Domingo 30 de Noviembre de 2025, 07:42
Inter Miami vivió este sábado una noche que quedará grabada para siempre en la memoria de sus hinchas. El equipo de Florida se consagró campeón de la Conferencia Este de la MLS por primera vez desde su fundación, un logro que no solo corona una temporada de crecimiento sostenido, sino que también coloca a Lionel Messi, a los 38 años, a un paso del único título que todavía no levantó en Estados Unidos: el campeonato absoluto de la liga.
El estadio DRV PNK fue una fiesta incluso antes del comienzo, pero estalló definitivamente cuando el equipo de Gerardo Martino selló una victoria que combinó contundencia, madurez y carácter competitivo. Tadeo Allende, la figura inesperada pero cada vez más determinante del ciclo, firmó una actuación inolvidable con tres goles decisivos. El mendocino aprovechó cada espacio generado por Messi y por un equipo que mostró circulación, precisión y una confianza absoluta en su plan de juego.
Messi, por su parte, volvió a mostrar por qué su presencia transforma realidades. No necesitó convertir para ser el centro de todo: manejó los ritmos del partido, encontró líneas de pase que solo él ve, asistió, generó rupturas y contagió a sus compañeros de una energía que parecía multiplicarse en cada intervención. Al final, su festejo abrazado a Allende, sonriente y liviano, retrató ese espíritu juvenil que mantiene intacto pese al paso del tiempo.
La coronación en la Conferencia Este tiene un valor simbólico enorme. Inter Miami nació para competir entre los grandes, pero le costó construir una identidad clara en sus primeros años. Con la llegada de Messi, la reestructuración del plantel y la mano de Martino, el club encontró por fin una forma, un estilo y un propósito. Esta temporada, marcada por momentos de irregularidad, terminó con el equipo encendido y con un funcionamiento que combina jerarquía individual y cohesión colectiva.
El título abre ahora las puertas a la final absoluta de la MLS, que se disputará el próximo sábado nuevamente en Miami, un privilegio obtenido por la campaña del equipo. La ciudad ya vive una efervescencia especial: hoteles completos, entradas agotadas en minutos y un clima de expectativa que recuerda los grandes hitos de la carrera de Messi. El rival llegará con ambición, pero también sabiendo que enfrentará a un equipo que se hizo fuerte en su casa y que cuenta con un capitán que convierte cada partido decisivo en un capítulo más de su leyenda.
Inter Miami se jugará la oportunidad de conquistar su primer título de liga, un objetivo que parecía lejano hace apenas un año y que hoy está al alcance de un grupo que encontró equilibrio, gol y una conducción futbolística que solo Messi puede ofrecer. Para el astro argentino, es la chance de sumar una estrella que complete su desembarco triunfal en Estados Unidos. Para el club, la posibilidad de consolidarse como un proyecto serio y ganador.
La semana será corta, intensa y cargada de expectativas. Pero para Messi, que festejó esta corona de conferencia como un chico en la playa, es también un recordatorio de que su hambre de gloria sigue intacto. Y que está, otra vez, a un solo partido de agrandar su leyenda.