Jueves 15 de Enero de 2026, 07:54
El cierre de 2025 dejó un clima económico marcado por el descontento y la polarización política. De acuerdo con un relevamiento de las consultoras D’Alessio IROL y Berensztein, el 57% de los argentinos considera que la situación económica del país empeoró en relación con el año anterior, mientras que un 41% percibe una mejora. El diagnóstico expone una sociedad fragmentada, donde la lectura del presente y del futuro económico varía de manera contundente según la identificación política.
Las diferencias se profundizan al observar el comportamiento electoral. Entre quienes votaron a La Libertad Avanza en las legislativas de 2025, el optimismo se mantiene elevado: el 85% evalúa positivamente el rumbo económico. En el extremo opuesto, el 95% de los votantes de Fuerza Patria sostiene una visión negativa sobre la evolución de la economía.
Para el analista Sergio Berensztein, director de una de las consultoras responsables del estudio, la clave está en que “la vida cotidiana no se modificó tanto como las expectativas hacia adelante”, una percepción que explica el contraste entre la realidad concreta y el clima social.
Las proyecciones para el próximo año replican esta dualidad. Un 46% de los encuestados cree que la economía estará mejor dentro de doce meses, mientras que el 50% estima que empeorará. En el plano de la actividad, el informe describe un escenario de virtual estancamiento, con dificultades para generar empleo genuino y reactivar el consumo, más allá de los picos estacionales de fin de año. Esta dinámica se refleja también en sectores clave como la industria y la construcción, que aún no logran consolidar una recuperación sostenida.
La percepción sobre la situación económica personal refuerza este panorama. El 61% de los consultados afirma estar en una posición peor que la de un año atrás, un porcentaje que se mantiene sin cambios respecto del mes previo. Entre los votantes oficialistas, el 68% conserva una mirada positiva sobre su economía individual, aunque con una leve caída, mientras que el pesimismo alcanza al 93% entre quienes apoyan a Fuerza Patria.
El impacto del deterioro del poder adquisitivo también se evidencia en los hábitos cotidianos. Casi la mitad de los trabajadores del país no se tomó vacaciones durante el último año. Según un estudio complementario de la consultora Bumeran, el 56% de quienes resignaron el descanso lo hizo por falta de recursos económicos, y otro 21% lo atribuyó a cambios laborales, como nuevas condiciones de empleo o esquemas con menos derechos. Inflación persistente, ingresos que no se recomponen y ajustes en los presupuestos familiares aparecen como factores centrales detrás de esta tendencia.
En paralelo, la imagen del gobierno de Javier Milei se mantiene estable hacia el final del año. El 53% de los encuestados evalúa negativamente la gestión, frente a un 46% que la califica de manera positiva. En este contexto, las principales preocupaciones sociales siguen encabezadas por la inseguridad, que alcanza al 66% de las menciones, seguida por la incertidumbre económica con el 60% y la falta de propuestas para el crecimiento con el 54%.
El ranking de inquietudes también varía según la afinidad política. Entre los seguidores de La Libertad Avanza predominan la inseguridad, la corrupción y el acceso a las drogas, mientras que entre los votantes de Fuerza Patria el foco está puesto en los ajustes del Gobierno, la inestabilidad económica y la ausencia de un plan claro para impulsar el crecimiento.
El informe traza así un cierre de año atravesado por tensiones, expectativas contrapuestas y una economía que, para la mayoría, aún no logra traducir los cambios en mejoras concretas del día a día.