Jueves 08 de Enero de 2026, 10:46
Los préstamos personales casi no crecieron y las familias recurrieron a las tarjetas para sostener el consumo.Casi ocho de cada diez argentinos consideran que su salario perdió poder de compra frente a una inflación que volvió a acelerarse en los últimos meses. El dato resume el diagnóstico económico con el que cierra 2025 y explica un escenario de consumo más ajustado, menor acceso al crédito y creciente incertidumbre.
La restricción se reflejó con claridad en los préstamos personales, que en diciembre registraron un aumento nominal de apenas 1,3%. Según explicó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, se trató de “un trimestre de franco retroceso” en un segmento que había liderado la recuperación del crédito en pesos durante el primer semestre. El aumento de la mora, agregó, habría desalentado a las entidades financieras a seguir prestando, convirtiendo la recuperación de clientes en situación irregular en uno de los principales desafíos para 2026.
Ante la falta de préstamos accesibles, los consumidores recurrieron con mayor intensidad a las tarjetas de crédito. Esta operatoria creció un 4,8% mensual en términos nominales y acumuló un alza interanual del 52,8%. Barbero atribuyó esta mejora a la reaparición de las cuotas sin interés y a las promociones comerciales, orientadas a captar a clientes que aún conservan margen disponible en sus líneas de crédito.
El mayor uso del financiamiento confirma que los ingresos no alcanzan. De acuerdo con el último Monitor de Opinión Pública elaborado por Zentrix Consultora, el 77,6% de los encuestados afirma que su salario perdió frente a la inflación. Ese deterioro impacta directamente en la autopercepción social: el 64% de la población se identifica hoy como clase media baja o baja.
En paralelo, la percepción sobre la situación económica del país se volvió más negativa. El 55,3% califica el panorama nacional como malo, un porcentaje superior al de quienes evalúan negativamente su situación personal, lo que refuerza la idea de un contexto macroeconómico más crítico que la experiencia individual.
El informe también advierte un deterioro institucional. En diciembre aumentó la desconfianza en las cifras oficiales del Indec, en medio de la polémica por el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). El 59,7% de los consultados aseguró no sentirse representado por el dato de inflación que publica el organismo.
Con salarios rezagados y precios percibidos como desalineados, el cierre del año encuentra a una porción creciente de la población ajustando consumos y postergando gastos para llegar a fin de mes. Esa presión se extiende al verano: el 39,3% de los encuestados afirma no contar con recursos para viajar, mientras que quienes aún pueden hacerlo optan mayoritariamente por escapadas cortas o turismo de cercanía, como estrategia de ajuste forzada por la situación económica.