Miércoles 28 de Enero de 2026, 08:48
En el extremo patagónico, Bahía Creek (en Río Negro) enfrenta un fenómeno natural que preocupa a su población. Mientras el lugar mantiene su imagen de destino agreste, abierto y con playas muy amenas, un médano de gran tamaño avanza sin pausa sobre el área urbana, impulsado por el viento, y plantea interrogantes sobre las consecuencias a futuro para la localidad.
La problemática comenzó cuando la dirección del viento cambió su patrón
De acuerdo al testimonio de los vecinos, el avance del médano se agravó cuando el viento alteró su curso histórico. Durante años, la arena se movió hacia el mar, pero recientemente los vientos del norte y del oeste comenzaron a empujarla directamente hacia el área urbana de Bahía Creek.
Las ráfagas, que en determinados días alcanzaron los 70 km/h, aceleraron el proceso. La arena ingresó a los patios, tapó estructuras y obligó a los habitantes a mantener una limpieza permanente para evitar que las viviendas quedaran completamente cubiertas.
Raúl Torno fue uno de los que observó el fenómeno más de cerca. “Hay casas enteras bajo la arena, con todo lo que había adentro”, explicó. Frente a la ausencia de respuestas oficiales, los vecinos decidieron organizarse.
Instalaron 200 metros de aspersores conectados a una bomba solar, pero la estrategia no fue suficiente. Luego avanzaron con una segunda etapa: plantaron especies nativas y colocaron barreras de cañas para generar una contención natural. El trabajo fue colectivo y el objetivo quedó definido: frenar la arena y ganar tiempo.
Dónde queda
Bahía Creek, ubicado en el departamento Adolfo Alsina, Río Negro, es un exclusivo y tranquilo balneario patagónico conocido por sus extensas playas de arena fina, aguas claras y acantilados.
Destaca por su entorno natural virgen, avistamiento de ballenas y toninas de julio a septiembre, y es un destino ideal para el descanso, la pesca y la desconexión total.
El enorme desafío que enfrenta Bahía Creek
La localidad cuenta con unas 100 viviendas, que se ocupan sobre todo en verano, cuando la población alcanza las 800 personas. Durante el resto del año, apenas siete habitantes permanecen en el lugar.Al avance del médano se agregan problemas estructurales, como el aislamiento y la falta de servicios básicos.
Por ese motivo, los vecinos apuestan a la autogestión, con iniciativas como un depósito de residuos, mejoras en la plaza y la instalación de cámaras de seguridad.
Cada día de viento fuerte vuelve a encender la alarma. La contención de la arena avanza metro a metro, en una lucha constante que sigue abierta
. /La 100