Empleada judicial estafó a más de 20 compañeros de trabajo: "es una mitómana con algún otro trastorno"

Miércoles, 28 de Abril de 2021 16:31

Con engaños, le pedía copias de sus DNI y pidió prestamos a nombre de sus amigos. Lo curioso es que ha ido devolviéndolos y sacando préstamos nuevos



Norali Hornz es la protagonista principal de una de las causas judiciales más curiosas de Mendoza. La mujer, de 34 años y empleada judicial, estafó a la mayoría de sus compañeros de trabajo, sacando préstamos bajo sus nombres. Devolvió muchos y siguió generando otros nuevos. Todavía no está claro el motivo de esta secuencia de delitos, que comenzó hace unos 4 años.

Norali Gisel Hornz ingresó a la Justicia como auxiliar en 2010, cuando se comenzó a aplicar la reforma del Código Procesal Penal en la Tercera Circunscripción Judicial y se abrieron las Unidades Fiscales. Participó del primer concurso para cubrir una importante cantidad de vacantes y, con una calificación de 87,515, consiguió ingresar holgadamente. Incluso su calificación fue la 15ª mejor, entre muchas.

Su esposo es dentista y tiene consultorio en la ciudad de San Martín. Integran una familia conocida en la ciudad.

Cuando ingresó, Norali Hornz comenzó a trabajar en la Unidad Fiscal Departamental de Rivadavia. Actualmente se desempeñaba en la Unidad Fiscal Correccional, en San Martín. En ambas dependencias hay víctimas de Norali, aunque son más las que hay en Rivadavia. Todavía las denuncias se están sumando y ya han superado las 20.

"No sabemos cuándo empezó a hacer esto, pero fue hace mucho tiempo, unos 3 o cuatro años atrás", cuenta una víctima y compañera de Norali Hornz. "Tampoco entendemos la movida que hacía con el dinero, creemos que una mitómana con algún otro trastorno mental", afirma.

La mujer usaba una estrategia simple. Con la excusa de tener que hacer encuestas "para una tesis, un curso o un post grado, porque no decía siempre lo mismo", Hornz pedía a sus compañeros, supuestos encuestados, que le pasaran copia de las dos caras de sus DNI, para certificar la identidad del encuestado.

Después la mujer falsificaba los bonos de sueldo y tramitaba y cobraba los préstamos obtenidos. "Sacó hasta 4 préstamos a nombre de una misma persona. Sacaba uno, lo iba pagando y sacaba otro después".

Una víctima cuenta que "en mi caso sacó un préstamo de $80.000, que está al día ya que pagó 2 cuotas, de un total de 6". Pero hay préstamos mucho más abultados, de hasta $800.000, todos sacados en casas financieras conocidas.

Las primeras denuncias comenzaron a presentarse en la Unidad Fiscal de Rivadavia pero, como allí mismo trabajan muchas víctimas y trabajó la acusada, el expediente debió ser derivado a otro fiscal instructor y finalmente se decidió que sea tramitado por el jefe de fiscales de la zona, Oscar Sívori, que esperaba el arribo de la causa para poder estudiarla y pedir medidas.

"Es raro. No sabemos qué hacía con el dinero. Es raro también que pague las cuotas. Es posible que haya hecho ´trabajar´ el dinero. Que haya usado la plata para dar prestamos usureros. Que lo haya hecho un par de veces y que después debió seguir con el engaño para cancelar los primeros créditos y quedó encerrada en ese engaño. Puede ser también que tenga una patología psiquiátrica que la impulsa a este tipo de engaños. No sabemos nada, aún", dicen, desde adentro de la investigación.

Incluso dicen que "a los que la hemos llamado, nos da respuestas distintas: Que tiene cáncer y que tenía que costear el tratamiento. Que su madre estaba enferma. Que le habían robado todo... nunca cuenta lo mismo".

Es un hecho que hay delito y que son varios. Además del engaño a sus compañeros y hacia las financieras, también hay falsificación de documentación. Además se debe determinar si operaba sola o si tenía complicidad con una o más personas. Mientras la causa viaja hacia el despacho del fiscal Sívori, se han ordenado algunos procedimientos, en busca de documentación que pruebe cada maniobra y se espera que en estas horas se resuelva la situación procesal de la acusada que, por ahora, permanecía libre./Diario Uno