El héroe tucumano que combatió en las Malvinas y fue salvado por ingleses

Viernes 01 de Abril de 2022, 23:28

Jorge Juárez, Conscripto Clase 63, destinado a la Infantería de Marina en Berisso, La Plata. Fue herido en combate. La historia de este monterizo, Héroe de Malvinas.



“Querida familia: espero que con estas pocas palabras estén tranquilos y se sientan seguros como lo estoy yo que voy a volver perdonen lo poco y lo improlijo que le estoy escribiendo pero es la situación que no me deja escribirle más tengo fe que se va a terminar pronto esto. Chau Jorge saludos a todos”, Firmado: Jorge Enrique Juarez, Soldado Conscripto Clase 63 Infantería de Marina. Carta enviada desde la Islas Malvinas con destino Monteros el 28/05/1982.

La carta la atesora como un trofeo de vida (junto a otras más),  al igual que sus medallas, (son cincos en total, una otorgada en 1984). En la letra se percibe incertidumbre, no es la misma letra y el mismo tenor en las otras que guardó. Sabía que volvería a leerla y abrazarse con su familia, pero Jorge no sabía en pleno combate que le iba a deparar el futuro  dos minutos más tarde. “Hasta el día de hoy me siento en la mesa en posición de alerta, atento, así (explica detalladamente con la silla un poco más alejada de la mesa de su hogar), para ver si tenemos que salir”. “Es un tic que llevó desde los 18 años, desde la misma Guerra”

El Héroe de Malvinas, Jorge Juarez, uno de los tucumanos que combatió en la Isla, rememoró las vivencias de su paso por aquella guerra que marcó un antes y un después en la vida de miles de soldados argentinos.

“Me tocó el Servicio Militar Obligatorio en la Infantería de Marina de Berisso (La Plata), tuvimos dos meses de entrenamientos muy duro, nadie estaba enterado ni por asomo de que íbamos a ir a la guerra, en un abrir y cerrar de ojos, ya estuvimos en Puerto Argentino y luego a Isla Borbón con mis compañeros del BIM 3”, recuerda Jorge, desde su hogar del B° 34 Viviendas.

“Teníamos inferioridades tecnológicas y de entrenamientos, pero luchábamos igual”. “Nos atacaban de día aviones, de noche desde un barco, en esas oscuras jornadas, nosotros en cada lugar que caía una bomba corríamos hacía esa zona para atrincherarnos”, relata y las lágrimas le corren por las mejillas. Una de esas bombas, cayó muy cerca de Juárez, le produjo una herida grande en una de sus piernas, y de forma tajante dijolos ingleses me salvaron la pierna y la vida, si no, me moría ahí desangrado”.

¿Los ingleses lo salvaron?, «¡Si, ellos me ayudaron, moría ahí mismo! ellos me curaron y realizaron los primeros auxilios, después estuve cuatro meses más internado en el Hospital Naval de Bahía Blanca y luego en La Plata».

A medida que avanza la charla, este Héroe de Malvinas monterizo, saca recortes de diarios de la época: “Acá estoy yo, estas fotos las recuperamos después, todo dejamos en la Isla, cuando las tropas inglesas nos capturaron”.

Documentos historicos. Las cartas que enviaba a sus familiares.

“A veces el miedo no te mata, lo que te mata es la incertidumbre de no saber que pasará a los dos minutos, si se terminará o no”. “Nosotros seguíamos luchando y en otros sectores ya se habían rendido, no sabíamos nada”, y agrega, “ahí fuimos capturado y llevados a un campo de concentración”.

El campo de concentración era sector de tierras con alambres de púas, ¿los baños? “Los baños eran tachos estaban tirados por todos lados, y para comer, nos hacían ir a buscar en las campañas abandonadas, si había ahí comíamos, si no, no”, explica con crudeza. Fueron más de 15 días en San Carlos como prisioneros, y cuenta que, para ellos, los 593 prisioneros, la guerra concluyó un 15 de julio de 1982.

La tapa de Clarín del 14 de Julio. Juarez fue uno de los 593 prisioneros que regresaba a Puerto Madrýn.

Cuando se acerca esta fecha, este Infante de Marina monterizo, del BIM 3, tiene sentimientos de nostalgias y también de culpas. “Culpa por haber vuelto” exclama. “Para mi la guerra tiene más valor para el que quedó ahí luchando como un verdadero héroe, para nosotros acá es una pesadilla”.

La pos guerra, una lucha diaria

Cuando comenzó a reincorporarse en la vida cotidiana, y luego de las condecoraciones por el Senado de la Nación en el año 1984, comenzó a trabajar en ENTEL, la empresa nacional de telecomunicaciones, hasta que la firma TELECOM compró todas sus acciones, al hacerse cargo la nueva empresa. Lo derivan a Tucumán, su provincia de origen y cuando los accionista se enteran que combatió en Malvinas, lo echan sin razón aparente. “Pensaban que estábamos locos”.

Fueron años duros, en el que muchos de sus compañeros se suicidaron por no poder reinsertarse en la vida.  «Comencé a trabajar por cuenta propia, y hace pocos años me jubile gracias a una Ley del Congreso de la Nación».

Guerra de Malvinas “1982” – Pandemia “2020”

En el final de la larga tarde del miércoles deja una reflexión con respecto a la pandemia y las similitudes con la guerra en el Atlántico Sur. “Por ahí veo como a las personas le cuesta estar en casa, pero aquí hay televisión, hay internet, hay baños y podés cocinar, si es un momento de incertidumbre, como la pasamos nosotros, pero acá con todas las comodidades”.

Para cerrar dice: “nuestras incertidumbres era que iba a pasar a los cinco minutos, no eran horas, eran minutos, no sabíamos nada, pero en el fondo, sabía que iba a volver a abrazar a mis familiares”. /Monterizos

Juarez en plena tarea en la Islas Malvinas