La ciudad más fría del mundo: así se vive en Yakutsk, donde en invierno llega a hacer -40ºC

Viernes, 22 de Enero de 2021 12:26

Está a 400 kilómetros del Círculo Polar Ártico y entre múltiples estrategias para sobrevivir, los habitantes deben evitar los lentes con marco metálico pues al congelarse lastiman la piel.



La capital de Sajá-Yakutia, en Rusia, ha sido reconocida como la ciudad más fría del mundo. Su temperatura histórica más baja fue de -64ºC, pero rara vez desciende más allá de los -49º. Yakutsk es la principal urbe de la región que ocupa unos 3 millones de km²: el 20 por ciento del territorio ruso (como referencia secundaria, vale aclarar que la superficie Argentina -sin el territorio Antártico- es de 2,7 millones de km².

El frío no es lo único extremo en la localidad: ubicada a 400 kilómetros del Círculo Polar Ártico se destaca por tener días larguísimos en verano: puede tener hasta 20 horas de sol y las máximas medias están en torno a los 25ºC -aunque pueden superar los 30 y una vez el termómetro llegó a 38ºC-.

Esto le ha concedido a la ciudad otro título: es la de mayor amplitud térmica en el mundo. Las otras dos ciudades que presentan temperaturas similares son Oymyakon (entró al Guinness en 1933 cuando el termómetro marcó -67) y Verkhoyansk. Una curiosidad es que esta amplitud térmica afecta al asfalto generando ondulaciones en las rutas.

Los especialistas en cambio climático tienen un ojo puesto en la región ya que todo su subsuelo es permafrost (se conoce así a los suelos congelados que retienen gases de efecto invernadero como carbono y metano). Estas condiciones permitieron la conservación en perfecto estado de animales milenarios que fueron hallados en el hielo y hoy se exhiben en el Museo del Mamut Mundial (que este año cumple 30 años) y alberga restos paleontológicos que son considerados Patrimonio de la Humanidad.

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Tras la caída de la Unión Soviética en 1991, fue ratificada como república y es una de las 22 que integran la Federación Rusa. Está situada a 8.470 kilómetros de Moscú y sólo el doble de la Ciudad de Buenos Aires. La capital fue fundada en 1632 y su población ronda los 300 mil habitantes.

Las construcciones tienden a ser bajas y abundan las dobles ventanas, diseñadas para un mayor aprovechamiento de la energía y conservación del calor (clave en inviernos tan prolongados y con temperaturas extremas). Sin embargo, hay un detalle que llama la atención: todo está construido en altura. Los edificios no pueden tocar el suelo porque al ser permafrost podría colapsar por el calor.

Al igual que en otras ciudades rusas, el agua caliente se distribuye por cañerías que conectan las usinas térmicas con los edificios. Estas tampoco pueden entrar en contacto con el suelo y los enormes ductos forman parte del paisaje.

Lejos de lo que muchos pueden pensar, la vida cotidiana mantiene su ritmo a lo largo de las cuatro estaciones. Eso sí, los habitantes tienen estrategias para seguir adelante con sus actividades durante los meses de frío extremo.

Cuando el termómetro cruza la barrera de los -45ºC, se suspenden las clases en la escuela primaria, y si baja más allá de los -55ºC, hay un cese temporal de actividades.

Los ambiente están hipercalefaccionados y en todos los armarios hay ropa térmica especialmente diseñada para servir de barrera contra el frío. Durante el invierno los lagos y los ríos se convierten en tierra firme: incluso se puede conducir sobre ellos.

El invierno no impide a los yakutios disfrutar de la naturaleza. Al contrario: organizan salidas al aire libre, incluyendo picnics en los que no puede faltar la stroganina (pescado congelado crudo). Para pescar, realizan un agujero en la superficie de lagos o ríos. Una vez que sacan al pescado del agua dejan que se congele al aire libre (-40ºC) y se lo filetea para saborearlo. Literalmente, alimento fresco que suele sazonarse con pimienta y sal.

Otra curiosidad gastronómica es que comen carne de caballo y quesos hechos a base de leche de yegua.

Aparte de sus paisajes y sus costumbres, Yakutia tiene el atractivo de ser la principal zona de extracción de diamantes en Rusia. Allí se consigue el 20% de la producción mundial de este cristal. Y, por supuesto, la ciudad cuenta con un museo, Tesoros de Saja, donde se pueden apreciar las diversas piedras, con sus variados cortes y colores, además de tallas de marfil y ejemplares enteros de colmillo de mamut.

Los shoppings venden ropa térmica apta para temperaturas de -20 y -30ºC como si se tratara de indumentaria urbana. También son comunes los negocios que venden diseños de piel (necesarios para la supervivencia ante las bajas temperaturas). Un accesorio típico del lugar son las botas de caña alta hechas en piel de reno. Pasamontañas y gorro son otros imprescindibles para lugareños y audaces turistas.

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Botas de reno. Foto: Olga Mironovich en Facebook

Un accesorio que se recomienda evitar son los lentes con marco metálico ya que el material al congelarse se adhiere a la piel y puede provocar graves heridas. Y, en la misma línea, es fundamental no tocar nada directamente con las manos ya que el frío hará que esta pegada al elemento en cuestión.

Para evitar que la gasolina se congele, los yakutios dejan encendidos sus autos -equipados con doble cristal- las 24 horas del día. /Gente

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