Minuto a minuto: cómo fue el último día de Michael Jackson

Sábado 29 de Noviembre de 2025, 23:06





24 y 25 de junio de 2009

En las últimas cuarenta horas de su vida, Michael Jackson vivió una secuencia tan intensa, caótica y simbólica que hoy parece escrita para el cine. Todo ocurrió en Los Ángeles, entre el Staples Center —donde ensayaba su regreso con This Is It— y su mansión alquilada en Holmby Hills, la misma donde el 25 de junio de 2009, a las 14:26, sería declarado muerto.

Lo que sigue es la reconstrucción narrativa de esas horas finales, con los datos confirmados posteriormente por la investigación judicial del caso.

24 de junio, 18:30 — El último gran ensayo

Era miércoles y faltaban solo tres semanas para el inicio de This Is It. Michael Jackson llegó al Staples Center sonriente, vestido con una chaqueta negra y lentes oscuros. Kenny Ortega, director de la gira, lo recibió como siempre. Nadie sabía que sería la última vez que Jackson pisaría un escenario.

Durante más de cuatro horas, Jackson ofreció el mejor ensayo de los últimos meses:
interpretó “They Don’t Care About Us”, practicó las coreografías de “Smooth Criminal” y cerró con “Billie Jean”. Los bailarines dijeron luego que estaba “eléctrico”, con movimientos precisos, una voz firme y una energía casi juvenil. Esa noche volvió a brillar como en sus tiempos más gloriosos.

A las 00:30 del 25 de junio, Michael dejó el estadio y regresó a su mansión.

25 de junio, 01:00 — El insomnio que lo perseguía

Michael subió la escalera hacia su habitación de la segunda planta. Estaba exhausto pero no podía dormir, un problema crónico que arrastraba desde hacía años. Los informes judiciales indican que llevaba más de 60 noches durmiendo con ayuda de sedantes.

Esa madrugada, según el testimonio de Conrad Murray —su médico personal—, Jackson le pidió que lo ayudara una vez más. Murray comenzó administrándole benzodiacepinas, pero no surtieron efecto. Jackson se levantaba, caminaba, respiraba agitado. Decía que necesitaba dormir para rendir en los ensayos.

07:30 — La dosis que lo cambia todo

Tras varias horas sin conseguir que Michael conciliara el sueño, Murray finalmente accedió a darle propofol, un anestésico hospitalario que Jackson venía solicitando desde semanas atrás. Murray declaró luego que le administró 25 mg, una dosis menor a la médica estándar, pero aun así peligrosa sin equipamiento clínico.

Jackson por fin se quedó dormido.

En la habitación no había monitor cardíaco, ni equipo de reanimación completo, ni personal adicional. Era una escena tan delicada como clandestina.

10:40 — El silencio comienza a ser sospechoso

Murray notó que Michael estaba demasiado quieto. Intentó despertarlo, pero no respondió. Su respiración era imperceptible. De acuerdo con la investigación de la fiscalía, el cantante llevaba varios minutos sin un pulso detectable.

Murray entró en pánico. Intentó reanimarlo sobre la cama, luego en el piso. No llamó al 911 de inmediato: primero telefoneó al asistente personal de Jackson, una decisión que la justicia consideró negligente.

11:18 — La mansión entra en caos

Un guardia de seguridad subió corriendo cuando escuchó los gritos del médico. Vio a Michael en el piso, pálido e inmóvil. Murray pedía ayuda desesperado.

12:21 — Llega la ambulancia

Los paramédicos del 911 entraron a la mansión y comprobaron lo que temían:
Jackson estaba en paro cardíaco, sin respiración, sin respuesta a estímulos. Intentaron reanimarlo durante más de 40 minutos dentro de la casa.

Finalmente decidieron trasladarlo al UCLA Medical Center, a unos 6 km.

13:14 — “Estamos haciendo todo lo posible”

En el hospital, los médicos continuaron reanimándolo con equipos completos. No hubo cambio. Los latidos no regresaban. Los mejores especialistas de urgencias del UCLA trabajaron hasta quedarse sin opciones.

14:26 — Se detiene el corazón más famoso del planeta

A esa hora, el médico jefe de emergencias pronunció las palabras que quedaron grabadas para siempre en la historia de la música:

“Time of death, 2:26 p.m.” (“Hora de muerte: 14:26”.)



CNN interrumpió su programación minutos después. TMZ había sido el primero en reportarlo. Google colapsó por la cantidad de búsquedas simultáneas. Twitter alcanzó un pico histórico de mensajes. En el hospital, cientos de personas comenzaron a reunirse sin saber aún qué pasaba.

La noticia recorrió el planeta en segundos. El 25 de junio de 2009, la cultura pop perdió a su ícono más influyente.

El epílogo: una tragedia tejida con presión, miedo y soledad

Michael Jackson murió a los 50 años, cuando intentaba preparar la gira más ambiciosa de su carrera. Había pasado horas bailando como en los viejos tiempos, horas sin dormir, horas rogando descanso, horas que terminaron bajo la administración de un fármaco que jamás debió dársele en una habitación privada.

Su último día fue una combinación fatal de genialidad, agotamiento y errores médicos.

Un thriller sin música, una tragedia sin público.

Y al final, un silencio que paralizó la industria para siempre.