Viernes 23 de Enero de 2026, 21:23

El principal sospechoso es Felipe Sosa, de 51 años, quien habría mantenido una relación con la víctima. La Justicia allanó la casa del imputado y encontró evidencia que lo vincula directamente con la escena del crimen.
En el avance de la investigación del femicidio de Érika Álvarez, la joven de 25 años que fue encontrada muerta en un basural del barrio Manantial Sur, se dieron a conocer las fotos del allanamiento en la casa del único detenido y de las pruebas que más complican su situación.El principal sospechoso es Felipe Sosa, un exmilitar de 51 años y dueño de una empresa de seguridad privada. Este miércoles, la Justicia lo imputó por el delito de homicidio simple y deberá cumplir seis meses de prisión preventiva de manera inicial.
En las imágenes del allanamiento a las que pudo acceder TN, se pueden ver varios elementos que llamaron la atención de los investigadores y que serán claves para avanzar con la causa.
El procedimiento, ordenado por la fiscal María del Carmen Reuter, quien lidera la investigación del caso, se realizó el 15 de enero por la noche en la casa de la calle Santo Domingo al 1100, en Yerba Buena, donde el sospechoso alquilaba. Allí, los peritos encontraron “seis trozos de cinta adhesiva color negro” adheridos a una barra de dominadas y a una mancuerna que Sosa tenía en la galería de su casa.

Uno de los seis trozos de cinta adhesiva de color negro que se encontró en la casa del único detenido
Por otra parte, el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) también encontró una soga elástica de color negro de 2,60 metros de longitud. Según el acta oficial, se encontraba “envolviendo un cable de color amarillo”. Este hallazgo cobró relevancia porque el cuerpo de Érika estaba atado con sogas y tenía cuatro vueltas al cuello.
Estos elementos poseían “características similares a las encontradas en la bolsa plástica que cubría el cuerpo de la víctima, lo que podría resultar relevante para la investigación en curso”, se indica en el documento.

La soga de más de dos metros que encontraron en la casa del principal sospechoso
En el allanamiento, los peritos también encontraron un “elemento filamentoso oscuro y largo” que fue levantado de una de las patas de un banco, ubicado a los pies de la cama de una de las habitaciones de la casa.
El personal de Química Legal realizó la búsqueda de indicios biológicos empleados con luces forenses sobre la ropa de cama y los colchones de las camas de los tres cuartos del departamento. Sin embargo, todos dieron resultado negativo.

El "elemento filamentoso" que encontraron en una de las habitaciones del departamento del sospechoso.
Entre los elementos que resultaron de interés para el ECIF, también se encontró un chaleco balístico de color negro, una pistolera de polímero; dos pasaportes a nombre de Felipe Sosa; una cartuchera camuflada con 125 cartuchos calibre 12; un ticket de extracción de un banco por ocho millones de pesos; una computadora; entre otros.
Esta evidencia, que ahora forma parte del expediente, será fundamental para que la Justicia determine si Felipe Sosa fue o no el autor del crimen.
“Tuvo que ser por algo que descubrió”
Tras la imputación de Felipe Sosa, las hermanas de Érika hablaron sobre la hipótesis que tiene la familia sobre lo que sucedió. “Nosotros pensamos que tuvo que ser por algo que ella descubrió”, indicó una de ellas, Milena, en diálogo con TN.
En esta línea, sostuvo que la joven de 25 años era una persona que “no se dejaba pasar nada”. “Si ella vio algo raro, iba a averiguar por su lado. Seguramente este tipo se dio cuenta de que ella sabía algo que no debía saber”, sumó.

Érika Antonella Álvarez desapareció el 7 de enero. Su cuerpo fue hallado horas más tarde en un predio de residuos del barrio Manantial Sur.
Mayra, otra de las hermanas de Álvarez, dio detalles de cómo descubrió algo que daba cuenta del vínculo entre Sosa y la víctima. “Entro a su celular para ver si encontraba fotos o videos, y entro para ver las cuentas que tenía guardada. (...) En cuanto logré ingresar a su perfil de Netflix, pude ver que una de las ubicaciones era en Yerba Buena”.
“Si ella iba a Yerba buena, era para ir a la casa de este tipo. Ningún otro lado más. Ella iba cuando él la llamaba cuando él estaba solo. Tenían una relación”, sumó la otra hermana.
Los detalles del crimen de Érika Álvarez
Érika Álvarez le había mandado un mensaje a su sobrina el 7 de enero a las 3 de la mañana; esa fue su última señal de vida. Su familia creyó que estuvo dentro de su habitación durmiendo todo el día, pero cuando entraron, no estaba ahí.
Los resultados preliminares de la autopsia confirmaron que la joven fue asesinada con una “violencia notable”.
De acuerdo al informe del Cuerpo Médico Forense, la causa de muerte fue un traumatismo craneofacial grave acompañado de una luxación cervical.
Los peritos detallaron que la joven sufrió golpes contundentes y severos en la cabeza y la cara. Según determinaron, la herida letal fue la lesión en las vértebras del cuello. /
TN
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