Viernes 09 de Enero de 2026, 11:43
En un movimiento que el chavismo presentó como un “gesto unilateral de paz”, el régimen de Nicolás Maduro inició la liberación de presos por razones políticas, incluidos algunos extranjeros, mientras en la Argentina el gobierno de Javier Milei sigue con atención la situación de los tres ciudadanos argentinos que permanecen detenidos en cárceles venezolanas. El anuncio fue realizado por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y uno de los principales operadores políticos del oficialismo, quien evitó precisar cifras y nombres, pero aseguró que se trata de una decisión no acordada con otras partes.Horas después de ese anuncio, comenzaron a registrarse excarcelaciones puntuales. Organismos de derechos humanos y familiares confirmaron la liberación de un grupo reducido de detenidos, muy por debajo de los más de 800 presos políticos que denuncian las ONG. Entre los primeros casos verificados figuran dirigentes opositores venezolanos y ciudadanos europeos, mientras crece la expectativa por la situación de los extranjeros que aún permanecen bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), especialmente en el temido Helicoide, el centro de detención en Caracas que acumula denuncias por torturas y condiciones inhumanas de cautiverio.
Entre los liberados se encuentran el ex candidato presidencial Enrique Márquez y el dirigente opositor Biagio Pilieri, ambos detenidos desde hace más de un año, además del activista Larry Osorio Chía, cuya excarcelación fue confirmada durante la madrugada por referentes de derechos humanos. También se produjo la liberación de cinco ciudadanos españoles, que ya abandonaron Venezuela rumbo a Europa, y se aguardaba la deportación del empresario italiano Luigi Gasperin, mientras en Roma y Madrid seguían de cerca las gestiones diplomáticas.
La liberación de estos detenidos se da en un contexto de fuerte presión internacional sobre el régimen chavista, agravada por el escenario judicial que enfrenta Maduro en Estados Unidos y por las negociaciones paralelas que involucran a actores internacionales como España, Brasil y Qatar. Rodríguez agradeció públicamente la mediación del ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero y del mandatario brasileño Lula da Silva, al tiempo que buscó despegar la decisión de cualquier exigencia directa de Washington.
En la Argentina, la atención está centrada en la suerte de Nahuel Gallo, gendarme detenido desde diciembre de 2024, del abogado Germán Giuliani y de Yacoov Harari. Los tres permanecen encarcelados en un contexto de opacidad total, sin información oficial sobre su situación procesal ni plazos de liberación. Fuentes diplomáticas admiten que, por ahora, no hay confirmaciones de que los argentinos estén incluidos en esta primera tanda de excarcelaciones, aunque las autoridades nacionales mantienen contactos permanentes para exigir su liberación.
Según el último informe de Foro Penal, en Venezuela hay al menos 806 presos políticos, entre ellos 175 militares, 105 mujeres y un adolescente. La organización advirtió que verificará cada liberación y reclamó que estas excarcelaciones no se limiten a un gesto aislado, sino que marquen el inicio de un proceso real de desmantelamiento del aparato represivo y de reconciliación nacional.
Mientras tanto, en las inmediaciones del Helicoide y de otras cárceles del país, familiares de los detenidos mantienen vigilias y denuncian hostigamientos de grupos afines al chavismo. La incertidumbre sigue siendo total: el régimen no publica listas oficiales, las liberaciones se producen de manera fragmentaria y selectiva, y cientos de presos políticos continúan sin garantías judiciales. En ese escenario, la expectativa del gobierno argentino y de las familias de los detenidos se mantiene intacta, a la espera de que los nombres de los tres argentinos finalmente aparezcan entre los liberados.
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