Claves del brutal crimen de Erika: cómo fue la detención de El Militar que había huido a Buenos Aires

Domingo 18 de Enero de 2026, 03:46

"El Militar" y Erika



El brutal asesinato de Érika Antonella Álvarez, de 25 años, se convirtió en uno de los casos policiales más estremecedores del año en Tucumán y en las últimas horas sumó un capítulo que generó una fuerte conmoción social: la detención en la provincia de Buenos Aires del principal sospechoso, un ex militar con pasado en la Legión Extranjera de Francia, conocido en la investigación como “El Militar”.

La causa se inició el 8 de enero de 2026, cuando dos mujeres que limpiaban un basural del barrio Manantial Sur, en San Miguel de Tucumán, encontraron una bolsa de residuos con un cadáver en su interior. Horas más tarde, se confirmó que se trataba de Érika, quien había sido denunciada como desaparecida por su familia aproximadamente 48 horas antes. El lugar del hallazgo, un basural a cielo abierto, fue uno de los primeros elementos que impactaron en la opinión pública y encendieron el reclamo de justicia.

El informe preliminar de la autopsia reveló que Érika murió como consecuencia de un traumatismo craneofacial grave y una luxación cervical, provocados por múltiples golpes contundentes en la cabeza y el rostro. Además, presentaba una lesión letal en las vértebras del cuello. Pero el dato que se convirtió en la principal clave de la investigación fue que la joven se encontraba maniatada con nudos de tipo militar o de rescate, una técnica que no es habitual en delitos comunes y que orientó la pesquisa hacia alguien con entrenamiento especial.

Con esos indicios, la Justicia de Tucumán identificó rápidamente a un sospechoso y libró un pedido de captura nacional. La Policía allanó su domicilio en la provincia, pero el hombre ya se había fugado hacia Buenos Aires en una motocicleta KTM naranja y negra. Durante ese procedimiento, los investigadores secuestraron un recibo de compra del rodado emitido por un concesionario oficial tucumano. Gracias a ese documento, se pudo rastrear el vehículo y confirmar que había ingresado al partido bonaerense de Pilar, en la zona norte del Gran Buenos Aires.

A partir de allí, el caso tomó dimensión federal. El Ministerio de Seguridad de la Nación coordinó el operativo de búsqueda a través del Departamento Federal de Investigaciones (DFI) de la Policía Federal Argentina. Los agentes federales desarrollaron tareas de inteligencia en Pilar, donde lograron identificar un domicilio en el barrio privado “Los Cerrillos Country Club”, vinculado a un familiar directo del prófugo. Con el apoyo de las cámaras de seguridad municipales, se montó un operativo de vigilancia que terminó con la detención del acusado el 17 de enero de 2026.

El detenido es un ex integrante del Ejército Argentino, de 50 años, egresado del Colegio Militar de la Nación en 1998 como Subteniente de Infantería, dado de baja en 2003 con el grado de Teniente, y que luego participó en operaciones de la Legión Extranjera de Francia. Esa formación es considerada central para entender la forma en que fue atada la víctima y la violencia del ataque.

Las claves que estremecen la causa

Entre los elementos más fuertes del caso se destacan el modo en que fue descartado el cuerpo, la violencia extrema de la autopsia, los nudos utilizados para maniatar a la víctima, y el perfil altamente entrenado del acusado. También es clave la fuga inmediata tras el crimen, el uso de una motocicleta de alto cilindraje y la detección del rodado en Pilar, que permitió a la Policía Federal ubicar al sospechoso.

Otra línea que sigue la investigación es la relación previa entre la víctima y el acusado. Fuentes del caso indicaron que se conocían de antes y habían compartido reuniones sociales, lo que abre la hipótesis de un crimen con motivación personal. En paralelo, la Justicia analiza el entorno íntimo del detenido, en especial su pareja, que fue quien reveló que había escapado hacia Buenos Aires.

Interrogantes que aún rodean el femicidio


A pesar de la detención, la causa todavía presenta interrogantes clave. El principal es el móvil del crimen: se investiga si fue un ataque impulsivo, un hecho premeditado o si estuvo relacionado con disputas personales o económicas. También se busca determinar si el acusado actuó solo o si contó con colaboración de terceros, tanto para cometer el homicidio como para ocultar el cuerpo.

Otro punto que genera dudas es el recorrido previo de Érika antes de su desaparición, y con quién se reunió en sus últimas horas. Los investigadores trabajan sobre registros telefónicos, redes sociales y cámaras de seguridad de Tucumán para reconstruir sus movimientos. La Justicia también ordenó peritajes sobre el celular del detenido, que podrían aportar datos clave para esclarecer la secuencia del hecho.

Con el acusado detenido y próximo a ser trasladado a Tucumán, la investigación entra ahora en su etapa más decisiva. La Justicia deberá avanzar con la imputación formal y determinar con precisión qué ocurrió, por qué y quiénes son los responsables de uno de los femicidios más estremecedores del año en la provincia.