Taxista sacó el lingote, festejó como loco, pero Guido pidió la repetición y se le borró la sonrisa

Jueves, 28 de Mayo de 2020 00:11

El conductor de Bienvenidos a bordo tuvo que ver varias veces la repetición y todo terminó de una manera inesperada.



En el final de Bienvenidos a bordo se vivieron momentos de tensión y suspenso. Es que Adrián, un taxista de Flores, sacó el lingote y festejó el premio. Sin embargo, Guido Kaczka, mientras se seguía alegrando por el premio otorgado, observó en la repetición que cuando se cumplió el tiempo aún quedaba un pequeño pedazo del lingote sin salir.

“Dale, dale. Es tranquilo. Mirá cómo lo perfiló”, reconoció Guido Kaczka. 

“¡Hermosa palanca! Esto es un poema…”, agregó el conductor de Bienvenidos a bordo. 

“Mirá la repe. Se va al taxi con su lingote. Adrián Julio de Flores. Mirá cómo hizo todo perfecto. Porque de verdad parecía que no lo sacaba. No se puede hacer más lento eh… Pará, pará, pará”, alertó Guido.

“¿No se fue todavía? ¿Está ahí? Esperá, no te vayas. No sé si ganaste”, quiso saber Guido Kaczka.

“Uy, no. Con qué cara le explico. Adrián, escúchame. Vamos a ver la repe juntos porque no sé si lo sacaste completo. Yo porque estaba muy contento. Vamos a ver la repe juntos porque si no salió completo en el cero no hay premio”, reafirmó el conductor.

“A ver pone la repe, sino devuelve el lingote. Hizo una palanca perfecta. ¿Cómo te lo dgio? ¿Cómo te lo digo? Te pido disculpas, me exalté. Acá festejamos todos. Festejamos todos. A ver si Adrián lo sacó… Tiene que salir todo… Esa es la regla… A ver… Ay, Adrián, ¿lo ves?”, le preguntó Guido al taxista.

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El taxista se resignó y lo aceptó. 

“¿Ves Adrián que está adentro? Esperá, vamos al corte y ya volvemos. Ya estamos de vuelta”, le puso suspenso Guido.  

“Escúchame Adrián. ¿Ves mi ojo morado? No, no… No pasó nada. Adrián, en la repe se ve claramente que no está todo el lingote afuera. Pero hay una resolución particular. Te damos la oportunidad de hacerlo de nuevo. No se puede. Pero festejaste, te fuiste al taxi… Si querés, lo hacés de nuevo. Pero si decidís no hacerlo de nuevo no hay premio. Esa es la regla. Esto sería la excepción”, le explicó Kaczka.

“A mí me gustan las cosas justas”, aclaró el taxista.

Tras un nuevo corte, Adrián hizo el intento. Una vez más. Y también cuando se le terminaba el tiempo pudo sacarlo, esta vez

“¡No se puede creer! Ahora sí al taxi. No se puede medir la vida en justa o injusta. Pero esta vez... Me iba a ir a domir para la cola, pero ¡qué alegría!”, cerró Guido, eufórico. /eltrece