Viernes 09 de Enero de 2026, 01:41

Tienen 10 y 12 años y, desde un hogar de protección en Salta, le escribieron de puño y letra al juez.
Detrás de los expedientes judiciales hay historias que laten y esperan. En Salta, dos hermanas de 10 y 12 años decidieron no seguir aguardando en silencio y, desde el hogar estatal de protección donde residen, enviaron cartas manuscritas al juez a cargo de su causa. El mensaje es tan simple como desgarrador: necesitan una familia, y la necesitan pronto.Con la inocencia propia de su edad y la madurez que impone la vida institucionalizada, la menor abrió su corazón al magistrado:
“Hola, juez. Quiero una familia que sea buena y que me quiera; quiero todo lo mejor para mi hermana y para mí”, escribió al inicio de la misiva.En un intento por mostrarse tal cual es, la niña contó con orgullo que tiene “10 excelente” en Matemática y buenas calificaciones en el resto de las materias. También compartió un paso clave en su proceso de sanación: “Hoy tuve el primer día de psicóloga y hablé sobre mi historia”.
El cierre de la carta resume la urgencia de una infancia que se escurre entre paredes ajenas. Sin rodeos, rogó:
“Por favor, consiga rápido una familia”. Se despidió con un simple “chau” y el dibujo de una carita feliz, símbolo de una esperanza que se resiste a apagarse.
Su hermana mayor, de 12 años, también puso en palabras su deseo más profundo: ser adoptadas “para ya no estar en el hogar”. En sus líneas dejó en claro que la forma de la familia es secundaria frente al amor: “Le quería decir si me puede conseguir una familia con madre y padre y, si no, me gustaría conocer otras familias para que ya no esté en el hogar”. La única condición innegociable es el cuidado y la unión entre ellas: pidió “una familia que sea buena conmigo y con mi hermana”.
Las cartas ya forman parte del expediente y volvieron a poner en primer plano una realidad silenciosa: la de niños y niñas que esperan, con urgencia, el derecho a crecer en familia.
Un llamado a todo el paísActualmente, las niñas se encuentran en situación de “convocatoria pública de adopción”. Esto significa que los tiempos formales de búsqueda en el registro de postulantes de Salta se agotaron sin éxito. Ahora, la convocatoria se abre al corazón de cualquier persona o pareja del país que se sienta capaz de ahijarlas y restituirles el derecho a vivir en familia.
Ellas son parte de una estadística que busca revertirse. El año pasado, 50 niños y adolescentes en Salta lograron encontrar un hogar, según datos de la Justicia provincial. Sin embargo, historias como las de estas hermanas se repiten: aún hay 32 chicos esperando, con convocatorias activas (disponibles en www.justiciasalta.gov.ar).
La declaración de adoptabilidad llega cuando se agotan todas las posibilidades de revinculación con la familia biológica. Es allí donde la sociedad puede intervenir para cambiar una vida. Quienes deseen conocer más o sientan que pueden ser la respuesta a esa carta pueden ingresar a la web oficial del Poder Judicial o comunicarse con la Secretaría Tutelar al 4258026 (de lunes a viernes por la mañana).
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