Sábado 17 de Enero de 2026, 22:51
Tras la aparición de Milei junto al Chaqueño Palavecino, Cúneo lanzó un violento descargo cargado de insultos, acusaciones económicas y llamados al boicot. Jorge Rial también se refirió al suceso.El periodista Santiago Cúneo explotó con furia contra Chaqueño Palavecino luego de que el folklorista invitara a cantar al presidente Javier Milei durante su presentación en el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, en Córdoba.
En un video que se viralizó en redes sociales, Cúneo descargó una catarata de insultos y acusaciones contra el cantante, a quien acusó de actuar por intereses económicos y de traicionar al pueblo.
Según el periodista, el enojo se desató por supuestas irregularidades financieras del artista. Cúneo afirmó que “no le cerraban las cuentas fiscales” y que el episodio en Jesús María tendría relación con la necesidad de “una revisión” de su situación económica.
En ese marco, lanzó una de sus frases más violentas, al asegurar que el cantante decidió comportarse como un “sorete traidor hijo de puta”, aceptando —según él— grandes sumas de dinero para poder sostener “vicios caros”.
La embestida no terminó ahí. Cúneo también cuestionó el apodo del folklorista y su identidad provincial, afirmando que, aunque lo llaman “el Chaqueño”, no sería oriundo del Chaco, y lo calificó con insultos como “rata inmunda miserable”.
En uno de los pasajes más extremos del descargo, el periodista llamó abiertamente a un boicot social y cultural contra Palavecino. Exhortó a su audiencia a romper sus discos, destruir sus CDs y tirar cualquier foto o recuerdo relacionado con el artista.
Cúneo cerró su descargo con una sentencia lapidaria: declaró que, desde ese momento, el cantante debía estar “muerto para la sociedad argentina”, reiterando los insultos “traidor hijo de puta” y “sorete miserable”.
El video concluye con un insulto directo y final: “basura”.
La polémica suma un nuevo capítulo a las tensiones que se generaron tras la presencia de Milei en el escenario del tradicional festival cordobés y reaviva el debate sobre la relación entre la política y los íconos del folklore popular.
