Sábado 24 de Enero de 2026, 04:27
El nombre “Carlos”, también mencionado como “El Paraguayo”, volvió a ganar peso en la investigación por el crimen de Érika Álvarez y empujó a la Policía a reforzar su búsqueda dentro y fuera de Tucumán. En las últimas horas, la causa incorporó nuevos indicios sobre su existencia y el rol que habría tenido en el entorno de la joven asesinada, mientras los investigadores intentan determinar si se trata de un personaje real y localizable o de una pista construida a partir de testimonios cruzados.
Distintos testigos lo describieron como un “narcotraficante pesado” de origen extranjero —paraguayo o brasileño— que se habría refugiado en la provincia ante la posibilidad de un pedido de captura internacional por actividades vinculadas al tráfico de drogas. Esa caracterización, repetida en varias declaraciones, es una de las razones por las que la pesquisa redobló esfuerzos para identificarlo con precisión y rastrear sus movimientos.
Uno de los testimonios, cuya identidad se mantiene en reserva, lo ubicó como la persona que le entregaba flores de marihuana a Érika para que las comercializara. Sin embargo, esa versión no es unánime: otros allegados a la víctima la contradijeron y sostuvieron que “El Paraguayo” se habría alejado de ella por los problemas de adicción que atravesaba la joven, una diferencia que abre interrogantes sobre el vínculo real y el grado de influencia que pudo haber tenido en sus últimos meses.
La hipótesis que más inquieta a los investigadores es la que lo conecta con logística narco de mayor escala. Otro entrevistado por la Policía afirmó que “Carlos” habría estado relacionado con vuelos narcos utilizados para el traslado de estupefacientes hacia Tucumán, un dato que, de confirmarse, implicaría un escenario delictivo mucho más amplio que el homicidio en sí y obligaría a profundizar una línea paralela.
La familia de Érika también lo mencionó en sus aportes a la causa. Según indicaron, la joven habría mantenido con él una relación sentimental desde hacía varios años y, además, habría sido quien lo presentó a Felipe “El Militar” Sosa, el detenido e imputado en el expediente. Ese posible nexo entre ambos nombres —Sosa y “Carlos”— es, hoy, uno de los puntos sensibles que la investigación intenta esclarecer.
A la par, surgieron advertencias que refuerzan la sospecha de una fuga. Fuentes cercanas al caso señalaron que distintos informantes indicaron que “Carlos” habría abandonado Tucumán cuando el crimen tomó estado público. Frente a ese panorama, las autoridades solicitaron colaboración a otras fuerzas de seguridad para avanzar con la identificación, el cruce de datos y la eventual localización del sospechoso en otras jurisdicciones.
En el plano judicial, la discusión también llegó a las partes. Los defensores Rubén Flores y Marcelo Cosiansi reclamaron al fiscal Carlos Picón que profundice el análisis de esta línea investigativa dentro de un expediente que ya acumula polémicas, cruces de versiones y un fuerte impacto público. Mientras tanto, la figura de “El Paraguayo” se consolida como el nombre que se repite en los márgenes de la causa y que, si se comprueba su existencia y su vínculo con la víctima, podría reconfigurar por completo el mapa del caso.