Miércoles 27 de Agosto de 2025, 07:50
En 2025, el verdadero lujo ya no es un bolso exclusivo, un auto deportivo o un reloj de alta gama. El nuevo símbolo de estatus entre las élites es mucho más humano: tener muchos hijos y, al mismo tiempo, mantener el estilo de vida previo a la maternidad o paternidad.
Así lo plantea Eliabeth Paton en una columna en Financial Times, que está enfocada en esta nueva tendencia que se viene desarrollando en Estados Unidos.
La riqueza detrás de las familias grandes
Hoy, en la mayoría de los hogares urbanos, tener un solo hijo implica un gran esfuerzo económico. Guarderías costosas, falta de redes de apoyo y maternidades cada vez más tardías hacen que tres hijos o más sean un privilegio reservado a los más ricos.
Un estudio de Forbes reveló que al menos 22 multimillonarios estadounidenses tienen siete o más hijos, entre ellos Elon Musk, que ya suma 14 descendientes conocidos y se ha convertido en el abanderado del pronatalismo millonario.
La moda de las "trad wives" y las familias perfectas
En redes sociales, la tendencia de las "trad wives" —mujeres que reivindican la vida familiar tradicional, la crianza en casa y la devoción al marido— ha ganado millones de seguidores. La influencer Hannah Neeleman, de Ballerina Farm, es uno de los mayores ejemplos: vive en una granja, tiene ocho hijos y 10 millones de seguidores en Instagram.
En el mundo celebrity, Alec e Hilaria Baldwin protagonizan su propio reality con sus siete hijos, mientras que las familias numerosas en lugares exclusivos como el Upper East Side de Nueva York se convierten en un claro marcador de riqueza y poder.
El lujo de criar sin renunciar al estilo de vida
Más que tener hijos, lo que fascina al público es cómo los ricos logran mantener su vida social y su apariencia física pese a la maternidad o paternidad.
Kim Kardashian tiene un equipo de 10 niñeras 24/7 para sus cuatro hijos.
Los Baldwins cuentan con niñeras internas en su mansión de East Hampton.
En EE.UU., un puesto de este tipo puede superar US$ 200.000 anuales.
Las marcas de lujo también se suman a esta narrativa: carriolas y mochilas de US$ 800, colecciones "mini-me" de diseñador y campañas que muestran la paternidad como un performance cultural aspiracional.
En su ampliamente leído (aunque controvertido) libro Primates of Park Avenue, Wednesday Martin observa con claridad que "las familias numerosas estaban por todas partes" en el Upper East Side de Manhattan, un barrio con algunos de los bienes raíces, colegios, niñeras y aficiones más caros de Estados Unidos.
"Cuatro es el nuevo tres —antes era motivo de sorpresa, pero ahora no es nada inusual—", escribe, según recuerda Paton en su artículo del FT. "Cinco ya no es una locura ni una cuestión religiosa: simplemente significa que eres rico. Y seis es, al parecer, el nuevo townhouse... un Gulfstream".
Una señal de confianza en el futuro
En tiempos de incertidumbre y bajas tasas de natalidad —1,44 hijos por mujer en Reino Unido y apenas 0,75 en Corea del Sur—, tener una familia grande se interpreta como un mensaje de seguridad y poder.
Sin embargo, también existe un debate: ¿este culto a la maternidad múltiple reduce a las mujeres a "máquinas de parir" y demoniza a quienes deciden tener menos o ningún hijo?
Entre aspiración y entretenimiento
Seguir en redes a estas familias numerosas no siempre significa desear imitarlas. Para muchos, se trata más bien de un escapismo digital, una especie de ficción aspiracional que entretiene, pero que pocos querrían vivir realmente en el día a día. /El Economista