todavía no subieron al colectivo y controla que estén todos los documentos y autorizaciones.

Los chicos, en el micro que los transportó al centro recreativo donde tuvieron su viaje de egresados.  (Blas Martínez)
Los chicos, en el micro que los transportó al centro recreativo donde tuvieron su viaje de egresados.


La chica del cartel ya cargó Google Maps en su celular y marcó el punto de inicio y de llegada, el complejo turístico Baden- Baden. En el viaje, va controlando los kilómetros que restan para arribar al destino. Antes que el colectivo disminuya la velocidad para abandonar la ruta nacional 12 e ingresar al impecable predio arbolado, le avisa a su maestra que “ya estamos llegando, ¡¡¡falta sólo un minuto!!!”.

Los alumnos de 7° grado de la escuela 887 al llegar al complejo recreativo donde disfrutaron su fin de curso. (Blas Martínez)
Los alumnos de 7° grado de la escuela 887 al llegar al complejo recreativo donde disfrutaron su fin de curso.


No hay grandes bolsos, apenas algunas mochilas con un par de mudas de ropa, ojotas y una toalla. Los que pudieron, trajeron algunos pesos para comprar picolés, como se les dice en Misiones a los helados de palito. Son las 10 de la mañana y, presurosos, todos se dirigen al sector de vestuarios. Un top o remerita y un short se convierten en prendas de baño porque las mallas y bikinis están fuera de los presupuestos familiares. Y ahora sí, la pileta.

Daiana Mendoza, la chica que vendía limones, y sus compañeros de la escuela 887 pudieron disfrutar su viaje. (Blas Martínez)
Daiana Mendoza, la chica que vendía limones, y sus compañeros de la escuela 887 pudieron disfrutar su viaje.


“Nunca me imaginé que ese cartel iba a generar todo esto. De repente nos empezaron a llamar de todos lados para colaborar”, cuenta aún sorprendida Daiana. “Algunos hablaron con mi mamá y me llevaron ropa, zapatillas y la mochila que necesitaba para el viaje. Otro señor me llevó una bicicleta”, enumera.

Daiana Mendoza, la chica que vendía limones, y sus compañeros de la escuela 887 pudieron disfrutar su viaje. (Blas Martínez)
Daiana Mendoza, la chica que vendía limones, y sus compañeros de la escuela 887 pudieron disfrutar su viaje.


“Mis compañeros están felices con el viaje porque más de la mitad no podía juntar el dinero que necesitaba para los gastos”, se sincera. A pocos metros, el portero de la Escuela 887 y la maestra de cuarto grado se encargan del almuerzo: chorizos y pata muslo de pollo a la parrilla acompañada de ensalada de lechuga y tomate.

Con las gotas de agua todavía rodando por sus mejillas, Daiana asegura que el año próximo comenzará la secundaria. E insiste en que su mayor deseo es vestir en algunos años el uniforme de la Policía de Misiones.

La historia de Daiana y su cartel caló hondo entre los lectores de Clarín y muchos se contactaron para aportar el dinero necesario. La ayuda fue de tal magnitud que parte de lo recaudado se destinó para la fiesta de despedida de los flamantes egresados, el 5 de diciembre, y el resto para reponer ventiladores y focos en las aulas.

Carmen Garbacz, la maestra de séptimo grado, explicó que “en marzo inicié las gestiones para conseguir un colectivo. La idea era visitar las Cataratas del Iguazú a través del programa ’Conozco Misiones’, pero como está destinado a chicos de cuarto grado nunca nos respondieron la nota”.

Feliz. Daiana, en la pileta. (Blas Martínez)
Feliz. Daiana, en la pileta.


“Cuando les propuse a los chicos hacer este viaje, que es más corto, muchos me dijeron que no podían juntar los 700 pesos. Les propuse hacer pastelitos para reunir el dinero, pero justo ese domingo llovió y se complicó todo”. Es que en El Porvenir II el asfalto todavía no llegó.

El ómnibus lo consiguieron a través de la Legislatura provincial, pero faltaba el dinero para costear el acceso al complejo turístico y la comida.

“Después de la foto de Daiana todo fue una revolución. Hubo gente que vino a la escuela y nos entregó dinero. Algunos pagaban uno o dos pasajes, contribuían con lo que podían --recordó Carmen--. Otros prometieron ayuda pero nunca lo concretaron”.

En el almuerzo. Los chicos, compartiendo la comida y recargando energías para seguir con los juegos. (Blas Martínez)
En el almuerzo. Los chicos, compartiendo la comida y recargando energías para seguir con los juegos.


Después del almuerzo vuelven los chapuzones y a media tarde los chicos disfrutan de toda la adrenalina que implica el deslizarse por una tirolesa en medio del monte, caminar sobre cuerdas por encima de un arroyo y embarrarse un poco para que la aventura sea completa. El día llega a su fin, las fuerzas menguan y es hora de emprender el retorno.

Turismo aventura. Los chicos, haciendo uno de los circuitos de juegos de altura del parque.  (Blas Martínez)
Turismo aventura. Los chicos, haciendo uno de los circuitos de juegos de altura del parque.


La familia de Daiana sólo tiene un ingreso fijo de 5.300 pesos mensuales, producto de un salario familiar. Los demás recursos provienen de la venta de limones en los semáforos, una actividad que les puede reportar otros 300 o 400 pesos diarios. Raquel vive con sus tres hijos y su padre porque hace siete años se separó de su pareja.

En los días que no tiene clases, Daiana ayuda en la venta de limones. Esa situación hizo que su madre recibiera una dura advertencia de los trabajadores de Desarrollo Social de la Provincia. Si la nena seguía acompañándolos en esa tarea, iniciarían los trámites para quitarle la tenencia.

La Escuela 887 está enclavada en uno de los asentamientos más empobrecidos de Posadas. En su mayoría son fabricantes de ladrillos artesanales que fueron relocalizados de la costa del río Paraná para permitir el llenado del embalse de Yacyretá. Los llevaron a casi 30 kilómetros del centro de la ciudad, donde incluso es escasa la señal de telefonía celular.

Risas. Daiana y sus amigas, en un descanso. (Blas Martínez)
Risas. Daiana y sus amigas, en un descanso.


Las maestras deben lidiar con muchos problemas. Carmen reconoce que “los chicos faltan mucho porque a veces deben quedarse a cuidar a sus hermanitos menores mientras sus papás van a trabajar. Este año dos chicos abandonaron la escuela y cuando fui a hablar con los padres me dijeron que estaban trabajando”. En su mayoría son hijos de padres analfabetos o escasamente instruidos, que no comprenden aún la importancia del estudio.

No es el caso de la mamá de Daiana. La mujer está pendiente del proceso de aprendizaje de sus tres hijos y sus visitas a la escuela son habituales.

La maestra reconoció que “Daiana era la más ansiosa y comprometida con el viaje” y dijo que “también estaba muy contenta con la gente que vio la foto y le escribió cosas muy lindas en las redes sociales”.

Daiana todavía guarda el cartel que reza “Colaboración para mi viaje de 7º grado. Yo, Daiana”. Cada tanto lo mira y no puede creer que esa cartulina con un par de caritas felices alcanzó para cumplir el sueño de todo un grado.

Fuente: https://www.clarin.com/sociedad/vendia-limones-calle-historia-hizo-viral-cumplio-sueno-companeros_0_lNhDcs48.html