La Estación Experimental advierte: la quema de caña produce daños irreversibles en los suelos

Martes 26 de Agosto de 2025, 05:48

INVESTIGACION. El estudio difundido por la EEAOC demuestra que los cañeros que incendian sus campos están atentando contra el futuro de su propia actividad.



Un estudio de más de una década realizado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) encendió luces de alerta sobre los efectos irreversibles que provoca la quema de residuos de la cosecha de caña de azúcar en la salud de los suelos tucumanos. 

Los resultados, presentados por la biotecnóloga Lucrecia Ludueña, revelan que esta práctica reduce drásticamente la fertilidad natural, acelera la pérdida de materia orgánica y obliga a depender de insumos externos para sostener los niveles de producción.

El trabajo se desarrolló en parcelas experimentales de Simoca, donde durante más de diez años se compararon dos métodos: conservar el residuo agrícola de la cosecha (RAC) como cobertura en la superficie o eliminarlo mediante quema. 

Bajo la dirección de la doctora Laura Tórtora y con la coordinación del ingeniero Javier Tonatto, un equipo interdisciplinario —integrado por el ingeniero Juan Fernández de Ullivarri y los licenciados Leandro Hidalgo y María Núñez— evaluó parámetros biológicos como la actividad de microorganismos benéficos y enzimas esenciales para la salud del suelo.

Los resultados fueron concluyentes: en los lotes sometidos a quema, la población de bacterias fijadoras de nitrógeno y Pseudomonas cayó de manera sostenida, al igual que la actividad de enzimas como beta-glucosidasa, nitrato reductasa y fosfatasa, claves para el reciclaje de nutrientes. 

Según Ludueña, “cuando se destruye este ecosistema invisible, el suelo pierde estabilidad y se vuelve menos fértil con el paso de los años”.

En cambio, en las parcelas donde se dejó el RAC como cobertura se observó un efecto positivo: se generó una especie de mulch natural que retuvo la humedad, redujo la erosión y alimentó a la biota del suelo, mejorando tanto la estructura como la resiliencia del sistema productivo.

El informe advierte que los efectos nocivos de la quema no se limitan a una sola campaña, sino que se acumulan en el tiempo.
El resultado: suelos con menor capacidad de retención de agua, degradación estructural y creciente necesidad de fertilizantes químicos para sostener los rendimientos. En contraste, los cañaverales que conservan el residuo muestran mayor productividad a largo plazo y mejor desempeño frente a condiciones climáticas adversas.

El equipo de la EEAOC concluye que la eliminación progresiva de la quema y la adopción de la cosecha en verde son pasos indispensables para garantizar la sustentabilidad del cultivo de caña en Tucumán y la región. “La cobertura vegetal conserva la biodiversidad microbiana, protege los suelos y asegura beneficios tanto ambientales como productivos”, remarcó Ludueña.

El estudio se convierte así en un llamado de atención para productores y autoridades: mantener la práctica de la quema implica hipotecar la fertilidad de los suelos y el futuro de la industria azucarera, mientras que conservar el residuo agrícola abre la puerta a un modelo más sustentable y rentable.